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Publicado el 10 Marzo, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

LIBROS

Emociones revisitadas

Crónicas y testimonios reveladores de una experiencia extraordinaria. En el volumen Haití, despertar de la muerte, publicado por la Editora Política, Amelia Duarte de la Rosa reúne textos incluidos en el diario Granma entre diciembre de 2011 y noviembre de 2012

Emociones revisitadas.SAHILY TABARES

Fotocopia: LEYVA BENÍTEZ

La memoria es la dueña del tiempo. Para desentrañarla, Amelia Duarte de la Rosa (La Habana, 1986), periodista avezada en contar relatos de significación humana, emprende un periplo admirable, lleva en sí la urgencia de la curiosidad, el interés presto al descubrimiento sensorial ante lo desconocido.

En el volumen Haití, despertar de la muerte, publicado por la Editora Política, ella reúne textos incluidos en el diario Granma entre diciembre de 2011 y noviembre de 2012, los cuales pretendieron –al decir de la autora– “ante todo, cambiar algunos puntos de vista y soslayar ese miedo inducido hacia lo maltratado”.

El sugerente libro, de 136 páginas, no responde a un orden cronológico, en él sí se aúnan temáticas diversas, de las que forma parte “la presencia de Cuba en una tierra tan cercana, objetivo central de mi viaje, fructífero y relevador en muchísimos sentidos”, precisa Duarte.

Al “ver” donde otros no ven, despliega el olfato periodístico en una tesitura de dimensión comunicativa, establece relaciones con quienes leen, y mediante reflexiones emotivas los involucra en transmutaciones de realidades, atmósferas, acontecimientos, personajes e interrogantes.

Sensible narradora, despliega una mirada que propicia el acceso a la información desde ángulos novedosos, con sencillez, naturalidad, armonía, ordena las ideas y el pensamiento, el entendimiento de lo acontecido durante su permanencia en Haití; redescubre el país caribeño, su cultura, en la amplia acepción del concepto que abarca lo humano y lo material.

Oportuna, esclarecedora, su prosa se distingue por la objetividad testimonial, la inmediatez, en este sentido es elocuente uno de los apartados: Una verdad escondida en Internet, en el que se expresa: “Al margen de la realidad, los medios informativos internacionales han ignorado durante años los esfuerzos y la solidaridad de nuestro país. En cambio, sí han sabido dar cobertura, insuflar y tergiversar acontecimientos para satanizar la Isla. La presencia durante 13 años de la colaboración médica en Haití es uno de esos esfuerzos víctimas del silenciamiento y la censura mediática de forma arbitraria”.

La diversidad estilística emana del volumen que ofrece colores, formas, sabores, presentados de forma atractiva por quien se empeña en contar historias dentro de historias, al ofrecernos la dimensión de una nación, de un pueblo poco conocido o no tanto como lo merece.

¿Estamos en presencia de periodismo o literatura? Al emprender el viaje con Amelia Duarte se aprehende el sentido de la escritura sensible que utiliza herramientas narrativo-estilísticas, metáforas, símiles, verdades dichas desde el alma, el compromiso con los matices del acontecer.

La autora es consciente de que necesitamos dejar registros de las urgencias del Caribe y de América Latina, profundizar en lo auténtico, llevar luces a los rincones desconocidos, sin prejuicios, con voz propia.

Emociones revisitadas en testimonios y crónicas estructuran esta narración contada en imágenes líricas, fotografías, pródigas en nostalgias, amores, incertidumbres, certezas. Amelia llegó a la nación caribeña dos años después del devastador terremoto de 2010, supo bucear hondo en anécdotas, vivencias, esperanzas, en la vida real. Con sagacidad hace meditar sobre el sentido de los hechos, combina pequeños detalles, verdades particulares, incidentes y otras motivaciones. ¿Algo más se le puede pedir a una profesional valiosa que dentro de poco le mostrará a su hijo, aún por nacer, las entrañas de una nación hermana?


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares