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Publicado el 9 Abril, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

MÚSICA

La pelea impostergable

¿Qué ocurre cuando los eventos musicales concluyen y lo acontecido en ellos no trasciende a las mayorías? ¿Basta con dialogar, compartir ideas y proyecciones si las músicas, sí, en plural, apenas se escuchan o difunden de manera sistemática?
La pelea impostergable.

Beatriz Márquez y Raúl Torres cultivan un repertorio de calidad artística.

Por SAHILY TABARES        

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Durante el pasado siglo se evidenció la avalancha de informaciones acumuladas por milenios y las urgencias de la sociedad, en la que influyen acelerados ritmos de desarrollo intelectual y tecnológico.

Hasta nosotros llegan ritmos, sonoridades, melodías, armonías, cargados de memorias, hallazgos e innovaciones, estos nutren el pensamiento contemporáneo en los actos creativos, las interpretaciones, la percepción de estéticas diversas.

No obstante, solemos compartir inquietudes relacionadas con la escucha social de la música. Algunas personas manifiestan: “ahora todo es chabacanería”. Incluso se refieren al daño que ocasiona a la niñez y los jóvenes en detrimento de valores conductuales inculcados mediante textos banales y sonoridades de deficiente calidad.

La política cultural de la Revolución defiende la permanencia de la jerarquía artística en los medios de comunicación audiovisuales y entornos cotidianos.

¿Qué ocurre cuando los eventos musicales concluyen y lo acontecido en ellos no trasciende a las mayorías? ¿Basta con dialogar, compartir ideas y proyecciones si las músicas, sí, en plural, apenas se escuchan o difunden de manera sistemática?

La quinta edición del Festival Havana Word Music Black Tears (HWM), celebrado en el habanero Parque Metropolitano, colocó en este escenario una docena de artistas nacionales y procedentes de horizontes geográficos diversos, como la cantante Marinah, ex integrante de la mítica banda catalana Ojos de Brujo y el dúo de origen africano Gato Preto, por solo mencionar algunos. ¿Trascenderá este evento a todo el país, si los intérpretes nacionales y foráneos no se promocionan y difunden?

La pelea impostergable.

Las agrupaciones corales merecen una mayor difusión. En la foto: la maestra Digna Guerrra y Entrevoces.

De igual modo, repertorios de cantantes y agrupaciones cubanos son desconocidos. En ocasiones, se escuchan en conciertos, galas o presentaciones coyunturales, y después, duermen en el olvido.

El 3er Encuentro Internacional Danzonero Miguel Faílde in memoriam, 2018, celebrado en fecha reciente en Matanzas, merece trascender al ámbito social de la nación. Resulta esencial el apoyo institucional, no solo de la radio y la televisión, también del sistema de casas de cultura, de la apreciación musical que se imparte en la enseñanza general.

Se ha convocado al 30º Festival Internacional de Boleros y a la próxima edición de Cubadisco. Ambos eventos organizan programaciones e intercambios teóricos de sumo interés, hay que volver a ellos con sistematicidad.

La pelea es impostergable, implica a cada humano. El facilismo y la frivolidad retrasan el desarrollo cultural en todas las edades.  Nunca olvidemos el lugar que ocupa la música en la conciencia popular. Según han reconocido expertos de varias disciplinas, el pueblo no siempre canta su himno nacional, por supuesto, lo escucha con solemnidad, pero sin acompañamiento o un guía vocal, la interpretación se hace con desafinación a contrapelo de la musicalidad.

¿Escuchamos nuestros coros con frecuencia? ¿Y las composiciones sinfónicas clásicas y contemporáneas? ¿Se conocen suficientemente los baluartes graduados del sistema de enseñanza artística?

Resulta imprescindible convertir en un reflejo instintivo el rechazo a la basura seudocultural y esto requiere crear referencias culturales sólidas frente a modelos falsos de la supuesta posmodernidad capitalista.

La pelea impostergable.

Ingenio y talento distinguen a Tony Ávila.

Igual que la literatura, el texto musical utiliza la lengua como material de construcción. Sin duda, el mensaje es subrayado con el ritmo y las vivencias estéticas de los públicos que tienen como base percepciones inmediatas, sensoriales, acústicas. Ambos lenguajes transmiten sentimientos, actitudes, razonamientos, valores que en todos los contextos tienen una significación en el proceso formativo y en la espiritualidad.

Otro elemento indispensable es el gusto estético, este debe considerarse como algo que depende de la facultad de captar los matices, las variaciones visuales y auditivas, de cualquier acto creativo u objeto sometido a escrutinio. Nunca se improvisa, exige aprendizaje, ver, escuchar. La música expresa los patrones de cambio de las subjetividades culturales y contrarrestra las influencias enajenantes.

A las generaciones hay que dotarlas de criterios valorativos que influyan en la competencia de conocimientos sobre los fenómenos artísticos, cuya función trasciende la contemplación auditiva y el simple gozo, abarca la comunicación en entornos específicos y condiciones históricas determinadas.

Fomentar la alta cultura musical requiere el esfuerzo conjunto para unir talentos, profesionalidad y calidad artística con una perspectiva sociocultural tanto en la gestión promocional como en la comercial.

Avanzar juntos en la pelea, de esto se trata.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares