0
Publicado el 6 Abril, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: Lecturas en el hogar

Una mirada a la programación de los canales nacionales revela el destaque de informaciones fidedignas, precisas, científicas, inmediatas, sobre el COVID-19. De igual modo se privilegian las emisiones educativas, los repasos de Matemática, Historia y Español para las pruebas de ingreso a la educación superior, series, filmes, y la retransmisión de la telenovela cubana Bajo el mismo sol, entre otros
AQUÍ, LA TV: Lecturas en el hogar.

El distanciamiento social es propicio para el disfrute de un buen libro, ejercicio que en ocasiones se dificulta por las responsabilidades laborales. (Foto: cubadebate.cu).

Por SAHILY TABARES

Desde tiempos inmemoriales las transformaciones de los medios de comunicación se asocian a distintas revoluciones tecnológicas, así la imprenta precedió al motor de vapor, la radio a la televisión, el ferrocarril a los automóviles, el telégrafo al teléfono. El XXI es el siglo de la cultura de la imagen, de la pantalla, sobre esta realidad debemos reflexionar y ser consecuentes con ella. Han surgido usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la TV tradicional contenidos y formas atractivas del espectáculo, que favorecerán la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo entretenido, lo interesante.

Una mirada a la programación de los canales nacionales revela el destaque de informaciones fidedignas, precisas, científicas, inmediatas, sobre el COVID-19. De igual modo se privilegian las emisiones educativas, los repasos de Matemática, Historia y Español para las pruebas de ingreso a la educación superior, series, filmes, la retransmisión de la telenovela cubana Bajo el mismo sol.

Hoy los soportes electrónicos influyen en las dinámicas relaciones establecidas por las maneras de leer en el hogar, incluso estas cambian mediaciones ejercidas habitualmente por la escuela, la biblioteca, los maestros, la familia.

En esos nuevos modos prevalecen confabulaciones entre el texto literario y el texto audiovisual, las cuales influyen en los aprendizajes, el disfrute, cuando se aprovechan las posibilidades técnicas, productivas, creadoras, y motivan el interés de los públicos.

Dichas emisiones devienen espacios complementarios de la estrategia comunicativa vigente en la televisión. Por su parte, los programas Para leer mañana y Letra fílmica (CE, martes, 8:45 p.m. y 9:30 p.m., respectivamente) propician acercamientos a novelas, ensayos, poemas, otras narrativas, y a películas inspiradas en la literatura.

Dado este panorama se impone continuar estudiando cómo llegar a las mayorías de las audiencias. Trasladar una auténtica vida ficcional a la TV exige la defensa de la verdad artística, con elencos adecuados, caracterizaciones, teniendo en cuenta estructuras dramatúrgicas bien pensadas que le otorguen consistencia al relato.

En opinión del profesor Luis Álvarez Álvarez: “El futuro, casi ya el presente, inaugura un nuevo modo de leer y cierra siglos de tradición y omnipotencia del libro. Es la dialéctica inevitable de los soportes de la lectura. Adelante el progreso, sus nuevas posibilidades de desarrollo y sus diferentes problemas que, una vez más, la sociedad tendrá que enfrentar con gallardía, vale decir, sin miedos, sin espíritu retrógrado ni ominosos vaticinios… Ello obliga directamente a enfrentar otros ángulos de la lectura, por ejemplo, la necesidad de una nueva alfabetización, en este caso la audiovisual”.

La actual programación facilita el conocimiento de títulos y autores insuficientemente visualizados en la pantalla. Urge aprovechar la alianza entre las instituciones culturales en beneficio de acciones conjuntas, en las cuales participan realizadores, técnicos y, desde la recepción, los públicos.

Sin duda, la consulta de fuentes ha tenido una apertura al llegar Internet y las bibliotecas digitales, aunque estas no siempre responden a contextos sociohistóricos y culturales, de ningún modo pueden desecharse, solo es preciso mantener un ojo crítico, alerta, pues algunos contenidos entronizan la banalidad, el mal gusto, las apreciaciones superficiales.

Sin la lectura el avance social aminora su ritmo y avance. Las tecnologías informativas proponen nuevas modalidades de comunicación para la familia cubana, sin diferencias generacionales, desde la cercanía necesaria para estar más juntos en casa.

La transmisión de experiencias necesita al espectador activo, presto a generar cambios positivos en la vida, en los procederes, que influyen en el desarrollo espiritual y material de la sociedad.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares