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Publicado el 18 Septiembre, 2020 por Bohemia Digital en Ciencia
 
 

Empieza un nuevo ciclo solar ¿Hay que temerle?

vista del sol

/vimeo

El nuevo ciclo solar que empezó en diciembre de 2019 fue identificado el 15 de septiembre, pasados 10 meses, como es lo habitual por la inestabilidad de la actividad solar.

La actividad que tenga nuestra estrella será decisiva para la meteorología espacial dentro del sistema solar en los próximos 11 años.

El pico será en 2025

Se prevé que el pico de actividad solar en esta nueva etapa se registrará en julio de 2025. Entonces se producirán, según se prevé, importantes erupciones solares que podrían interceder en las comunicaciones terrestres e incluso interrumpir el suministro de electricidad.

Puede sonar extraño y ajeno, pero lo cierto es que la Tierra ya ha estado expuesta a fenómenos meteorológicos solares de lo más impactantes: en julio de 2012 una nube de plasma salió disparada del Sol, pero afortunadamente la tormenta solar atravesó la órbita terrestre y, aunque la Tierra se libró del impacto, faltó poco para el desastre.

Eso fue en 2012, pero quizá en el futuro no haya tanta suerte, y por eso hay que monitorear con precisión la actividad del astro rey.

Algo que ayuda en esta tarea son las manchas solares: unas áreas que constituyen el origen de las llamaradas explosivas y otros fenómenos peligrosos que lanzan luz, energía y materia solar al espacio.

“Mantenemos un registro detallado de las pocas manchas solares diminutas que marcan el inicio y el surgimiento del nuevo ciclo”, declara el director del Índice de Manchas Solares del Centro Mundial de Datos y Observaciones Solares a largo plazo de Bruselas, Frederic Clette. Pocas, dice el experto, porque no se espera que aparezcan más de 115, cuando en un ciclo de alta actividad serían unas 200.

El eclipse del 2024

En el proceso de aumento de actividad gradual que se irá viviendo hasta llegar al pico de 2025, se pronostica que un eclipse solar total atravesará América del Norte en abril de 2024, lo cual permitirá a los científicos analizar mejor las erupciones solares.

“Esperamos que un eclipse próximo al máximo solar (…) nos muestre algunas manchas solares grandes e interesantes en la superficie del Sol, y que nos ayuden a aprender más sobre la vida dentro de la atmósfera de una estrella activa y sobre la meteorología espacial que [el Sol] crea” dijo Valentín Martínez Pillet, director del Observatorio Nacional Solar de Colorado, en EEUU.

Volviendo al fenómeno de 2012, Doug Biesecker, físico solar del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA y copresidente del Panel de Predicción del Ciclo Solar 25, explica que el máximo del ciclo 24 tomó a la comunidad astronómica desprevenida por un error de cálculo.

“Tratamos al Sol como si fuera una gran bola de gas, pero los hemisferios norte y sur se comportan de manera independiente. En el último ciclo solar, estaban más desfasados que nunca entre sí, lo cual estropeó nuestro pronóstico”, aclara Biesecker.

Mejoran los métodos predictivos

Ahora, no obstante, los métodos predictivos han mejorado y, sea como sea, el seguimiento y el análisis de los campos magnéticos de las regiones polares del Sol continúan ofreciendo la mejor manera de pronóstico posible, según sus palabras.

A esto se suma que las investigaciones de la NASA del entorno cercano a la Tierra van encaminadas también a la previsión de la meteorología espacial.

Esto se debe, en parte, a que conocer la meteorología espacial es clave para las estancias de los astronautas en el espacio, y eso adquiere una importancia aún mayor ahora que se está trabajando en enviar humanos fuera de la órbita de la Tierra, como a la Estación Espacial Internacional.

Fuente: sputniknews


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