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Publicado el 17 Octubre, 2016 por Liset García Rodríguez en Cultura
 
 

Mozart pasea por La Habana

La Orquesta Sinfónica Nacional dedicó su concierto dominical en la Sala Covarrubias a la obra del gran maestro austriaco, como parte del Festival mozartiano que se extenderá hasta el 23 de octubre
Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, en la Sala Covarrubias , el 15 de octubre.

Enrique Pérez Mesa dirigió el concierto 12 de Mozart para piano, que interpretó la Orquesta Sinfónica,  junto a la artista belga invitada Roberte Mamou, virtuosa de ese instrumento.

Texto y foto: LISET GARCÍA

La obra que legara a la humanidad uno de los músicos más influyentes de la historia, Wolfgang Amadeus Mozart, vuelve otra vez a la capital cubana. El Festival que auspicia el Lyceum Mozartiano de La Habana, con sede en el Oratorio San Felipe Neri –edificación del siglo XVII, ubicada en Aguiar y Obrapía–, regalará al público jornadas de esplendor, como la ya protagonizada por la Orquesta Sinfónica Nacional este domingo.

Con la presentación de selecciones de la ópera Don Giovanni, la orquesta bajo la batuta del maestro Enrique Pérez Mesa, acompañó a solistas de la Ópera Nacional, el tenor Harold López, y las sopranos Milagros de los Ángeles y Laura de Mare. Intérpretes e instrumentistas mostraron elegancia y dominio de la pieza, creada en 1787, en la etapa de mayor madurez musical de Mozart, nacido en Salzburgo en 1756.

Le siguió el concierto para piano y orquesta en La Mayor, junto a la artista belga invitada Roberte Mamou, quien deleitó a los presentes por su virtuosismo. El director Pérez Mesa asintió más de una vez, complacido por la ejecución de los músicos y la pianista, quien ha sido invitada a impartir clases magistrales durante estos días de Festival.

El maestro del clasicismo en su azarosa existencia –que vivió solamente hasta los 35 años–, hizo 27 conciertos para piano y orquesta. El número 12, interpretado por la Sinfónica Nacional este domingo en la Sala Covarrubias, fue el primero de una serie de tres que compuso al llegar a Viena.

Según se recoge en su biografía, a la edad de seis años Mozart era ya un intérprete avanzado de instrumentos de tecla y un eficaz violinista, al mismo tiempo que demostraba una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras. Aún hoy se interpretan cinco pequeñas piezas para piano que compuso a aquella edad.

Su extensa producción incluye casi todos los géneros, desde danzas hasta conciertos para instrumento, sinfonías y óperas. En cualquiera de sus obras se encuentran sobrados motivos para entender el porqué de la apasionada opinión del escritor alemán Goethe cuando escribió: “¿Cómo, si no, podría manifestarse la Divinidad, a no ser por la evidencia de los milagros que se producen en algunos hombres, que no hacen sino asombrarnos y desconcertarnos?”. Eso es Mozart, ni más ni menos, quien está otra vez en La Habana.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez