0
Publicado el 4 Marzo, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Revisitar legados imprescindibles

Revisitar legados imprescindibles

Dos prestigiosas intelectuales, Nancy Morejón y Denia García Ronda, reflexionaron sobre Motivos de Son y Sóngoro cosongo, los poemas de Nicolás Guillén más conocidos universalmente.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

¿Cómo despertar la memoria, la curiosidad, y apropiarnos de lo valioso sedimentado en la obra de figuras esenciales de la cultura cubana? ¿De qué manera lograr visión integradora, rigor intelectual, capacidad comunicativa en los acercamientos a cada huella de ese acervo?

Estas, entre otras interrogantes, afloraron durante tres días en la sala Villena, de la Uneac, donde lideró la vocación de aprehender la grandeza de personalidades que merecen ser estudiadas con pasión y sistematicidad.

La evocación del aniversario 90 de Motivos de Son y el prominente desempeño de su autor, el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén (1902-1989), confirmó que ese texto no fue el resultado del encuentro fortuito con cierto tema singular y una estructura novedosa, ya en él se evidencia el anuncio de la poesía mayor en un futuro próximo.

De ningún modo por azar, la poeta Nancy Morejón recordó que “el son, como ha dicho Fernando Ortiz, es un ‘engendro mestizo, es decir, música mulata’. Su apropiación por Guillén no es solo una conquista formal, sino, en tanto símbolo, una conquista socioétnica que en lo musical representaba esa identidad, al tener en su génesis tanto de Europa como de África, y que Guillén lleva, con el mismo carácter, a la poesía escrita”.

Revisitar legados imprescindibles.

En el Foro Literario de la Uneac se presentaron varios libros de las personalidades homenajeadas.

La también ensayista, distinguida con el Premio Nacional de Literatura, hizo énfasis en ideas primordiales: “Debemos ser conscientes de quiénes somos. La idea del mestizaje que en Motivos de Son se adivina por la forma composicional elegida, se hace centro explícito desde el subtítulo y el prólogo que escribió el propio Guillén. Según explicó en él: “Diré, finalmente, que estos son unos versos mulatos. Participan acaso de los mismos elementos que entran en la composición étnica de Cuba, donde todos somos un poco nísperos”.

Al intervenir, la doctora Denia García Ronda destacó que en el poeta está clara su intención de llevar a la conciencia de los cubanos –blancos, negros o mulatos– una realidad palpable, pero no siempre reconocida: el mestizaje étnico y cultural de nuestro país; porque no se trata, y así lo patentizó él, solo de la mezcla genética, sino de una verdadera transculturación, según el concepto orticiano, para lo que ofrece un término que resume, más allá del color de la piel al que aparentemente se refiere, la esencia mestiza de la Isla, al tiempo que manifiesta su confianza en que alguna vez será considerada por todos: “Por lo pronto, el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: color cubano”.

En opinión de la especialista: “La vida demostró que Guillén sí quería darle misión social a Sóngoro cosongo, esta vez mediante el tratamiento de lo nacional a través de tres vías que conforman una unidad: la valoración de la presencia y el aporte negro a la idiosincrasia cubana, la crítica al racismo –tanto blanco como negro– y la enunciación poética del carácter transculturado de nuestra identidad”.

Miradas diversas

Revisitar legados imprescindibles.

La escritura de Eliseo Diego es un profundo acercamiento a nuestra identidad.

El centenario de Eliseo Diego, recordado en el Foro Literario, motivó revisitar una escritura que revela infinitos sentimientos esparcidos en palabras, las cuales fluyen desde la pasión más entrañable.

Eliseo Diego nació en La Habana el 2 de julio de 1920 y desapareció, físicamente, en México, el 1º de marzo de 1994. Fundó la revista Orígenes junto a José Lezama Lima y otros intelectuales; en 1986 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Poco se conocen, o no tanto como lo merecen, la valía de su obra poética, el desempeño ensayístico, la labor en traducciones y prosas. Durante el encuentro se destacó la dimensión intelectual y humana de quien aportó páginas fundamentales a la lírica cubana del siglo XX.

El libro En la Calzada de Jesús del Monte (1949) es el más significativo e intenso de su producción autoral. Revelador por la alta jerarquía literaria, el conjunto propicia acercamientos sensibles a la identidad nacional. Cierto aire barroco brota de la belleza del mundo cotidiano visto por un hombre culto, estudioso, trabajador.

En la dedicatoria de 1948, Eliseo Diego expresó: “Este es un texto que dedico a la amistad, estas son unas palabras dichas por la tarde a unos amigos –para sabernos mejor la conmovedora belleza de este mundo–. Su escritura no es sino un ardid para engañar al tiempo, y que dure un poco más el eco suave”.

Profundizar en su legado propiciará acercamientos a una fructífera existencia frente a la desolada intemperie. Él acompaña, abraza, entrega la intensidad de todos los días como momentos excepcionales. “Por la Calzada de Jesús del Monte transcurrió mi infancia, de la tiniebla húmeda que era el vientre de mi campo al gran cráneo ahumado de alucinaciones que es la ciudad”.

Hay que leerlo despacio, saborear cada palabra, la intencionalidad de un discurso poético rico en realidades y sueños, estos brotan de la intimidad y la cercanía, la nostalgia y el silencio.

¿Por qué no llevar al teléfono, a la computadora, al tablet, el regalo de uno de sus poemas o de las historias creadas para la infancia? Eliseo Diego fue un hombre avanzado para su época, supo cautivar a los de menos edad con lenguajes libres de beatería pedagógica.

Al cerrar cada libro dedicado al género humano quedan en la memoria, en el alma, versos de permanencia para el presente y el futuro. El más largo, definitivo homenaje, será leer a Eliseo Diego con interés y deseos de acercarlo a la cotidianidad para conocernos mejor.

Hacedor imperecedero

Revisitar legados imprescindibles.

El título protagonizado por Lezama Lima incluye 13 entrevistas realizadas por diferentes autores.

Provocador de búsquedas afanosas fue el homenaje al aniversario 110 del natalicio de Lezama Lima. Como apunta el colega Ciro Bianchi, la entrevista es el medio ideal para conocer al otro. Lo reafirma en la acuciosa selección de conversaciones sostenidas por varios “interrogadores” con el escritor de Paradiso.

En las 250 páginas del título Así hablaba Lezama Lima (Colección Sur) emergen, entre otros asuntos, los conceptos del poeta sobre el hermetismo, el barroco, lo cubano, el tiempo, la eternidad. Según apunta Bianchi: “Lezama no rehúye la pregunta difícil, aunque aclare que existen temas que si nos preguntan sobre ellos, sabemos qué responder y que hacen que quedemos sin respuesta ante la interrogación directa. ‘La poesía es como el aire’, dice y precisa, que cuando un escritor llega a determinados momento de su expresión ya no tiene influencias directas. Da cuenta de una sencilla convicción de su valor: ‘Así como soporté la indiferencia con total dignidad, ahora soporto la fama con total indiferencia’”.

Sin duda, seguir la ruta trazada por los escritores y sus obras obliga a desentrañar misterios recónditos, deseos fervientes, la íntima, secreta inspiración, que los guio durante su existencia. No puede ser coyuntural o fortuito el acercamiento a quienes establecieron nexos con diversas generaciones, sin pensar en el silencio, porque, la temporalidad no se agota al terminar la vida física, más bien crece y alimenta un nuevo presente, el de la creación.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares