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Publicado el 15 Mayo, 2015 por Laura Rodríguez Balbuzano en Cultura
 
 

LITERATURA

Solo para lectores osados

Beatriz Maggi, (Chaparra, 1944). Profesora de Artes y Letras de la Universidad de La Habana (Foto: yoandynombrar. blogspot.com)

Beatriz Maggi, (Chaparra, 1944).
Profesora de Artes y Letras de
la Universidad de La Habana
(Foto: yoandynombrar.
blogspot.com)

Por LAURA RODRÍGUEZ BALBUZANO (estudiante de Periodismo)

Allá por el siglo XVIII, Irlanda sufrió una época de dolor y miseria que llevó al escritor satírico Jonathan Swift a concebir un panfleto donde un personaje reflexionaba acerca de diferentes formas de salvar el país de la ruina. En uno de sus fragmentos, este súbdito ficticio expresa: “Tengo computado ya que el costo de mantención del hijo de un pordiosero es de dos chelines per annum, con harapos y todo, y no creo que ningún caballero desdeñe el dar diez chelines por el cadáver de un niño gordo y rozagante que, como he dicho, rinde cuatro platos de una carne excelente y nutritiva”.

Su frialdad aumenta cuando analiza estadísticamente las ventajas de llevar bebés asados, hervidos o aliñados a las mesas de las familias más ricas. La idea se torna macabra cuando por cálculos casi precisos, demuestra que la alternativa mejoraría la situación económica de Irlanda. Pero sorprende aún más el nivel de ironía que encierra el legado de Swift, cuando este plasma su valoración acerca del sistema atroz en el que vivía en boca de su personaje, la indignación sobresale, sin apartase de la ironía.

“Ese es el fuego helado de Swift, su hielo ígneo, su Noveno Círculo, su Satanás congelado […] desearíamos establecer aquí la razón por la cual este panfleto es merecedor de la inmortalidad literaria, tendríamos que decir que es una obra maestra del realismo”, nos cuenta la profesora cubana Beatriz Maggi.

En su libro de ensayos, La palabra conducente, la autora busca una aproximación a las letras con su locuaz interpretación de textos imperecederos de la historia. El eje central de sus escritos se enfoca en Shakespeare, a quien dedica la mayor parte de ellos. También aborda otros temas, en los que introduce figuras como Dante, Homero, Balzac, Stendhal, Twain y el antes mencionado Swift, entre otros.

Sobre Dostoievski, Beatriz revela: “De la lectura de la mayoría de sus pasajes y secuencias, el corazón sale como una refriega, sudoroso y jadeante, y el intelecto es virtualmente emplazado a dilucidar las problemáticas más desafiantes de la vida del hombre”. Además, celebra la novela Los hermanos Karamasov, al decirnos: “[…] posee una coherencia y unidad temática sin paralelo; solo comparable a la música”.

“Beatriz utilizaba un método en sus clases que sus discípulos no han olvidado”, expresó la doctora Graziella Pogolotti en entrevista a  Bohemia (Foto: L.R.B.)

“Beatriz utilizaba un método en sus
clases que sus discípulos no han
olvidado”, expresó la doctora
Graziella Pogolotti en entrevista a
Bohemia (Foto: L.R.B.)

La ensayista transmite su propio entusiasmo por obras que suscitaron en ella el deseo de apropiarse de la época, las intenciones y los sentimientos con los que fueron concebidos. La palabra… es una exaltación a la lectura y reconoce el poder y la grandeza de la expresión en su más alto grado. “Mi docencia, mis ensayos, han estado inspirados en el Dictum de Dickinson, y en el empeño de que mis estudiantes se abracen en él: Una palabra muere/ al ser pronunciada/ dicen algunos/ Yo digo justamente/ que comienza a vivir/ ese día”, ilustra la escritora.

No solo la crítica y teoría literaria abarcan sus textos, además incluye reflexiones acerca de la lectura, la formación de hábitos y la instrucción. En La enseñanza de la literatura comenta: “se quiere garantizar que el alumno crezca y se desarrolle en su posibilidad de captación a través de la palabra; para ello proponemos que el profesor rehúya y repudie el apoyo extraliterario”.

La profesora desarrollaba en sus lecciones de literatura la capacidad analítica de los estudiantes al abarcar puntos de vista diversos, que a veces no eran tenidos en cuenta. Su labor ha quedado vigente en la historia de la pedagogía universitaria y es un ejemplo válido para las nuevas generaciones.

Para quienes hallen satisfacción en el saber literario, histórico y filosófico, se muestra su colección de ensayos, donde se destaca una visión enciclopédica y creativa. Estemos agradecidos de que sus lecciones perduren en La palabra conducente, que la editorial Letras Cubanashoy pone al alcance de los lectores.


Laura Rodríguez Balbuzano