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Publicado el 23 Abril, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Al abrigo de las letras

A propósito de dos conmemoraciones relacionadas con la literatura, un aparte para evocar su historia, en el Día Mundial del Libro y el Idioma Español
Al abrigo de las letras.

El escritor valenciano Vicente Clavel Andrés propuso tanto la creación del Día del Libro como la del Día del Idioma Español. (Foto: diadellibro.eu).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Una coincidencia histórica unió a tres figuras de relieve universal y devino inspiración para festejar cada 23 de abril dos efemérides: el Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor y el Día Mundial del Idioma Español.

Si bien el albur enlazara a Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega y William Shakespeare en el instante en que a otros separa: la muerte, lo cierto es que abandonaron este mundo en esa fecha de 1616.

Aunque se ha dicho que el Manco de Lepanto entregó su alma al Señor el 22, el registro de su deceso consta al día siguiente, cuando lo sepultaron; en tanto el genio de la poesía y el teatro isabelinos pereció, según el calendario juliano, el propio 23 de abril. De cualquier modo, marcar esta fecha en nuestros calendarios es –y seguirá siendo– el modesto tributo de la humanidad a quienes legaron tanto a las letras y a la cultura.

Estas celebraciones datan de las primeras décadas del siglo XX. Fue el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien en 1923 propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona que debía existir un día para homenajear la literatura.

Tres años después, el rey Alfonso XIII de España aceptó su petición y aprobó el primer Día del Libro, que no coincidió con la fecha actual (23 de abril), sino con aquella que entonces se creía correspondía al nacimiento de Cervantes. El agasajo, surgido en Cataluña, comenzó a recorrer las ciudades iberas y alcanzó otras urbes europeas. Se volvió tradicional que las personas intercambiaran entre amigos o seres queridos una rosa y un libro.

 

Casi en las postrimerías del siglo XX, la festividad tomó carácter global cuando el gobierno español, a propuesta de la Unión Internacional de Editores, presentó la solicitud a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la cual en 1995 declaró cada 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, para además de homenajear a los escritores y sus obras, incentivar la lectura, en especial, entre las nuevas generaciones, y perpetuar al libro como fuente esencial de cultura y saberes en la sociedad.

Al abrigo de las letras.

El Día del Idioma Español también partió de la iniciativa del escritor Vicente Clavel Andrés, en 1926. La costumbre del jubileo se inició en Valencia y en poco tiempo se extendió al resto de la península ibérica; ya para 1964 todos los países hispanohablantes la habían acogido como muestra de respeto y deferencia a Miguel de Cervantes y Saavedra por su colosal contribución a las letras españolas.

Durante estas jornadas en que el confinamiento en casa nos pone a salvo de un enemigo casi “invisible”, pero implacable, pongámonos al abrigo de un buen libro y recordemos a Cervantes también desde la lucidez de sus palabras: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez