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Publicado el 23 Agosto, 2020 por Jessica Castro Burunate en Cultura
 
 

Eusebio Leal Spengler, virtud y lealtad a La Habana

El historiador de la ciudad desde 1981, el padre de su resurrección, queda en nuestra memoria
Eusebio Leal, virtud y lealtad a La Habana.

Defendió la participación ciudadana, dar vida y espacio al pensamiento, a las ansias y la fe de quienes habitan y sienten por la nación. (Foto: OHCH/NÉSTOR MARTÍ).

Por JESSICA CASTRO BURUNATE

Eusebio Leal, el gran orador, vivió persiguiendo y escapando del tiempo. Con las palabras levantó monumentos al pasado para preservarlos de la sal y la herrumbre. También supo pulir voluntades para que la ciudad antigua no cayera en el olvido y pudiera llegar a ser digna y próspera.

A esos empeños se debe en gran parte que el Centro Histórico de La Habana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) en 1986, encontrara una forma de perdurar e incluso crecer en algunos paisajes.

Legado

Con apenas 25 años inició su obra de restauración y rescate del patrimonio material en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales y Casa Capitular, con no pocas vicisitudes. A inicios de la década de los 90 su sueño de una Habana en pie parecía condenado a perecer definitivamente ante las limitaciones económicas del Período Especial. Sin embargo, fue precisamente ese contexto tan adverso lo que permitió de cierta forma el renacimiento. Hasta 1994 los planes de restauración dependían de un escaso presupuesto estatal. Ese mismo año un decreto-ley otorgaría a la Oficina de Historiador la facultad de gestionar su desarrollo económico y social.

De esa forma, una contingencia lanzó irremediablemente al también hombre político, al curioso hombre de negocios, a empujar el sueño y las necesidades de quienes habitaban ese pedazo de Cuba. El modelo que guio logró convertirse en una referencia para otras ciudades patrimoniales del país y para quienes todavía hoy debaten cómo hacer sostenible el desarrollo local.

Eusebio Leal, virtud y lealtad a La HabanaAbogó siempre por una ciudad viva, que no corriera el destino de otras urbes latinoamericanas convertidas en “museos”. La Habana Vieja debía ser para sus habitantes. La renovación también suponía un esfuerzo social en beneficio de la comunidad. Escuelas de oficios, viviendas protegidas para personas adultas mayores o un centro de atención para pacientes de Alzheimer, resultaron de esa conciencia. El pasado ayudaría a forjar la prosperidad presente.

“La Habana es una ciudad viva. Cuando comenzamos el proyecto del Centro Histórico, hace tantos años, la idea de lo social estuvo y estará siempre. De manera que la ciudad viva, que la gente entre y salga, haga su vida cotidiana, establezca formas de trabajo, negocios, que no permitan que la ciudad muera”. Así contó a BOHEMIA hace apenas unos meses en octubre de 2019.

Eusebio Leal, virtud y lealtad a La Habana.

Con gran responsabilidad, Leal fungió como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

Eusebio Leal quiso enardecer la conciencia de la nación, defender la idea de la República de todos y para el bien de todos, recuperar los valores cívicos que hacen grande a un país y que ciertos cubanos, a veces, parecían olvidar. “He sido partidario de restituir los símbolos, porque creo firmemente en ellos; en su valor exclusivo y en cuánto pueden allanar el camino para una menos imperfecta comprensión de la verdad: esa que reside en la conciencia de cada individuo”, compartió en 2016 con el diario Juventud Rebelde.

En más de una ocasión defendió la participación ciudadana, dar vida y espacio al pensamiento, a las ansias y la fe de quienes habitan y sienten por la nación. Su labor fue humanista y ecuménica. Se enorgullecía de ese encuentro y convivencia armónica de distintas denominaciones religiosas que acoge el Centro Histórico: la Catedral de La Habana, las iglesias ortodoxas rusa y griega, un templo protestante evangélico, una sinagoga, la primera mezquita de Cuba, hermandades masónicas, fraternidades de origen africano.

¿Cómo quiere ser recordado? preguntó el periodista en 2016. “Como un hombre que tuvo una iluminación personal que le indicó no cruzarse de brazos cuando otros fueron proclives al olvido […]. En definitiva, un cubano que fue fiel a su sueño, ese que en gran medida pudo realizar, a expensas de laceraciones y vilezas, y sacrificando su vida privada”.

Eusebio Leal, virtud y lealtad a La Habana.

Numerosas personalidades internacionales, incluidos los Reyes de España, han reconocido el extraordinario mérito de Eusebio Leal. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Eusebio Leal es el reflejo de La Habana que anhelamos: digna, iluminada, humanista. Con esa voluntad por transformar una ciudad que parecía aceptar el destino de convertirse en ruina, sacudió la inercia y el agotamiento de tantas derrotas. “Esa visión romántica del mundo es la única que puede revolucionar lo aparentemente perdido”, aseguró en una ocasión.

Acercándose los 500 años de la ciudad se apresuraba de una entrevista a otra con visible cansancio. BOHEMIA mereció una de esas horas. Confesó su miedo a las alturas que superó para supervisar las obras en la cúpula del Capitolio. Como cinco siglos eran apenas una marca en el camino. “No me importa tanto llegar al quinto centenario como pensar que eso solamente es un hito, no sea que después sobrevenga una fatiga, desaparezcan los mensajes y el trabajo”, aconsejó con la lucidez de siempre.

Eusebio Leal, virtud y lealtad a La Habana.

Incansable en la defensa del patrimonio nacional, promovió sus valores entre las nuevas generaciones. (Foto: OHCH/NÉSTOR MARTÍ).


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate