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Publicado el 13 Octubre, 2018 por Jessica Castro Burunate en Cultura
 
 

TELESERIE ConCIENCIA

Historias escapadas del laboratorio

Una autorización masiva a traspasar las puertas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana y, a partir de hechos reales llevados a la ficción, adentrarse en un mundo desconocido para muchos
Historias escapadas del laboratorio.

Foto: LESTER PÉREZ

Por JESSICA CASTRO, MARIETA CABRERA Y BÁRBARA AVENDAÑO

¿Quién en Cuba no ha sido beneficiado por los éxitos de sus centros científicos? Novedosos productos enfocados hacia la salud humana, los sectores agropecuario e industrial y el medioambiente, son fruto de la creatividad de los investigadores cubanos. Sin embargo, pocos conocen cuánto rigor, tiempo y obstáculos acompañan esa heroicidad cotidiana.

Para descubrir las historias de vida que laten en el interior de los laboratorios de una de estas instituciones, el realizador Rudy Mora propone su serie televisiva ConCIENCIA –que se transmite por el canal Cubavisión–, en la cual cruza las puertas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana y, como si también mirara a través de un microscopio, irrumpe en el alma de esos seres humanos.

La premier de esta teleserie en homenaje a la ciencia cubana, realizada por RTV Comercial y la empresa mexicana Olympusat –encargada de financiar a los actores extranjeros y la producción fuera de Cuba–, tuvo lugar en el teatro del CIGB a inicios de julio último, al cumplirse 32 años de la fundación de esta institución científica. Allí, entre risas y emociones, integrantes del equipo de filmación y del elenco artístico compartieron con los trabajadores del centro algunas de las escenas.

Un equipo de la revista BOHEMIA también tuvo el privilegio de estar en la presentación, y pudo dialogar en exclusiva con el director y varios de los protagonistas reales, así como con algunos de los artistas que los interpretan.

Historias escapadas del laboratorio.

Rudy Mora (al centro) junto a Lidia Inés Novoa y Eulogio Pimentel, director general del CIGB, en la presentación de Con CIENCIA. (Foto: GILBERTO RABASSA).

Agradecido por la oportunidad de acercarse a un mundo del que confesó no tenía la más remota idea ni existe una referencia cercana, Rudy Mora, guionista y director, considera este trabajo de mucha más complejidad que quizás otros anteriores. “La serie cuenta 10 historias en igual cantidad de capítulos. Todos son monotemáticos, aunque hay hilos conductores de uno a otro, y cada capítulo –de poco más de 60 minutos– está centrado en un área específica del centro, con la intención de abordar la mayor cantidad de esferas posibles.

“Las historias parten de hechos reales llevados a la ficción. Todos los personajes, con sus conflictos, existen en el centro. Durante un año visité y me senté en los laboratorios a ver cómo en esos sitios trabajaban, hablaban, se movían, qué discutían; conversé mucho con los científicos, grabé anécdotas…, para poder lograr un nivel de verosimilitud lo más cercano posible a la realidad. Así fui extrayendo las ideas. Elaboraba un posible argumento y a la otra semana lo debatíamos, me hacían sugerencias y poco a poco fui conformando el guion. A esto se sumó la asesoría de la doctora en Ciencias Lidia Inés Novoa, quien me alertaba cuando algo no era correcto científicamente”, explica Rudy Mora.

Cuenta el director de la serie que para cada escena estaba previsto el procedimiento que iba a realizar el personaje con instrumental real. Tres o cuatro días antes la doctora preparaba los experimentos, le explicaba al actor en qué consistían y él los ensayaba hasta que se lograba que ella dijera: “Ya está creíble. Así es como se hace”. Solo entonces ensayaban la escena dramáticamente y la filmaban.

Historias escapadas del laboratorio.

Actrices, actores y equipo técnico filmaron, incluso, en las áreas más restringidas del centro científico. (Foto: LESTER PÉREZ)

Todo el equipo de realización coincide al afirmar que no hubiera habido serie sin la doctora Lidia, por dos razones fundamentales: “en primer lugar porque es una gran profesional y, en segundo, porque nos dedicó buena parte de su tiempo, incluso fuera del trabajo. Yo la llamaba a las 11 de la noche, a cualquier hora…, y ella me atendía. Eso se lo agradezco porque no es lo común”, reconoce Mora.

Del sueño a la realidad

Cuando la dirección del CIGB orientó a la doctora Novoa contactar con RTV Comercial para hacer algún programa que reflejara la ciencia en Cuba, el trabajo y la vida de los científicos, ella pensó que lograr entenderles y hacerlo arte, era bien difícil.

“En un inicio creímos que era un documental o una serie histórica, pero después de varios contactos con el equipo de realización, comprendimos que el objetivo era una teleserie. No sabíamos qué querían ellos ni nosotros, tampoco qué íbamos a hacer. Estuvimos perdidos un tiempo. Rudy tuvo la paciencia de tratar de enseñarnos, de irnos orientando, porque yo no tenía idea de cómo hacer ese trabajo, qué podía aportar, y mucho menos cómo la vida y el trabajo nuestros podían convertirse en algo así”, interviene la doctora.

A fin de lograr ese propósito, convocaron primero a un grupo de personas entre los de más años en el CIGB, y después a otro de jóvenes. “Todos demostraron desde el principio un sentido de pertenencia muy grande para contribuir con este proyecto y apoyaron muchísimo”, evoca Lidia Inés.

Historias escapadas del laboratorio.

Isabel Santos, esta vez en la piel de una investigadora. (Foto: LESTER PÉREZ).

Tanto cooperaron los investigadores, que hasta algunos hicieron de extras. Tal es el caso de Daniel Palenzuela, del departamento de Biología Sistémica, el cual Lidia dirigió por mucho tiempo. “Ella nos pidió hacer ese papel y no podíamos negarnos. No recibimos preparación previa, solo nos dieron un bocadillo que había que aprenderse y practiqué dos o tres veces antes de entrar en escena”, afirma.

Igual colaboración del personal hubo durante la filmación en las áreas, en los laboratorios, pues el trabajo no se interrumpió. “Y eso también es un éxito, haber podido simultanearlo todo sin afectar nada”, destaca Lidia.

Filmar en esas condiciones adicionaba una nueva complejidad. En opinión de Rudy, estaban contrarreloj. “Si solo se podía trabajar tres días en la planta, en ese tiempo había que hacer las escenas, sin parar”.

Esa etapa, advierte la doctora Novoa, estuvo llena de problemas complicadísimos que se resolvían “por el talento y guía de Rudy, por el elenco de actores de lujo que nos honró al representarnos, y también por la competencia y disciplina del equipo técnico. En fin, entre todos se pudo llevar nuestro mundo no solo a letras sino también a imágenes y sonidos”.

En este sentido vale resaltar, al decir de Rudy, el trabajo del fotógrafo Alexander Escobar, a quien se debe la exquisita visualidad de la serie, una de sus mayores virtudes.

Otro aspecto que la experta resalta es la constancia de los artistas ante la dificultad para aprenderse los vocabularios científicos “fueron fieles, estudiaron muchísimo”. Lo ratifica Enrique Bueno, quien interpreta a Adriano, el director del Bioterio, la unidad encargada de las investigaciones preclínicas y la experimentación en animales.

Historias escapadas del laboratorio.

Expectantes, parte del elenco de la teleserie y trabajadores del CIGB aguardaban la premier. (Foto: GILBERTO RABASSA)

“Recibimos mucha preparación. Para nosotros como actores fue difícil porque había que aprenderse parlamentos largos, con palabras muy técnicas, y eso que se suavizaron para que el público pudiera digerirlas. Tuvieron que ayudarnos, y pasamos trabajo para darle organicidad a los textos, a las escenas, ‘filogenéticamente hablando’”, dice, y ríe, mientras recuerda uno de los términos cuyo significado más le costó entender.

Acerca de este particular, Rudy destaca que los actores debieron meterse a fondo en el mundo de la ciencia para creerse lo que estaban diciendo pues eran diálogos científicos. Cuentan que Porto, por ejemplo, se mudó para la casa de la doctora Novoa para que le explicara qué era el proceso de filtración tangencial, porque era importante no aprender de memoria.

Refiere el director que después que terminaba cada escena la revisaba una y otra vez con la doctora Lidia, para ver si lo que decía el actor estaba bien. “Aunque en la teleserie se aborda la vida de los científicos del CIGB, en Cuba hay muchos de estos profesionales y era fundamental que lo que se dijera e hiciera desde el punto de vista de ciencia fuera totalmente corroborado, sobre todo por la inmensa mayoría de ellos. Además, ConCIENCIA se pretende comercializar, por tanto visualizar problemáticas y labores científicas tenía que estar bien validado”.

De esto da fe Gerardo Guillén, director de Investigaciones Biomédicas del CIGB, en cuya piel se puso el actor Renny Arozarena, quien usó la propia oficina del científico, “y nos tiramos fotos juntos”, puntualiza el investigador.

“Es estimulante ver reflejado en los medios masivos al sector científico y a una institución como la nuestra, líder de la ciencia cubana en el mundo, en la cual hay recursos humanos formados por la Revolución altamente comprometidos con lo que hacemos, en función de obtener productos novedosos capaces de impactar en la salud y la economía del país.

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El director de la teleserie sigue una escena entre dos consagrados, Alden Knight y Nieves Riovalles. (Foto: LESTER PÉREZ).

“No nos imaginábamos lo complicado de filmar un serial como esta. El nivel de especialización de los artistas y del personal de apoyo, la perfección y seriedad con que trabajaban. Lo comparábamos, incluso, con los procesos de control de la calidad que seguimos en el centro, porque, con vistas a que no hubiera pifias, iban hasta el detalle.

“Además, también nos impactó la consagración y dedicación que demostraron. Para no interferir con la actividad que hacemos y evitar ruidos, filmaban de madrugada, fines de semana, fuera de nuestro horario de trabajo, como mismo lo hacemos nosotros, con un rigor similar”, resume Guillén.

Frente a un espejo

Ante un teatro abarrotado de público por la curiosidad de ver su realidad en pantalla, cuya versión aprobaba con murmullos y risas, Rudy Mora confesó que por primera vez estrenaba una obra únicamente para los protagonistas, quienes podrían valorar si era creíble. Allí estaban también, ansiosos por conocer el resultado final de su desempeño, Manuel Porto, Blanca Rosa Blanco, Enrique Bueno, entre otros artistas e integrantes del equipo técnico.

“A mí me parece que esta serie, como su nombre, va a hacer conciencia de la maravillosa y extraordinaria labor que realizan los científicos en este país –a quienes casi nadie conoce– para ayudar al pueblo,” presume Manuel Porto “porque hemos comprendido la grandiosidad de lo que ustedes hacen para Cuba y otras naciones”.

Al referirse a su personaje, Sebastián, Porto comenta que aquel fue un gran científico, uno de los fundadores, que ya está viejo, y protagoniza un conflicto con un investigador joven. “Pero lo que pasa es que los nuevos también deben considerar cómo preguntar, porque antes de correr hay que caminar”. Y revela que dentro del propio equipo de filmación promovían intercambios generacionales que ayudaban a desarrollar los personajes y la trama, la cual es tremendamente interesante.

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Manuel Porto (Sebastián) y Luis Ángel Batista (José Carlos), personajes antagónicos en el capítulo que protagonizan. (Foto: GILBERTO RABASSA).

Al lado del conocido actor hace un gesto provocador Luis Ángel Batista –José Carlos, el personaje antagónico, ingeniero de la planta de producción–, quien defiende un proyecto para resolver las dificultades que se están presentando con un antígeno que forma parte de una vacuna. “Y este hombre –señala a Porto– no quiere aceptar que estoy dando la solución. A la larga verán quién la tiene”, afirma el intérprete…

Más adelante, al dirigirse al público asistente a la premier, el joven actor expresaría: “He escuchado comentarios cada vez que ven una escena, y es muy bonito que ustedes se reconozcan. Muchas veces las grandes proezas no llegan a la luz, se mantienen en el anonimato, y pienso que con este material la gente en Cuba y en el mundo pueda conocerlas”.

Si bien ninguno de los actores y actrices supusieron el trabajo excelente que hacen en el CIGB, mucho menos calcularon sus interioridades y dificultades, que la serie trata, incluso en el plano personal.

Así lo cree Enrique Bueno, persuadido de que ese es uno de los atractivos del producto audiovisual. “Viven en los edificios del frente del centro, lo que indica cuánta familiaridad puede haber, así como los problemas, porque el vecino puede ser el jefe, y cuando llegan al centro tienen que pedir cita para verse. Es decir, que en la labor de los científicos cubanos, como dice el dicho, la vida no es rosa”.

Tampoco lo fue para él cuando debió relacionarse con el mono que desencadena la trama de su personaje: “Lo tuve como un mes en mi casa, se hizo parte de mi familia, no era uno de los animales del Bioterio, sino otro que la producción consiguió. No nos llevábamos bien al principio, pero después de varias mordidas que nos dimos, nos hicimos amiguitos”, asegura con mirada pícara.

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“Soy la primera sorprendida con los resultados de la teleserie”, admitió al terminar la presentación en el CIGB la actriz Blanca Rosa Blanco, quien interpreta a Laura. (Foto: GILBERTO RABASSA).

De ese acercamiento que tuvieron al universo científico les atrajo la pasión con que los investigadores se entregan por años a un proyecto.  “Me propuse que se viera el nivel de encantamiento del científico con respecto a lo que hace. Y lo defendí como tesis”, enfatiza Rudy Mora.

“Soy la primera sorprendida con los resultados de la teleserie”, admitió al terminar la presentación en el CIGB, la actriz Blanca Rosa Blanco, quien interpreta a Laura, una doctora rodeada de problemas personales y laborales. “Siempre quise hacer ese personaje porque si no hubiera sido actriz sería médico, y quizás esto es lo más cercano a ese deseo. Les respeto mucho a ustedes por la labor humana y creativa que hacen todos los días para que este mundo sea un poco mejor”.

Por hacerlo posible, “son para mí algo especial”, añadió Porto, y aseguró que el grupo de artistas que pasó por allí no los va a olvidar nunca. “Gracias Rudy por darme esta oportunidad –finalizó un tanto solemne el popular actor–, para luego rematar con una de las suyas: “no vaya a ser que haya una segunda temporada”.


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate