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Publicado el 19 Octubre, 2016 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: Silencio que “pesa”

En Cuba prevalece el interés hacia las producciones nacionales de ficción; en especial, la telenovela, cuya construcción narrativa se inspira en códigos del cuento popular, el melodrama, mitos, y arquetipos, entre otros ingredientes
Programas de la televisión cubana.

Junto a Brasil y México, Cuba forma parte de la trilogía fundadora de la TV en América Latina. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

La televisión ha dejado de ser solamente una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación que se consume individualmente en diversas plataformas de manera diferida y personalizada.

En Cuba, por la tendencia que tienen los sujetos perceptores de implicarse en todo lo relacionado con la TV, prevalece el interés hacia las producciones nacionales de ficción; en especial, la telenovela, cuya construcción narrativa se inspira en códigos del cuento popular, el melodrama, mitos, y arquetipos, entre otros ingredientes.

Cuando ocurre en la pantalla un impase de este tipo de producto mediático, los públicos se preguntan: ¿por qué el silencio? No faltan quienes tienen buena memoria o han leído sobre la historia del género, y añadan otras interrogantes: ¿renunciamos a ese tipo de historia novelesca, de la cual nuestro país fue precursor? ¿Volverá la telenovela cubana?

Algo se debería decir; la televisión tiene más de un programa para expresarlo. Al parecer, la carencia de recursos, entre otros avatares, influye en el espacio desierto que “pesa” para adeptos e interesados en una forma comunicativa de ningún modo despreciable cuando se aprovechan sus posibilidades con talento y creatividad.

Como industria, la televisión responde a un sistema de producción que incide en la creación de un producto audiovisual. En otras etapas, incluso de la etapa más compleja del Período Especial, en los años 90, se mantuvieron en el aire programas de ficción de televisoras cubanas y extranjeras. ¿Por qué no retransmitir algunas de ellas y de otras que han gozado de la aceptación de los televidentes? El canal Cubavisión Internacional las mantiene en la programación; quizás, como estrategia para que en el mundo se conozca lo valedero de una tradición, a la cual no debemos renunciar.

El fácil acceso a todo tipo de producto -sin distinción de contenidos ni calidad-, resta alcance y espacio de influencia a la televisión; cada vez más las personas gestionan su propia programación que, por lo general, se ve y disfruta en familia.

Rescatar todo espacio de influjo cultural e ideológico de la ficción televisiva en nuestro país cumple un rol decisivo, pues constituye un vehículo poderoso para la transmisión de valores y el análisis del comportamiento humano, de sentimientos y emociones.

Narraciones audiovisuales de producción nacional han visibilizado valores y conductas que alertan sobre lo patriarcal dirigido a legitimar socialmente la supervivencia de relaciones jerárquicas que potencian lo masculino. En las telenovelas no basta con una amplia escritura propositiva de intencionalidades y temáticas, es imprescindible velar por la estructura del relato que sostiene la acción dramática, el diseño de personajes o tipos y los códigos de una particular narrativa audiovisual.

Un actor o una actriz carecen de expresividad si no sienten la pasión de una idea o el impulso para entregarse a la creación interpretativa de otra vida con sus estados de ánimo, conflictos, pasiones. El proceso creativo comienza en el guion, toma consistencia en la puesta escénica requerida de dirección actoral y de todos los elementos implicados en la realización artística.

El próximo 24 de octubre la Televisión Cubana cumplirá 66 años. Junto a Brasil y México forma parte de la trilogía fundadora en América Latina donde mantiene su liderazgo la producción interna de telenovelas y su difusión transnacional. La red digital funciona como mecanismo indicador de la permanencia de dicho producto en audiencias identificadas con amplios registros temáticos de interés local y universal.

Influyen las nuevas tecnologías que repercuten en la calidad de las realizaciones, bajan los costos y simplifican los procesos productivos. Se deben aprovechar todos los formatos de ficción para generar paradigmas culturales; de la artisticidad de las puestas dependerá el impacto en sus destinatarios.

Es preciso que desde la idea se privilegien el cauce creativo, las nuevas apropiaciones del lenguaje audiovisual y el hábito establecido en horarios de transmisión. En los inicios, cada proyecto requiere del trabajo conjunto de una tríada indispensable: guionista, asesor, director. Aunque el último es el responsable del resultado final, la comunión entre ellos es indispensable para que no se afecte el concepto dramatúrgico y la realización comunicativa y estética de la obra, la cual requiere de un esfuerzo mancomunado.

Puestas fallidas no merecen dar al traste con la estabilidad de un producto mediático expresión de la cultura popular; puede revitalizar el espacio doméstico con puestas atractivas y entretenidas. ¿Cómo olvidar historias y personajes que durante más de 50 años han nutrido una rica tradición? Nuestra TV debe promocionar sus proyectos con sistematicidad. Hay que poner fin al silencio perturbador tan nocivo para todos.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares