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Publicado el 9 Mayo, 2017 por Aleida Cabrera en Cultura
 
 

Ivette Cepeda: Esclava de la mejor canción (+video)

Nunca pensó que sus sueños de niña se harían realidad. Maestra durante años, llegó a los escenarios con su voz, sus manos y su sentimiento para quedarse. Ivette Cepeda con una exitosa carrera profesional ganada por su sinceridad interpretativa conversa con BOHEMIA

Maestra durante años, llegó a los escenarios con su voz, sus manos y su sentimiento para quedarse.

Por ALEIDA CABRERA LÓPEZ

Fotos: EDUARDO LEYVA BENITEZ

 

Preferencias musicales

Esta mujer sencilla, elocuente, sin posturas, que  interpreta temas de una gran variedad de compositores con estilos diversos, prefiere los textos que expresen sentimientos, y los privilegiados del público, porque le han dejado una huella. “En general, me gusta cantar la música de los trovadores. Esas  canciones de reflexión de Silvio, de Pablo. De una época que no era cantar por cantar, era contar historias, momentos. Cantar para decir algo importante…”

Ella necesita cantar para decir …”

Esta cubana se regocija con las composiciones de trovadores de hoy, que describen su mundo interior y exterior de una manera diferente. Hace suyas las canciones atrevidas de Sabina, la dulzura de las letras de Serrat. “Estoy fascinada con la obra de Leonardo García y Karel García, que para mí es el poeta mayor de este momento”

Explica a Bohemia sobre la elección de su repertorio: “Me doy la oportunidad de elegir mis propias canciones, aunque no siempre he elegido bien. Cada canción es una escuela… Existen canciones dificilísimas, o un género complicado, y transitar por este camino difícil es una enseñanza…”

Las orquestaciones de sus temas, la mayoría los realiza José Luís Beltrán, director del grupo Reflexión y su director musical. Otros los han hecho Lino Lores, Jorge Luís Lagarza, Rafael Guedes, entre otros.

Como la música trovadoresca también forma parte de su repertorio, se regocija de que las instituciones quieran rescatar el género, porque lo ama…: “no solamente tienen un mensaje y una reflexión, sino también una historia de los momentos que han vivido. Se vive muy aprisa. ¿Qué dejaríamos a los jóvenes de hoy, si no rescatamos ese tiempo? Las canciones tienen la posibilidad de enseñarnos palabras que nunca habíamos escuchado, pensar en historias no vividas…  Me viene a la mente el concurso Adolfo Guzmán, donde los trovadores siempre fueron premiados. Algo que conspira es el mercado internacional inundado de música chatarra. Estamos echando a perder el público que viene.

Foto: AHS

Concierto en el Pabellón Cuba.Foto: AHS

Cuando asisto al Pabellón Cuba me maravilla ver personas de 50-60 años, que llevan paradas tres horas, que me miran como suplicando: cántale algo a mi corazón. La gente está sedienta de amor.

En Puerto Rico o Colombia los músicos junto al folclor de su país, viven de nuestra música. No entienden cómo Cuba ha permitido, que mucho del producto que sale de la Isla no sea genuino. La música es un negocio en cualquier parte del mundo, pero ella no es negociable”.  

Los inicios

Desde los años 90 Ivette Cepeda trabaja como solista en centros turísticos e integra espectáculos que la han llevado a visitar países de Europa, África, América y el Caribe, de esta etapa cuenta:

“Mi preparación académica empezó con la práctica, cantando. Intenté recibir clases de canto, y quiero mencionar a la única persona que me aceptó como alumna, el maestro Alberto Palanca…Al poco tiempo me di cuenta que no tenía tiempo para eso, ya entonces tenía demanda como cantante,… Venía cansada vocalmente de mi etapa como maestra. Cantando y cantando fui aprendiendo los rudimentos de esta profesión, aunque  siento que me falta mucho por aprender.

Hugo Uslé, director del centro nocturno “El gato tuerto”, me fue probando en contraste con otras cantantes, así encontró el espacio donde yo podía lucir bien y poco a poco me permitió dos horas, algo realmente difícil. El primer día me puse tan nerviosa, que ya había inventado un concierto en que una canción se articulaba con la otra, y no había pausas.

En este lugar los artistas aprenden a que el público está compartiendo a la vez que están actuando. (…) Yo era maestra, y si algún problema grande tengo, es que necesito que todo el mundo me atienda. Yo venía a decir algo, aunque fueran cosas ya dichas. Siempre hay algo que explotar, un extra que sacarle a la canción, y afortunadamente todo el mundo se quedó expectante. Definitivamente el público prestó total atención y al final se puso de pie y me dio un gran aplauso,… Ese fue mi primer gran susto, y a partir de ahí, cada día le fui incorporando a mi trabajo no sólo piezas que le gustaran al público, sino también que me gustaran en lo personal.

Recuerda con cariño, tal vez con nostalgia, las agotadoras noches en “El gato tuerto”.

Recuerda con cariño, tal vez con nostalgia, las agotadoras noches en “El gato tuerto”, los artistas y personalidades que conoció, y de alguna manera ayudaron a su crecimiento profesional. El día a día con figuras ya establecidas en el ámbito cultural, que la animaban a pensar en proyectos mayores, la llevó a pasar por este primer concierto “Estaciones”, en el teatro de Bellas Artes. ” Fue maravilloso. Podrán ocurrirme otras cosas buenas, pero como este concierto, no lo creo. Afortunadamente mi madre pudo estar allí. Fue mágico”.

Momentos difíciles

Los inicios de Ivette como cantante estuvieron marcados por la situación económica que atravesaba todo el pueblo en la década del 90, de la que tampoco escapó, forzándola a lucir un único vestido en  cada presentación: “Es mucha verdad. No tenía ropa ninguna, ni zapatos, no solo carecía de dinero, sino de tiempo. Fue un momento muy difícil de mi vida. Mi papá estaba enfermo con cáncer, mi hermano más pequeño se había ido de Cuba y mi mamá estaba sufriendo todo esto de una forma muy dura. Me compré una ropa que me hizo sentir perfecta para toda ocasión. Era una blusa con una saya blanca, que tenía un adorno de encaje. Yo me sentía tan pura, tan honesta, tan feliz, tan realizada; me empezaron a llamar “la muchacha del vestido blanco”.

Durante su etapa en cabarets vistió lentejuelas, aprendió a cambiarse una y otra vez de vestuario, dejó de ser ella, para darles vida a los personajes que asumió.

Con el Grupo Reflexión

Foto: facebook de la artista

Concierto en vivo Estaciones en 2010

Al concluir el concierto Estaciones, hizo un recuento de su carrera artística, con muchas interrogantes sin responder. Con una visión nueva de las posibilidades que tenía como intérprete y la complejidad de trabajar con músicos “prestados”; esas ideas la llevaron a buscar su propio grupo.

“Ya había cantado algunas noches con José Luís Beltrán en el Pico Blanco, quizás buscando un guitarrista acompañante, con el que pudiera trabajar de forma permanente. Para esto se necesita una química, y vi en él un músico de talento, un hombre tan bueno, una persona tan esmerada y un intérprete tan diferente, que decidí hablarle. Quería que todo lo que estaba haciendo lo dejara para trabajar conmigo. Fue una osadía de mi parte porque nada tenía que ofrecerle.

José Luís tenía muy buen trabajo en el Hotel Nacional, pero también quería abandonar los momentos musicales y las descargas de jazz, y hacer algo diferente. No había una relación de confianza entre nosotros, por lo que me costó mucho proponerle la idea. Sorprendentemente aceptó, e inmediatamente empezaron a aparecer ofertas de trabajo”.

Concierto en el Teatro Mella.Foto:Daylén Vega/ Cubadebate

El grupo ha definido la carrera de Ivette Cepeda en los últimos tiempos. De sus 20 años de trabajo, lleva casi nueve con la agrupación ininterrumpidamente. De los tres discos con que cuenta, dos han sido producidos por José Luís Beltrán. Considera que esta labor conjunta le ha permitido explorar, mejorar como persona, porque ellos no solo son los músicos con los que trabaja, también son sus hermanos de batalla, que han pasado junto a ella muchas cosas…

Durante su carrera en solitario ha formado parte de proyectos junto a Lizt Alfonso en “Escenas de Vida”, con los niños de los Coro Menudo, Schola Cantorum Coralina y Clásicos del son, que la nutrió de elementos nuevos  de esos proyectos.

En Estados Unidos he participado en programas de televisión que no son de mi agrado, sin embargo, he decidido asistir porque están artistas cubanos que intentan mantener un pedacito de Cuba vivo, donde la realidad cubana no es importante. He decidido estar allí, porque hay un pedazo de esta Isla que yo si conozco, disfruto y quiero hacer presente. No la ideada por ellos, sino la de verdad.”

Esta vocalista poco a poco ha ido conquistando a un público heterogéneo que la sigue a conciertos o cetros nocturnos.

Dice ser siempre la misma persona en cada escenario en Cuba o el extranjero, que no tiene ninguna fórmula para cautivar a sus admiradores.

“Soy cristiana y creo que Dios en el corazón no es más que sobriedad, rectitud, que hace te aleje de la hipocresía, de la falsedad, la maldad, y pienso que la gente se une en torno a eso. Amo mi país, a mi gente…”.

 Preparación de los espectáculos  

Su mente no descansa,siempre está en un constante proceso de creación

Su mente no descansa, siempre está en un constante proceso de creación, ella es quien planifica todas sus presentaciones, sin asistente o representante.

“La tarea es difícil, no soy directora artística. Necesito una persona que quiera escuchar las cosas que quiero hacer y porqué; y me ayude a sacar más provecho artísticamente. Por otro lado, no quisiera que me enredaran en espectáculos complicados y me troncharan el decir. Soy una mujer de 54 años, no quiero parecer una chiquilla. Quiero ser Ivette. Admiro a los artistas que pueden hacer esos esfuerzos tan grandes, pero no quiero ser esclava de esas cosas. Quiero ser esclava de la búsqueda incesante de la mejor canción.”

Mi trabajo no tiene nada que ver con un concurso.

 Sobre su participación en Cubadisco 2017 ha decidido no competir más. Considera que los discos no los graba para competir. Sobre el CD “Miracle”, que recoge el concierto que ofreciera en el prestigioso Centro de las Artes de París en 2011, según nos cuenta, el jurado consideró no era un fonograma de música cubana, y además estaba interpretado por una cantante sin academia.

“Si esos son los elementos que tengo que tener en cuenta para enviar un disco a una competición, pues no participo más. A esta edad no voy a estudiar, ni necesito ver plasmado en una portada: Ivette Cepeda graduada de… Yo no canto para eso, mi trabajo no tiene nada que ver con un concurso. No necesito premios, creo que, si mi nombre no encierra nada importante, entonces a seguir sembrando, que no he hecho nada.”

Foto:facebook Ivette Cepeda

Ivette junto a su hijo Alejandro. Foto:facebook Ivette Cepeda

Ivette es una mujer común: trabajadora, madre, esposa, amiga. Comprometida con su tiempo y orgullosa de ser cubana.

Cada día se siente más aferrada a todas las personas que le rodean, con su país, con su trabajo. Un alma que está cambiando y ha dejado atrás las locuras de la vida y quien le va encontrando el justo sabor de lo bello que es vivir.

Al despedirnos quisimos conocer su canción favorita, y confesó que eligió una en particular cuando salió del anonimato, sin saber por qué. “Es una canción que puede caminar con cualquier persona, pero a mí me entra por las puertas, por las ventanas, define lo que quiero sea mi trabajo: Una luz y una esperanza para cualquier persona.

“Comienza el primer día de un año que comienza contigo. / Un año es siempre un año y nunca es suficiente. / Y me besas a las doce y los amigos se abrazan / Y algún hereje se acuesta temprano. / Ven a recorrer todo este día de punta a punta. / Ven a recorrerme el cuerpo, mis puertas, mis ventanas. / Ven a recorrer mi poema de luz y fe / y ven a recorrer mi esperanza”.

Video: ANARAY LORENZO COLLAZO

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Aleida Cabrera

 
Aleida Cabrera