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Publicado el 17 Abril, 2020 por Rosa M. Cubela en Consejos
 
 

De amores y afrodisíacos

Afrodisíacos es una palabra poderosa y evocativa que inmediatamente nos remite a filtros amorosos y estimulantes exóticos que llenan de amor y deseo el cuerpo y el alma
De amores y afrodisíacos.

Los primeros en reconocer el potencial afrodisíaco del chocolate fueron los aztecas y mayas que celebraban su cosecha con orgías y fiestas. (Foto: chocolatenatural.com).

A cargo de ROSA M. CUBELA

Los hindúes, los chinos y los árabes tienen registros milenarios en torno a las artes amatorias en relación con la comida como la miel, las berenjenas o los berros. Al igual, los aztecas y otras culturas prehispánicas aportaron un caudal informativo de afrodisíacos como el jitomate y el aguacate, que causaron verdadero furor al llegar a las cortes europeas.

En realidad, todo está en la mente, pero los antiguos decían que cuanta más fama tiene de raro el ingrediente de algún elíxir, mayor es la calidad afrodisíaca y si su forma tiene semejanzas eróticas con el cuerpo, más fuerte es su influencia sobre el deseo.

Los más comunes

Azafrán – Tienen un aroma fuerte y era utilizado por Cleopatra como cosmético. Para los orientales, el tinte que se obtiene es la perfección de la hermosura. Los irlandeses creen que las sábanas teñidas con azafrán fortalecen los miembros de los que duermen en ellas.

Aguacate – Con piel negra o verde oscuro y una pulpa tan cremosa como una mantequilla natural, recuerda los genitales masculinos, por lo que en la antigua Tenochtitlán estaba prohibido a las vírgenes.

Plátano – Según afirman algunos, la verdadera fruta del pecado es el plátano, pues era el que crecía en el lugar geográfico del Paraíso. De sus ingredientes afrodisíacos quizá solo tenga la forma, pero es un elemento que no debe faltar en el frutero de la pareja.

Higo – El higo es dulce como el almíbar y con un ligero sabor a nuez moscada. Su aroma es tan perfumado como el de la ciruela. La sensación al partirlo es deliciosa, pues es suave y de carne suculenta. Abrirlo es como una invasión a su intimidad. Por eso fue el preferido en la corte de Cleopatra, en las orgías dionisíacas, y en las fiestas romanas en honor a Saturno.

Manzana – La manzana roja es símbolo de lo prohibido, de la tentación y de la pérdida de la inocencia. Su redondez, su color intenso, su aroma perfumado y su textura irresistible son una invitación a los excesos.

Los mariscos – Desde tiempos remotos los frutos del mar han sido considerados poderosos afrodisíacos que invitan al amor y al gozo, por su delicada forma que recuerda las partes más íntimas del cuerpo humano.

El chocolate – Los primeros en reconocer el potencial afrodisíaco del chocolate fueron los aztecas y mayas que celebraban su cosecha con orgías y fiestas. Cuenta la leyenda que el emperador Moctezuma se tomaba hasta 50 tazas de chocolate al día para poder satisfacer a sus 600 concubinas.

Los curas del siglo XVIII consideraban pecaminoso que la gente lo tomara y, paradójicamente, su uso se limitó a los conventos. Casanova, el famoso amante del siglo XVIII, creía fielmente en el poder afrodisíaco del chocolate…

Hoy en día está científicamente comprobado que además de cafeína, el chocolate contiene feniletilamina, sustancia conocida como “la molécula del amor”.


Rosa M. Cubela

 
Rosa M. Cubela