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Publicado el 4 Octubre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Fotografías cubanas en la mira

Temas y estilos diversos distinguen la muestra antológica que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes
Martí, Plaza Cívica, 1957. Ernesto Fernández.

Martí, Plaza Cívica, 1957. Ernesto Fernández.

Por SAHILY TABARES   

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Vivimos en un tiempo de transformaciones profundas, cuya característica esencial es la tendencia a visualizar todo lo existente. La estetización de la realidad redescubre tópicos diversos, de los cuales forma parte captar hechos, situaciones, paisajes, protagonistas, en diferentes épocas y lugares.

De ello ofrece testimonios La imagen sin límites, exposición antológica de fotografía cubana que reúne 100 piezas de 50 artistas en el tercer piso del edificio Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

En exclusiva con nuestra publicación, el curador de la muestra, Rafael Acosta de Arriba, doctor en Ciencias Históricas (1998) y Doctor en Ciencias o posdoctorado (2009), comentó la génesis del proyecto: “Es una vieja idea que propuse en 2005 al MNBA y fue rechazada. En ese momento reinaba una mentalidad absurda de que para exponer fotografía estaba la Fototeca de Cuba. Fueron años en que la fotografía cubana fue distanciada del museo debido a un pensamiento administrativo, este no tenía ninguna argumentación seria. La idea en cuestión estaba alimentada por la necesidad de reflexionar sobre una manifestación artística que gozaba de buena salud, la mantiene, y había ido escalando los primeros planos de la producción simbólica del arte cubano. De esta manera, la exposición se alzaba sobre esos dos pivotes principales: un regreso de la fotografía insular al MNBA y una necesidad de reconocimiento de ella como fenómeno artístico y cultural a través de una muestra antológica”.

Rafael Acosta de Arriba agradeció al equipo del MNBA la profesionalidad en el proceso de montaje. Detrás, el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y Jorge Fernández, director de la institución.

Rafael Acosta de Arriba agradeció al equipo del MNBA la profesionalidad en el proceso de montaje. Detrás, el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y Jorge Fernández, director de la institución.

El experto sigue y estudia la fotografía cubana desde hace algunos años. En su opinión: “hay trabajos pioneros debidos a las plumas de María Eugenia Haya, Juan Antonio Molina, José Antonio Navarrete, Edmundo Desnoes, Rufino del Valle, y otros autores, que me sirvieron para introducirme en el tema, luego seguí por mis propios medios. La preparación teórica es muy importante, he adquirido libros en mis viajes fuera del país que me han servido de mucho”.

Según precisa el también poeta y ensayista: “la curaduría tiene el propósito de buscar un equilibrio entre dos relaciones: la primera entre una historia de las imágenes y una historia de autores; la segunda, entre una historia de la fotografía y una fotografía de la historia. En el medio está el arte, el valor estético de las imágenes, un principio inviolable”.

Caminos al andar

Acosta de Arriba se planteó cubrir un amplio espectro: historia, sociedad, el cuerpo, retratos, paisajes, la cuestión de género, religión, costumbrismo, entre otras. “Las estéticas son más bien personales, del estilo de cada autor, aunque se puede detectar en los primeros fotógrafos huellas del pictorialismo o pictoricismo propios de la fotografía del momento en el mundo. Después se aprecia el pensamiento geométrico, lo conceptual, lo posmoderno, lo queer, entre otras tendencias en la fotografía cubana vista a lo largo de casi 180 años. A pesar de la limitante espacial de la sala, he tratado que aparezcan la mayor cantidad de temas y tendencias, fue un desafío”.

De la serie Memoria compartida. Humberto Mayol, La Habana, 1986.

De la serie Memoria compartida. Humberto Mayol, La Habana, 1986.

¿Más que fotografía cubana prefiere decir que es fotografía hecha en el país?, indagamos.

“No, fotografía cubana es el término preciso. Hay un puñado de fotos que no fueron tomadas en el país, como una de Raúl Corrales, las dos de Gory e igual número de Herman Puig, pero, en esencia, se trata de ambos conceptos”.

En su ensayo para el catálogo Fotografía e historia en Cuba, la isla de las imágenes, el curador argumenta su trabajo de selección, refiere los modos en que las imágenes se relacionan con la realidad, el concepto de visualidad en sentido amplio, la importancia de la fotografía en el mundo actual (potenciada desde luego por internet y las tecnologías digitales más avanzadas), hace un poco de historia de la fotografía en Cuba, las mujeres fotógrafas, los grandes artistas que han visitado la Isla y hecho instantáneas, algunos hasta publicado libros.

Y tú, empínate. José Julián Martí, 2011

Y tú, empínate. José Julián Martí, 2011

Precisa el entrevistado: “Hablo del pensamiento acompañante a las imágenes, es decir, de la crítica y los estudios sobre el tema, y cierro con un grupo de preguntas asociadas a varias preocupaciones sobre las imágenes fotográficas en el mundo actual, tomando a Joan Fontcuberta, el estudioso y fotógrafo catalán, como pivote. Es un texto largo que acompaña el despliegue de imágenes de la muestra, que sugiero leer para entender todo el concepto integralmente”.

Otros acercamientos y observaciones

La expo en cuestión motiva otras interrogantes de BOHEMIA:

-A su juicio, ¿existen espacios suficientes para reflexionar sobre fotografía?

-Hay pocos y no sé decirte si son suficientes, porque no creo que haya muchas personas interesadas en reflexionar sobre el tema ahora mismo en el país. Sin embargo, la cantidad aumenta gradualmente debido a la democratización social del acto de fotografiar, que ya tiene en la cámara integrada al teléfono móvil el sumun de lo que se pudiera imaginar. Pero te diré, en cambio, que sí existe un grupo de personas muy interesadas, una cantidad que no es grande pero que colma cualquier evento que se organice para discutir sobre estos temas. Ello se aprecia en los eventos Noviembre fotográfico, que organiza cada año la Fototeca de Cuba y en los coloquios Taller Imagen y Visualidad, que en tres ocasiones consecutivas, organicé en el Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello, donde laboré por más de una década. Fueron realizados en 2012, 2014, 2016 y allí se reunió a los mejores especialistas cubanos y participaron incluso, los directivos de las escuelas de fotografía que han surgido en los últimos años por iniciativas de amantes de la fotografía. Por otra parte, la academia aumenta de manera considerable su atención al tema, pues cada año y curso escolar hay más tesis de grado sobre la fotografía, así como también se aprecia un incremento ligero, pero notable, entre las tesis de maestría y doctorado. De manera que han existido esos espacios, se han llenado con la asistencia de personas ávidas por hablar, escuchar, sobre la fotografía desde el punto de vista teórico, docente, artístico.

Esperanza y Chevarro, 1980. María Eugenia Haya, Marucha.

Esperanza y Chevarro, 1980. María Eugenia Haya, Marucha.

“El panorama actual de la fotografía cubana marcha bien en sentido general. Aquí se debe hablar de calidad más que de cantidad, aunque en comparación con otros países de buena fotografía la proporción va a favor de nuestro país. No se puede comparar a Cuba con México o con Brasil, dos países de considerable producción fotográfica desde siempre; sin embargo, nuestra isla tiene proporcionalmente una considerable cantidad de artistas de reconocimiento. Pero insisto, este tema en particular versa sobre calidad estética, talento, visión, de los creadores, no de una cuestión política o cultural de si hay muchos o pocos, ni de masividad, se trata de calidad”.

Sobre el panorama del presente, agrega Acosta de Arriba: “Coinciden autores ya de cierta edad, los que aún viven de la gran animación de la fotografía de los sesenta (y aún antes), Ernesto Fernández, Roberto Salas, Perfecto Romero, junto a otra generación subsiguiente como José Antonio Figueroa, Mario Díaz, Iván Cañas, Gory y otros, Humberto Mayol, Pedro Abascal, Marta María Pérez, Juan Carlos Alom, Eduardo Hernández Santos, Abigail González, René Peña y José Manuel Fors, que revolucionaron nuestra fotografía a finales de los ochenta e inicios de los noventa. A ellos puede sumar a Raúl Cañibano, Ricardo Elías, Nelson y Liudmila, Alejandro González que, junto a otra generación de los más jóvenes: Jorge Otero, Alfredo Sarabia Jr, Rodney Batista y Yanahara Mauri, llenan de ideas, imaginación y buen dominio técnico, nuestro paisaje fotográfico actual. Obviamente se han quedado fuera de esta relación un grupo de notables fotógrafos, pero de nuevo hay que utilizar las tijeras, se hace necesario para no ser excesivo en las respuestas. Nuestra fotografía está bien, por eso la exposición La imagen sin límites es tan necesaria y oportuna.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares