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Publicado el 20 Octubre, 2016 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Refuerza Aurora Bosch la preparación de bailarines cubanos

A pocos días de iniciar el XXV Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, primeras figuras y noveles promesas de la compañía comparten sesiones de trabajo con Bosch en los clásicos Paquita y El lago de los cisnes
Aurora Bosch en otro escenario: el trabajo con el cuerpo de baile.

Aurora Bosch dedica gran parte de su tiempo a trabajar con el cuerpo de baile de la compañía que integró antaño junto a Loipa Araújo, Josefina Méndez y Mirta Plá. (Foto: bohemia.cu).

La bailarina y maître Aurora Bosch -una de las consideradas cuatro joyas de la danza clásica cubana- supervisa hoy aquí ensayos del Ballet Nacional de Cuba previos al evento internacional dedicado a ese arte.

A pocos días de iniciar el XXV Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, primeras figuras y noveles promesas de la compañía comparten sesiones de trabajo con Bosch en los clásicos Paquita y El lago de los cisnes.

De esta manera, talentosos bailarines, como Viengsay Valdés y Patricio Revé, perfeccionan cada movimiento en estos clásicos de la danza a nivel internacional.

Con ropa informal y una sencillez aplastante ante la innegable grandeza de su trayectoria, Bosch accedió a conversar con Prensa Latina para hablar sobre el trabajo que realiza con la compañía fundada por Alicia, Fernando y Alberto Alonso en 1948.

“La responsabilidad que tienen los maître es precisamente transmitir todas las experiencias anteriores para que no se rompa la cadena”, aseguró la maestra.

Luego de conquistar escenarios de los cinco continentes, Bosch dedica gran parte de su tiempo a trabajar con el cuerpo de baile de la compañía que integró antaño junto a Loipa Araújo, Josefina Méndez y Mirta Plá, distinguidas por el crítico británico Arnold Haskell como las cuatro joyas del ballet cubano.

Sobre su labor con estos jóvenes comentó: ‘Estoy contenta porque tienen muchas ganas, talento y condiciones físicas’.

‘He pedido trabajar con el cuerpo de baile porque precisamente esa es la semillita que se siembra’, añadió la maestra al recordar que de ese grupo germinan los primeras figuras de los conjuntos danzarios.

Para Bosch es imprescindible que los bailarines tengan en cuenta que su profesión demanda disciplina y cuidado porque utilizan el cuerpo como instrumento.

‘Lo nuestro es una suma de todas las manifestaciones artísticas. La cultura de un bailarín es sumamente importante, no es solo hacer pasos, cuando se abra el telón hay que tener un bagaje interior para poder proyectar sentimientos y sensaciones’, insistió la maître.

Al respecto, la artista considera que para la formación integral del bailarín es muy importante visitar museos, asistir a conciertos sinfónicos, disfrutar de una obra de teatro o película, y hasta bailar cha cha chá o salsa.

Galardonada en 2003 con el Premio Nacional de Danza, Bosch no esconde su fascinación por la enseñanza, habilidad cultivada desde los tiempos en los cuales estremecía el escenario al encarnar la Reina de las Willis, en Giselle; y la Odile, de El lago de los cisnes.

Entre los tantos reconocimientos en su carrera sobresalen los premios Anna Pávlova de la Universidad de la Danza de París y el Especial de los Críticos de Danza, también en Francia.

Previsto del 28 de octubre al 6 de noviembre, el Festival Internacional de Ballet de La Habana incluye a partir de esta edición el nombre de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso como un acto de reverencia a una de las máximas figuras de la danza a nivel internacional.


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