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Publicado el 3 Febrero, 2020 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

La quinta columna fue neutralizada, una merced ganada a fuerza de coraje

Protagonista de las acciones del pueblo en Girón, el coronel (r) José Buajasán Marrawi, narra sus vivencias de aquellos días gloriosos de abril de 1961, cuando la fuerza del pueblo cubano, en épica acción, hizo que el imperialismo mordiera el polvo de la derrota. No estuvo en el escenario de los combates, pero sí ocupó un puesto en la defensa, desde La Habana. Reproducimos –como homenaje póstumo- esta conversación de hace nueve años, con quien toda su vida actuó en defensa de la Revolución
La quinta columna fue neutralizada, una merced ganada a fuerza de coraje.

Buajasán, en Cárdenas, durante uno de los muchos homenajes que recibió por sus méritos personales y por sus libros que tanto han aportado a la Historia de Cuba, desde el triunfo de la Revolución. (Foto: radiociudadbandera.wordpress.com).

Por IRENE IZQUIERDO

Fundador de las Milicias Bancarias, una de las acciones de aquellos días que más recuerda el coronel (r) José Buajasán Marrawi, es la de haber sorprendido al terrorista  Antonio Beciana, tirando proclamas subversivas contra la Revolución, en el Banco Financiero, propiedad de Julio Lobo. “Le dimos un gran mitin de repudio y lo apresaron, pero lo pusieron en libertad poco después”

También estuvo en el grupo que ayudó a congelar todas las cuentas de las batistianos, los ladrones, malversadores, las cajas de seguridad, y el rescate millones en dinero y joyas, que habían robado al país. Pero al comenzar las manifestaciones contrarrevolucionarias, las pastorales y otros hechos en las diferentes iglesias, dirigidos por elementos falangistas, que no tenían que ver, en lo más mínimo, con las ideas de Félix Varela o del cristianismo, y respondían a los intereses de elementos que ya conspiraban contra la Revolución, lo sacaron del sector para que, a tiempo completo, organizara una Unidad de la Seguridad en la lucha contra la subversión ideológica.

“Instalamos la oficina en mi casa, en Centro Habana. Como se habían depurado todos los cargos represivos en la Policía, los trabajadores y dirigentes estudiantiles, con los miembros del Ejército Rebelde y de la Lucha Clandestina, tuvimos que convertirnos en defensores de la seguridad del Estado. No teníamos experiencia, pero sí muchas ganas y disposición de defender la Revolución.

¿Cómo trabajaron cuando se produjo la invasión de Girón?

-Ellos fueron preparando esa acción. Iniciaron los atentados… Rafael Díaz Balar, lo primero que hizo el 28 de enero de 1959 fue crear la organización contrarrevolucionaria la Rosa Blanca y comenzaron a utilizar aquí a los casquitos, a los viejos guardias y demás batistianos para que pusieran bombas, incendiar diferentes lugares, sabotear, para sembrar el miedo y el descontento.

“Empezaron a quemar tiendas: El Encanto, La Época, los Ten Cent…, y a organizar grupos y planes de atentados. Casi todas las organizaciones eran dirigidas por elementos de filiación falangista católica. Por ejemplo, Reinold González fundó el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP); Alberto Muller, sobrino del monseñor Muller, obispo de Las Villas, creó el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE), el (Movimiento de Recuperación Revolucionario (MRR), lo organizó Manuel Artime Bueza, quien era de la Agrupación Católica Universitaria –después fue jefe político de la invasión-; el Movimiento Demócrata Cristino (MDC) la organizó José Ignacio Rasco, que era profesor de la Universidad de Villanueva; Salvar a Cuba (SACU), otro hermano de Alberto Muller; el Movimiento Anticomunista Católico Unido (MACU), el párroco de Santa Fe, Manuel Mendiola…

“Todo ese tipo de gente participaba en sabotajes y otras acciones desestabilizadoras. Incluso, días antes de la invasión, en el edificio NAROCA, Tony Santiago –destacado combatiente de la lucha contra Batista y una leyenda de los Órganos de la Seguridad- descubrió a un grupo de contrarrevolucionarios que estaban dirigidos por Vladimir Ramírez Fajardo, conocido como El Doctorcito.

“Me dijo que había bombas y dinamita en el edificio. Me mandaron a verificar la información. Tony, que era muy valiente y arriesgado, me cogió del brazo para llevarme hasta el lugar y mostrarme dónde estaban guardadas las armas. Hicimos la operación.

“Introdujeron aquí a agentes de la catadura de Humberto Sorí Marín y Rogelio González Corzo, más conocido por el agente Francisco. Traía instrucciones de preparar a la contrarrevolución en una quinta columna que facilitara la entrada de los mercenarios.

“La Seguridad, a través de sus agentes y con la ayuda del pueblo, neutralizó los planes. Los detuvimos, junto con el gángster Eufemio Fernández, y otros. Los principales jefes y conspiradores quedaron detenidos. Fuimos vestidos de milicianos y la mayoría no ofreció resistencia.  Vale destacar el apoyo de los CDR, porque en cada barrio se sabía quién era quién. Eso nos ayudó a sorprender y a capturar a varios de esos individuos.

“La quinta columna fue neutralizada y aquí los mercenarios no tuvieron apoyo. Todo esto sin usar la violencia, crimen ni atropellos.”

¿Qué imagen guarda de aquellos días?

-Fueron tremendamente gloriosos y heroicos. Muchos jóvenes, llenos de sueños e ilusiones, lo pospusieron todo por defender lo mejor que habían tenido, hasta ese momento: la Revolución. Tuvimos el privilegio de ver cómo los que habían asesinado a nuestros hermanos, bombardeado parte del territorio, bajo la égida del imperialismo, tuvieron que responder ante la justicia. Otros huyeron como ratas al ver el avance incontenible del pueblo. Es como una merced ganada a fuerza de coraje.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo