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Publicado el 14 Febrero, 2016 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

Ana Cairo, la virtud multiplicada

“Espero que la voluntad de hacer y la autodisciplina me acompañen para concluir nuevos libros y para imaginar otros”, dijo la galardonada con el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2015, al recibirlo como parte del programa de la Feria del Libro
Ana Cairo, Premio Nacional de CienciasSociales y Humanísticas 2015

Ana Cairo, junto a Marta Rojas en la presentación del libro El juicio del Moncada (Foto: cubarte.cult.cu)

Por IRENE IZQUIERDO

Una sola palabra bastaría para definir a esta mujer, cuyo talento trasciende fronteras: Magisterio. Pero los amigos, compañeros, o sencillamente admiradores, que estuvieron con ella en el recibimiento del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 20015 –en la Sala Nicolás Guillén de La Cabaña-, dicen más: “brillante, imprescindible, íntegra, inteligente, modesta, conocedora, culta, científica, laboriosa, perseverante, amiga, honesta, luchadora, exigente, entregada y ejemplar”.

Muchas de esas cualidades fueron reconocidas por el jurado que otorgó el lauro, “basado en el notable impacto y la transcendencia de su obra, por la contribución al desarrollo sostenido y de calidad científica en las áreas del conocimiento de la cultura, la historia y el pensamiento cubanos, con aportes socializados en libros, publicaciones periódicas y su labor promotora de la cultura cubana, y por medio de su trabajo docente en Cuba y en el exterior”.

En el discurso de elogio, Juan Valdés Paz, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2014 y presidente del jurado en esta ocasión, catalogó a la Doctora Cairo como brillante conferencista, que le imprime a su discurso el filo crítico indispensable.

Resultado de su quehacer investigativo, por el rescate de personalidades de la historia de Cuba, ha publicado cerca de cien ensayos y artículos, siete libros y una 10 de compilaciones comentadas.

En sus palabras de agradecimiento, la laureada reconoció a un grupo significativo de intelectuales cubanos, que le ayudaron a entender la necesidad de contribuir a las investigaciones en torno a la cultura republicana. Y también correspondió a quienes permanentemente continúan involucrándose en sus proyectos, desde la família hasta intelectuales solidarios en el exterior, quienes materializan también la solidaridad con Cuba, ayudando en proyectos de libros…

De igual forma expresó su convicción de que debemos hacer al máximo para desarrollar la esencia humanista de nuestra cubanía, tal como la definía Don Fernando Ortiz.

Dijo que con cada proyecto nuevo olvida parcialmente el ya concluido, de modo que siempre se sorprende cuando lo ve ya impreso, listo para los azares de una autónoma.

A veces es complicado imaginar cómo esta dinámica mujer investiga, concibe libros, imparte clases y participa en programas de radio y televisión. “La interacción de labores me brinda acceso a momentos de felicidad. Tengo que darle las gracias a la vida –como dice la canción de Violeta Parra-; espero que la voluntad de hacer y la autodisciplina, me acompañen para concluir nuevos libros y para imaginar otros; solo necesito un poco de suerte para que me acompañe la salud”, precisó.


Irene Izquierdo

 
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