Ya estamos votando

Jornada abierta, como siempre, a la voluntad individual, sin dejar de pensar en todos como país


Quizás ninguno de los primeros electores que, amaneciendo aún, comienzan a llegar a la Escuela Primaria Manuel Sanguily, de Ciego de Ávila, convertida en colegio electoral, se detiene a pensar que a esa hora seguramente hacen lo mismo miles de cubanos en toda la geografía nacional.

Sucede que, a pesar de tener toda una jornada a favor para ejercer el soberano derecho al voto, se ha hecho habitual, en cada nuevo proceso, que mucha gente acuda bien temprano.

Tanto para esos entusiastas “madrugadores”, como para los que por alguna razón prefieren hacerlo a media mañana o incluso en el horario vespertino, permanecerán hoy con sus puertas de par en par 23 468 colegios electorales a todo lo largo y ancho del archipiélago, en el contexto de un proceso que involucra a alrededor de 200 000 cubanos, en diferentes funciones, prácticamente todos de forma voluntaria si se tiene en cuenta que apenas el uno por ciento son profesionales en ese terreno.

Para muchas de las personas que acuden a las urnas, está claro lo que por medio del periódico Granma expresó recientemente la joven Leidys María Labrador, candidata a diputada por el municipio de Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas:

“Este 26 de marzo no iremos a votar por tal o más cual candidato; iremos a votar por algo mucho más grande, que nos sobrepasa; iremos a votar por Cuba, por una Cuba mejor, que sí es posible, pero solo si entre todos lo hacemos”.

Entre quienes podrán votar hoy se encuentran 13 616 jóvenes con la oportunidad de vivir por vez primera esa experiencia. Hagamos que la recuerden durante toda la vida.

Por cierto, notable es la presencia juvenil en mesas y colegios electorales, factor que le imprime frescura y dinamismo a la votación y crea cimientos para garantizar continuidad también en tal sentido.

Como se sabe, el escrutinio es público y el diputado se proclama electo en cada municipio una vez validada su elección.

La mesa (electoral), en fin, está servida. Hagamos, entonces, uso del cubanísimo derecho a usarla bien, para bien (de todos), como hasta ahora, como siempre.

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