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Publicado el 3 Mayo, 2017 por ACN en Cultura
 
 

Peregrinación de juventudes a la Loma de la Cruz

Es una práctica promovida por la Asociación Hermanos Saíz en las Romerías de Mayo, desde 1990 con el fin de retomar la magia de este rito en el pueblo, en homenaje a aquella tradición española nacida el 3 de mayo de 1790, cuando el fraile Antonio de Alegría colocara la cruz en aras de evitar catástrofes y epidemias
Foto: prensa-latina.cu

Foto: ROBERTO F. CAMPOS/PL

Por TANIA RENDÓN PORTELLES

Desde las primeras luces del alba la Loma de la Cruz, lugar distintivo de esta ciudad, recibe a cientos de personas que llegan hasta aquí para subirla, tradición antiquísima y que se hace válida cada tres de mayo en el contexto de la mayor fiesta joven de Cuba.

Hasta la cima arriban este miércoles jóvenes cubanos y de varias regiones del mundo, una práctica promovida por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en las Romerías de Mayo desde 1990 con el fin de retomar la magia de este rito en el pueblo, en homenaje a aquella tradición española nacida en esa fecha pero de 1790, cuando el fraile Antonio de Alegría, de la comunidad franciscana, colocara la cruz en aras de evitar catástrofes y epidemias.

Fue en ese entonces que desde la base se iluminaba la loma y se engalanaba con banderas de varias naciones, y el pueblo, reunido, primero frente a la iglesia San José y luego en el parque Calixto García, partía a las tres de la tarde en peregrinación acompañado de la banda militar o de una orquesta, y ascendía hasta donde se yergue el símbolo cristiano.

Para cumplir una promesa algunos subían de rodillas, otros con ladrillos en las manos en alto y hasta con los ojos vendados; en los días de hoy, todavía hay quien, de igual forma, revive la práctica, aunque algunos solo ascienden con flores, velas y piedras para depositar al pie del madero y pedir los tres deseos.

Actualmente, durante el festival de juventudes artísticas, se continúa con la procesión, de ahí que disímiles personas, desde las primeras luces del alba, decidan subir los más de 450 escalones de la Loma de la Cruz o llegar, también, por una carretera que culmina en una plazoleta y comunica varias instalaciones.

Sin embargo, son muchos los que se suman a la caminata en horas de la tarde, desde el Monumento del Che hasta el parque Calixto García, sitio donde se unen, además, miles de jóvenes nacionales y foráneos que vienen a la urbe holguinera a disfrutar de este evento que entrelaza varias manifestaciones artísticas quizás como ningún otro en la mayor de las Antillas.

Al transcurrir más de dos siglos el suceso fue el pretexto de la AHS para comenzar otra tradición que llevaría consigo algunos detalles novedosos, pues sería la réplica del Hacha Taína aborigen, símbolo de la provincia de Holguín, la que se colocaría en ese sitio emblemático, a unos 275 metros sobre el nivel del mar.

De esta forma, esa práctica religiosa se convirtió en un evento de carácter cultural y masivo que ha trascendido las fronteras y que ha sabido unir tradición y modernidad para hacer valer su lema Porque no hay hoy sin ayer.

Hasta el día ocho todo Holguín se encuentra de fiesta, fecha en que bajan el Hacha Taína de la Loma para izarla, posteriormente, en el edificio más alto de la parte nueva de la ciudad, y se siembra, también, un árbol, símbolo de continuar con esta fiesta que muestra lo más representativo del arte joven cubano e internacional. (ACN).


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