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Publicado el 13 Octubre, 2016 por Pedro Antonio García en Cultura
 
 

De cuando Fidel era niño

Para las más nuevas generaciones, un volumen que los acercará a los primeros años de la vida del líder de la Revolución
La historia de cómo un niño se volvió un gigante.

La historia de cómo un niño se volvió un gigante.

Por PEDRO ANTONIO GARCIA

Fotos: Cortesía de la CASA EDITORIAL VERDE OLIVO

Hace dos ferias del libro, María Luisa García Moreno (Días de manigua), con la complicidad de Evelio Toledo Quesada, de larga trayectoria como ilustrador de la revista Verde Olivo y de los trabajos históricos del periódico Granma, tuvieron una unánime aceptación entre grandes y pequeños con el volumen José Martí, esa presencia que nos acompaña, que a partir de una selección de fotos del Apóstol, ofrecía una breve pero excelente semblanza de la vida del Héroe Nacional cubano.

Nuevamente bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo, que asumió entonces José Martí…, ahora lo hace con Un niño llamado Fidel Alejandro. García Moreno vuelve a la palestra, esta vez en coautoría, en cuanto a los textos, con Rafaela Valerino Romero (Chávez habla a los jóvenes), con quien ya había trabajado en El niño que fue Bolívar.

Uno de los grandes problemas de la enseñanza y divulgación de la historia es el alejamiento que lamentablemente muchas veces se produce entre los públicos a los que va dirigido el mensaje con la personalidad que se aborda. María Luisa García y Rafaela Valerino salvan ese escollo, eludiendo la verbosidad y la adjetivación con una prosa ágil y sencilla, apuntalada con las eficaces ilustraciones de Ángel Velazco Hernández y el buen diseño y realización de Claudia Gorrita.

Como narraban los viejos cuenteros, van describiendo la infancia del líder de la Revolución en Birán, las travesuras con la vaca Ballena, cómo el padre sabía imponer respeto, aunque era la madre quien asumía la tarea de imponer la disciplina. Conoceremos la escuelita rural donde compartía pupitres con los hijos de los campesinos y jornaleros de la zona, sin distinción de color, y con quienes al finalizar las clases iba a bañarse a las aguas poco profundas del río cercano.

Las ilustraciones de Angel Velazco ayudan a la lectura.

Las ilustraciones de Angel Velazco ayudan a la lectura.

Las autoras y el ilustrador nos llevan, con esa magia que poseen ciertos libros, a Santiago de Cuba, donde continuó estudios, solo interrumpidos por alguna que otra rebeldía, con su correspondiente castigo, y las vacaciones que disfrutaba en Birán, correrías a caballo incluidas. Gustaba desde entonces de la historia, se interesaba por el arte de la guerra y fue forjando su carácter con las pruebas que se imponía a sí mismo subiendo lomas y leyendo con ahínco cada libro que caía en sus manos.

Una vez más la Casa Editorial Verde Olivo ha demostrado una profunda perspectiva al abordar también la literatura (¿o debemos decir historia?) para niños y jóvenes. El éxito que han tenido las presentaciones realizadas hasta la fecha tal vez obligue a nuevas reediciones para poner a disposición de amplias masas de lectores está bien contada historia de cómo un niño se volvió un gigante.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García