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Publicado el 22 Junio, 2017 por Prensa Latina en Tecnología
 
 

Timador nigeriano a prisión por fraude electrónico

segurinfo.org

Abuja, 22 jun (PL) Un nigeriano en lo mejor de su juventud espera hoy el veredicto de un tribunal estadounidense que lo juzga por intento de fraude electrónico, reportaron medios locales.

Si uno visita Internet los ha visto: son príncipes tribales, sufridas viudas, herederos indocumentados o ejecutivos de firmas fantasmas que proponen compartir fortunas de millones de dólares solo a cambio de sus datos personales.

El timador nigeriano que se proponía aliviar del peso de sus ahorros a decenas de miles de incautos, acaba de declararse ante una corte estadounidense culpable de fraude a través de correos electrónicos, según las precisiones difundidas aquí.

A pesar de contar solo 29 años de edad David Chukwuneke Adindu, capturado en un aeropuerto cuando se proponía abandonar Estados Unidos, es un experto en el timo y ahora tiene sobre sí dos acusaciones de conspiración para defraudar millones de dólares a aquellos que aún creen en la olla de oro al final del arcoíris.

El modus operandi es sencillo: usted recibe un correo electrónico en el cual alguien se identifica como una persona con derecho a una enorme masa de dinero encerrada en la bóveda de un banco que solo espera por su intervención para ser liberada.

Siquiera es necesario hacer inversión: todo es diáfano e inocente, en particular usted, que se lanza al vacío ignoto en espera de la llegada de los fajos de billetes y planea qué marca de auto comprará y en cuál lujoso hotel pasará sus vacaciones extendidas al socaire de exquisiteces gastronómicas y báquicas.

A lo largo de los años decenas de miles de personas han recibido mensajes semejantes y, con el signo de dólar impreso en los ojos, han proporcionado sus datos, con el valor añadido de haber hecho una buena acción, algo que siempre tranquiliza la conciencia por haberse aprovechado de los sufrimientos del prójimo.

Pero a Chukwuneke Adindu las cosas salieron mal y lo mejor que puede esperar son sendas condenas a 20 y 15 años de reclusión penitenciaria, con el omnipresente peligro de que vaya a dar a una cárcel donde cumpla condena alguien que una vez fue timado, porque nunca se sabe qué le depara el destino cuando las cosas le salen mal.


Prensa Latina

 
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