Los principales desastres ocasionados por los ciclones tropicales en Cuba.

Los 80 ciclones tropicales que ocurren a través del mundo cada año, causan daños por aproximadamente 10 mil millones de USD y ocasionan unas 10 mil muertes (Southern, 1979). La tendencia general al incremento de las pérdidas materiales es alarmante. Sin embargo, las pérdidas de vidas humanas decrecen en países que desarrollan sus sistemas de alertas y respuestas de forma adecuada.

El presente artículo se limita a resumir aquellos casos en que se tiene información confiable para identificarlos como causantes de 100 muertes o más. Un total de ocho ciclones tropicales fueron identificados como tales en los dos últimos siglos, los que aparecen descritos en la tabla 3.

Nr.

Ciclón tropical

Fecha

Muertes

Lugar

1

La tormenta de San Francisco de Asís

Octubre de 1844

> 100

Mitad occidental

2

La tormenta de San Francisco de Borja

Octubre de 1846

> 100

La Habana

3

El Huracán de San Marcos

Octubre de 1870

> 800

Matanzas

4

El Huracán de los 5 Días

Octubre de 1910

> 100

Región occidental

5

Huracán de 1926

Octubre de 1926

~ 600

La Habana e Isla de la Juventud

6

El Huracán de Santa Cruz del Sur

Noviembre de 1932

~ 3500

Camagüey

7

El Huracán de 1944

Octubre de 1944

~ 300

La Habana e Isla de la Juventud

8

Flora

Octubre de 1973

~ 2000

Región oriental

Tabla 3. Relación de los principales desastres ( ³100 muertos) causados por ciclones tropicales
en Cuba entre 1801 y 2000.

Las mayores pérdidas de vida ocurrieron durante el "Huracán de Santa Cruz del Sur" de noviembre de 1932. Los estimados indican que unas 3500 personas fallecieron durante este desastre. La mayor parte de las muertes estuvieron asociadas a la marea de tormenta que destruyó la población de Santa Cruz del Sur.

La segunda mayor catástrofe en relación con las pérdidas de vidas fue el resultado de las torrenciales lluvias y las extraordinarias inundaciones producidas por el huracán Flora en octubre de 1963 sobre las provincias más orientales de Cuba (Rodríguez Ramírez, 1963), con cifras aproximadas a las 2000 muertes.

El "Huracán de San Marcos" de octubre de 1870 produjo un extraordinario desastre en la provincia de Matanzas debido a la combinación extraordinaria de lento desplazamiento, vientos huracanados, lluvias intensas y una sobreelevación del nivel del mar, que ocasionó una dramática inundación en la ciudad de Matanzas. Fue muy grande la pérdida de vidas, estimadas en unas 800 muertes (Fernández de Castro, 1872).

Los restantes huracanes ocasionaron entre 100 y 600 muertes. Sin embargo, existen dudas acerca de si las cifras relacionadas con los huracanes de 1844 y 1846 pudieron ser superiores. No existen estimados confiables acerca del número de personas fallecidas durante el azote del "Huracán de los 5 Días" en octubre de 1910, pero las descripciones indican que la cifra pudo sobrepasar ampliamente las 100 víctimas.

De los ocho casos registrados, seis estuvieron asociados a huracanes muy intensos (categorías 4 y 5) y uno a un huracán categoría 2 de la escala Saffir - Simpson. Sólo dos ocurrieron sobre la mitad oriental de Cuba, aunque fueron precisamente los dos mayores desastres. Las lluvias torrenciales y las inundaciones, así como la marea de tormenta, aparecen como las causas principales de los daños y las pérdidas de vida ocurridas.

La figura 3 muestra el número de desastres que han ocurrido por períodos de 50 años. Es de apreciar la considerable disminución ocurrida en los últimos 50 años, a pesar de que la población se ha incrementado notablemente. Esto es debido a que el número de huracanes intensos ha sido mucho menor en dicho período de tiempo y al desarrollo que han alcanzado los sistemas de predicción de huracanes y la organización del sistema de Defensa Civil desde 1963 hasta el momento.

La importancia del comportamiento climático de los huracanes intensos está basada, fundamentalmente, en el impacto que los mismos han causado en Cuba. Los centenares de víctimas y los grandes daños materiales ocasionados son una muestra de su capacidad destructiva.

Las generaciones actuales no han conocido el impacto directo de un huracán de esta intensidad y las experiencias acumuladas durante los períodos de mayor actividad suelen borrarse de la memoria con el transcurso de los años. Sin embargo, la población y la economía han crecido notablemente en las últimas décadas y hoy hay muchas más personas y bienes materiales expuestas al impacto de los huracanes. Es necesario incrementar la labor educativa en este sentido, ya que un mayor conocimiento del peligro real que ellos representan ha de redundar en que cada individuo actúe de la forma más adecuada y apoye de forma más efectiva las medidas de prevención que se adopten a través de los planes de Defensa Civil contra catástrofes.

Tomado de http://www.met.inf.cu

 

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