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Publicado el 1 Febrero, 2016 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

TEATRO: Atrapar la poesía de la realidad

El director de uno de los grupos teatrales más sobresalientes de los últimos años, Rubén Sicilia, dialoga sobre éxitos, perspectivas y retos de su agrupación
-.  Escena de El cerco

El cerco, con texto de Rubén Sicilia, se presentó en el prestigioso Festival de la Expresión Ibérica, de Oporto, Portugal, con notable acogida del público y la crítica europea. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por: ROXANA RODRÍGUEZ

El arte teatral como laboratorio de experimentación, aprendizaje y búsquedas es el precepto que, desde hace dos lustros, guía a los integrantes de Teatro del Silencio, un equipo humano joven que persiste en apostar por el poder sugestivo y transformador de la creación para los seres humanos.

A propósito de la primera década de existencia del grupo, BOHEMIA conversó con su líder y artífice, el dramaturgo Rubén Sicilia, sobre los inicios de la agrupación en 2006, los desafíos, las influencias, los triunfos y las aspiraciones que han marcado la labor de estos años. El aquí y ahora de quienes prefieren asirse al teatro desde una estética y conceptos particulares.

“La sencillez más extrema a veces nos lleva a la complejidad. Mucha gente no sabe que me formé como director antes que como dramaturgo. Y que este es el segundo grupo que se funda bajo mi dirección. En los 80, una etapa de gran ebullición existencial y creadora, concebimos Teatro Límite, una nómina pequeña que desde esa época apostó por un teatro del cuerpo y de la imagen. Esa experiencia se truncó por varias razones de vida que sería largo contar. Y esa es la base de Teatro del Silencio. Desde ahí vienen un conjunto de obsesiones, de grietas, un sentido esencial de lo que debe ser el teatro.

“La estética que refrendamos como colectivo les debe mucho a los maestros que tuve: Mi primer profesor de dirección, Nelson Dorr, a quien agradezco sus clases de estilos escénicos; Gloria Parrado que me instruyó en dramaturgia; Verónica Lynn, a quien no hay que presentar; y después de los estudios académicos fueron esenciales los contactos con el maestro Vicente Revuelta.

“Pero especialmente, el acercamiento a María Jiménez, una guatemalteca discípula del director teatral polaco Jerzy Grotowski con la que trabajé un mes y transformó la visión que tenía del arte escénico y tal vez, de la vida. Desde ese encuentro, no he podido dejar de buscar el trance del actor, el sentido de un teatro que vaya más allá de la cotidianidad, que muestre los intersticios entre lo visible y lo invisible; o quizá, entre la realidad y su distorsión.

Rubén Sicilia, director de la agrupación Teatro del Silencio.

Para el líder del grupo Teatro del Silencio asumir el arte como una postura ante la vida es esencial. (Foto: BUBBY).

“En ese mismo período conocí y debatí con muchos creadores de talento que todavía hoy dialogan con nuestro trabajo. Esas experiencias las siento como ramificaciones poderosas en la mente, que nos ayudan a continuar esta interpretación del arte como investigación”.

-¿Por qué Teatro del Silencio? Es un nombre un tanto ambiguo y paradójico para un colectivo escénico.

-No cabe duda que parece un contrasentido, sobre todo porque no renunciamos a la palabra, al texto, sino todo lo contrario. Lo que queremos es potenciar y amplificar el texto con la imagen, y si es preciso, multiplicar los sentidos y lecturas del modo más lírico y hermoso posible, como si buscáramos la poesía contenida en toda fealdad.

Recordemos el antiguo adagio “Del fango nacen las rosas”, ese es el concepto latente en las imágenes de uno de nuestro últimos montajes, El cerco.

-¿Cuáles obras han causado mejor impacto en el público?

-Nuestras obras insignia son tres: Juicio y Condena pública de Charlotte Corday, La pasión de Juana de Arco y El cerco que antes mencioné. No obstante, en general sentimos cierto orgullo artístico de haber preservado un alto nivel en todas nuestras puestas en escena, a pesar de las limitaciones de elenco y de recursos materiales que hoy son casi naturales.

-Hablemos un poco de retos y desafíos…

-En la actualidad, los retos para todo grupo teatral se comprenden a partir de cuatro puntos bien definidos. Primero, las cuestiones siempre difíciles de mantener a actrices y actores de modo estable; las limitaciones materiales que afectan a las producciones por las circunstancias conocidas del país y que preocupan a todos los teatristas cubanos.

“Sin embargo, lo más desgastante muchas veces, son las dificultades en la programación de los montajes, por la falta de suficientes espacios en relación con la cantidad de grupos activos existentes. También afectan bastante los problemas de la promoción, existe un déficit visible, a pesar de que se hacen muchos esfuerzos.

“En el caso de Teatro del Silencio hemos tenido que enfrentar un elemento adicional, durante 10 años de vida, apenas nuestras obras han integrado las muestras de Festivales Nacionales e Internacionales, celebrados en el país; una circunstancia que parece una suerte de exclusión y una paradoja, pues tenemos resultados de trabajo evidentes: premios, giras nacionales e internacionales, en las cuales representamos a Cuba con gran éxito.

“En ocasiones, sentimos vergüenza cuando espectadores habituales de nuestras puestas en escena nos preguntan al respecto como ocurrió en la más reciente edición del Festival de Teatro de La Habana –evento en el que por cierto, mejoró notablemente la selección extranjera–. Pero, hace poco planteamos esta inquietud y recibimos un apoyo total del Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, lo que nos da la esperanza de ser debidamente considerados en el futuro”.

-¿Qué nuevos proyectos tienen entre manos?

-Ahora mismo tenemos muchos vinculados a las celebraciones por el décimo aniversario. Estrenaremos en marzo El Maestro y la Ninfa, una pieza para dos actores que da un giro de 180 grados en nuestra estética, sobre todo, en cuanto a género, tema y estilo. Esta obra ya se presentó como work in progress durante las Jornadas Villanueva de enero pasado. A lo largo de este año, que promete ser prolífico, están pendientes otras propuestas novedosas que espero gusten tanto como las ya conocidas.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez