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Publicado el 16 Diciembre, 2019 por Redacción Digital en Tecnología
 
 

Tecnología y desigualdad global

El Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD destacó a los avances tecnológicos como elementos determinantes a la hora de contribuir (o no) al desarrollo de un país. Hizo un llamado a utilizarlos como generadores de empleo y productividad.

la tecnología en la desigualdad global

El último informe sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) mencionó la tecnología como un eje fundamental a la hora de hablar de desigualdad. El documento, que fue presentado en Bogotá, dedica todo un apartado a reflexionar sobre el papel de los avances tecnológicos en la generación de desigualdad.

El reporte parte diciendo que aunque el acceso a las tecnologías más básicas es cada vez más generalizado, todavía no es un asunto global. En 2017, 2.000 millones de personas no usaban celular, y de los 5.000 millones que sí lo hacían, cerca de 2.000 millones no tenían acceso a internet. Este grupo se encuentra principalmente en países con bajos y medianos ingresos. “Cuanto mayor sea el nivel de desarrollo humano, mayor será el acceso a la tecnología”, señala el reporte.

Los celulares son la tecnología que está más extendida en todo el mundo y la brecha de acceso a estos dispositivos es cada vez menor: en los lugares más desarrollados hay 131,6 suscripciones a planes o servicios de telefonía móvil por cada 100 habitantes, mientras que en los menos desarrollados hay 67.

Las diferencias más pronunciadas se dan, en cambio, en el acceso a productos más avanzados, como lo son las computadoras, servicios de internet y de banda ancha: 80 % de los usuarios en los países con más desarrollo tienen computadoras, mientras en los menos desarrollados la cifra es de 9,7 %. Así mismo, en los primeros países el 84 % de los hogares tiene acceso a internet, cosa que no ocurre en los de menor desarrollo, en donde es de 15 %. Por su parte, las suscripciones a banda ancha fija por cada 100 habitantes en los lugares más desarrollados llegan a 28,3, mientras que en los menos desarrollados es de 0,8 %.

Naciones Unidas atribuye buena parte de esta brecha a los altos precios de las nuevas tecnologías, que solo descienden a medida en que se difunden a nivel global. En ese sentido, habría una oportunidad para hacer la diferencia desde el momento en que se lanza un producto novedoso: hacer que, de entrada, manejen precios más accesibles para otros mercados.

“Las brechas para las tecnologías avanzadas se están ampliando en una nueva geografía de divergencia que va más allá de los países desarrollados y los que están en desarrollo. Evitar una nueva brecha implica prestar atención a la evolución de la distribución tecnológica, porque la difusión de tecnología benevolente no es ni automática ni instantánea”, reflexiona el estudio.

La inteligencia artificial para generar oportunidades

El papel de la automatización y de la inteligencia artificial (IA) en el sector laboral ha sido motivo de debate desde hace décadas. Para muchos, el delegar tareas que usualmente hacen los humanos a herramientas de software genera altas tasas de desempleo, sin embargo, el reporte de Naciones Unidas dedica un apartado a concebir estas herramientas como generadoras de nuevas tareas que puedan contrarrestar el efecto de los despidos y contribuir al desarrollo de los países.

“El impacto en la desigualdad dependerá de cómo la tecnología cambia el contenido de la tarea de producción, si desplaza o reincorpora mano de obra a través de la creación de nuevos tipos de tareas”, afirma el reporte. También destaca que los avances tecnológicos siempre conllevan un aumento de la productividad, haciendo que muchas tareas se hagan en menos tiempo y, por ende, aumente la demanda para todos los factores de producción, incluida la mano de obra.

Según el informe, en vez de ver a la tecnología como un generador de desigualdad hay que entenderla como una herramienta capaz de moldear las circunstancias que la generan y responder a los nuevos retos que esta demanda.
Uno de ellos, por ejemplo es velar por la calidad de los nuevos empleos que se están generando mediante plataformas (como las aplicaciones de servicios de transporte) y procurar que no se atente contra la privacidad de los usuarios con el uso progresivo de la monetización de sus datos.

“La tecnología puede liberar a los trabajadores del trabajo, hay incluso potencial para robots colaborativos, o co-bots que ayuden a reducir el estrés laboral y las lesiones. Una agenda centrada en el ser humano requiere atender al papel más amplio de la tecnología en pro del trabajo decente”, señala el documento.

También hace un fuerte llamado a reducir la brecha de género en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, como también en los trabajos que involucran a profesionales en IA: a nivel global, solo 22 % de estos expertos son mujeres.

“Remodelar” la desigualdad

La principal reflexión que hace el informe de Naciones Unidas es que es que el desarrollo tecnológico evoluciona al mismo tiempo que los sistemas sociales, políticos y económicos de cada país. Esto implica que se necesita tiempo para que el uso productivo de la tecnología tome fuerza, y a su vez requiere de cambios complementarios en los sistemas económicos y sociales de cada país.

No obstante, el documento resalta la importancia de que se tome a la tecnología como una vía para evitar una Gran Divergencia, como la que causó la Revolución Industrial entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Por un lado afirma que la innovación seguirá siendo un poderoso motor para aumentar la productividad y la empleabilidad de un buen número de trabajadores. Esto se evidencia en la mejora de un sinnúmero de empleos precarios e informales que hoy se ayudan con herramientas como la IA.

Por otro lado menciona el poder económico y político de las grandes firmas tecnológicas, como Google o Facebook, a la hora de definir precios y hacer lobby a favor de políticas que los beneficien.

“La tecnología ya está dando forma a la distribución del ingreso y del poder económico a través de márgenes crecientes con empresas que ejercen el poder a expensas de trabajadores y consumidores”, asegura el informe. De hecho, el informe hace un llamado a revisar los enfoques antimonopolio actuales para que contemplen otras variables, como los servicios “gratuitos” que ofrecen estas plataformas a cambio de datos y no solamente los altos precios que debe pagar el consumidor por productos tecnológicos.

El apartado cierra indicando que la tecnología puede reemplazar o reincorporar la mano de obra dependiendo de las elecciones que se tomen mediante políticas públicas, ajustes a nivel de las tecnológicas y generación de empleo. “En última instancia, es una cuestión de elección, una elección que no está determinada solo por la tecnología”, concluye.

En elespectador El papel de la tecnología en la desigualdad global


Redacción Digital

 
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