Tensiones en la cuerda floja

Valoraciones sobre filmes que en la edición 43 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano colocan a los jóvenes como sujetos protagonistas de historias impactantes, de profundo sentido social y cultural

Isidro Fardales  | Sahily Tabares


La dura realidad –en cualquier latitud-, es una amalgama compleja, mucho más ardua que la lectura de la mirada aldeana. De esto son conscientes guionistas y realizadores de varios países interesados en llevar a la pantalla grande la recreación de conflictos, circunstancias, hechos reales, frustraciones, angustias, alegrías o esperanzas. No podía ser de otra manera, la comunicación audiovisual como mediación social, político-ideológica, cultural, estética, aporta en el siglo XXI nuevos lenguajes, destrezas y escrituras.

Lideran en la edición 43 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano obras centradas en el universo de los más jóvenes para quienes la vida nunca es lineal, se complica, toma caminos tortuosos que nadie espera.

Es una costumbre asentada en las cinematografías de nuestro continente la contraposición de los registros sociales y existenciales, sobre todo el protagonismo del personaje colectivo. Pero, en la actualidad, las expectativas individuales, los dramas de hondos mundos interiores emergen con fuerza avasalladora.

Construir un reino propio se frustra en la historia Los reyes del mundo. / cinecolombia.com

Así ocurre en la película Los reyes del mundo, dirigida por la colombiana Laura Mora. El joven Rá vive en las calles de Medellín. Cuando el gobierno le notifica la restitución de las tierras arrebatadas a su abuela, decide emprender un viaje con sus amigos  para cumplir sus sueños: tener un lugar en el mundo donde ser libres, construir su propio universo.

El relato es angustioso. La violencia y la búsqueda de la sobrevivencia encierran a los personajes en un espacio dramático tendente a la intensidad del intercambio emocional. Según progresa la trama, ellos se van desnudando hasta quedar en sus esencias más descarnadas.

La historia conmueve. Pone en evidencia las utopías de emancipación humana arrojadas como desecho y podredumbre. En ocasiones se resiente el discurso debido a la reiteración de obstáculos no justificados dramatúrgicamente en un viaje de dura espesura existencial. Es un recurso que quiere decir, pero no dice.

No obstante, Los reyes del mundo deja constancia del drama que motiva reflexiones, reafirma la existencia de un cine representativo de nuestros pueblos y de sus aspiraciones más legítimas.

Blanquita, del director chileno Fernando Guzzoni es un filme valiente, de denuncia social. / fayer-wayer.com

Otra perspectiva ofrece el filme Blanquita del director chileno Fernando Guzzoni. La protagonista que da título al filme, de 18 años, residente en un hogar de acogida, es la testigo clave en un escándalo judicial, el cual involucra a políticos y empresarios acusados de pedofilia y abuso sexual. En la medida en que devela ese oscuro universo, más controvertido se presenta el papel de la joven en el caso.

Hay que ver, comprender detenidamente las controversias planteadas en el desarrollo de la búsqueda de la verdad y del culpable de un acto de violación de los derechos humanos.

La propia naturaleza del conflicto, el tratamiento expresivo, la voluntad del punto de vista denotan un marcado interés por la introspección de la experiencia social y a la vez de la denuncia.

De acuerdo con la crudeza de los tiempos que corren, en lo que se cuenta lidera la sórdida tensión de violencias exacerbadas donde lo privado, lo íntimo, sale a flor de piel en seres que, sin imaginarlo, hacen la Historia, sí, con mayúscula.

El cine latinoamericano de las últimas décadas ha alcanzado una peculiar contundencia al ensalzar la exploración antropológica, deja en la mente y en el alma muchas preguntas sobre las injusticias que laceran, provocan huellas irreparables en la conciencia y en las actitudes hacia los otros.

Una tragedia dolorosa corta la amistad entre Sara y su niñera Yarisa en la película Carajita. / otroscines.com

También en competencia, la propuesta fílmica de República Dominica, Carajita, de los directores Silvina Schnicer y Ulises Porra parece ser un canto a la amistad entre Sara y su niñera Yarisa. Ambas tienen una relación que trasciende las diferencias de clase, aunque estas se mantienen muy bien marcadas en el relato. Un accidente irrumpe en sus vidas, pone a prueba la inocente ilusión de que nada las separará.

Los realizadores acuden al género tragedia para dejar constancia de las variaciones del drama individual por sobre la jerarquía de los condicionamientos sociohistóricos. Es un filme duro que asume la voluntad del riesgo y la audacia de explorar infinitud de sentimientos.

El alargamiento del tiempo, ese sentir constantemente que no pasa nada, es el motivo para anegar a los personajes y a sus acciones en una especie de suspensión de la propia vida. Con estos elementos se construye una película que dice más cuando calla.

Sublime defiende el amor sin reparar en la identidad sexual. / pagina12.com.ar

Una visión diferente del silencio ofrece el largometraje Sublime, ópera prima del argentino Mariano Blasin. Nos hace recordar que desde la década del 80 son muchas las propuestas, las cuales insertan en su narrativa el mundo gay con toda naturalidad. Lo logra este filme al defender una idea esencial: los valores de los personajes no dependen de su orientación sexual, sino en cómo exponen el amor, las relaciones homoeróticas fuera de los prejuicios, las presiones sociales. Los jóvenes Manuel y Felipe demuestran los valores identitarios y el destaque de la igualdad de derechos que debe asistir a cualquier ser humano.

Diferentes circunstancias suman tensiones que colocan a los jóvenes en la cuerda floja. Cada narración destinada a ser consumida es un texto abierto que exige la acción participativa del espectador para ser completado en todas sus dimensiones.

Estos filmes son una fuente generadora de aproximaciones a realidades particulares y sociales vistas mediante historias locales que se presentan a partir de la apreciación estética y el enfoque cognitivo. Sin duda, desempeñan un papel crucial al momento de reflexionar sobre cuestiones susceptibles a las mayorías en cualquier lugar del planeta.

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