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Publicado el 21 Agosto, 2020 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Zenén Calero, contar el teatro desde sus formas

Confieren importante galardón a destacado diseñador cubano

Contar el teatro desde sus formasPor ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Apenas era un adolescente el hoy diseñador, profesor y artista completo que es Zenén Calero Medina, cuando en los años 70 solía acompañar a un tío que trabajaba en los escenarios dispuestos para los festivales de la canción en Varadero.

Entonces, ni siquiera percibía a ciencia cierta cuánto le fascinaba el mundo de la escena y sus formas; de regreso a casa intentaba repetir la escenografía y debajo de su cama, aprovechando la oscuridad, inventaba muñequitos y creaba ambientes con luces de navidad y una linterna.

Aquellas vivencias tuvieron asidero consciente al ingresar en 1971 en la Escuela Provincial de Artes Mártires de Bolivia, de su natal Matanzas. No llegó a culminar los estudios en ese centro académico. Fueron años difíciles en los que ejerció como profesor de Español y Literatura.

Pero su inmenso talento se impuso a obstáculos y reveses. A partir de la década de los 80, sus búsquedas por hallar un camino profesional con el cual sentirse pleno, lo llevaron hasta Teatro Papalote junto al maestro René Fernández, Premio Nacional de Teatro 2007. Esta comunión creativa y profesional le facilitó explorar derroteros otros, indagar, experimentar.

Zenén Calero, recientemente laureado con el Premio Nacional de Teatro 2020, junto a Rubén Darío Salazar –cófrades ambos de Teatro de Las Estaciones y de un proyecto sociocultural que ya exhibe raíces hondas en el Centro Cultural Pelusín del Monte, de la urbe matancera–, es el tercer diseñador escénico a quien se le confiere el importante galardón desde que se instituyera en 1999; antes lo habían recibido María Elena Molinet y Eduardo Arrocha Fernández (2007).

Ahora se honró la labor de dos artistas cuyos resultados merecían ser destacados desde hace bastante tiempo, por su extraordinario quehacer en la animación de figuras dentro del movimiento escénico de la Isla. “Teatro de Las Estaciones es toda mi vida […] es mi móvil, mi punto de referencia”, reveló Calero en entrevista concedida a Juventud Rebelde.

Las investigaciones para rescatar la historia de los precursores del teatro de figuras animadas en Cuba, al lado de Rubén Darío Salazar, y el magisterio de ambos para difundir estos saberes entre las nuevas generaciones, públicos y teatristas, son algunos de los aportes más notables de su carrera.

Creaciones para las tablas, la televisión, el ámbito editorial y gráfico, incluso la moda, integran el currículo de Calero, quien le dio rostro y carisma a la imagen más conocida de nuestro títere nacional: el personaje de Pelusín del Monte, ideado por Dora Alonso.

A lo largo de varios lustros ha impartido talleres y cursos en la Universidad de las Artes (ISA), igualmente ha recibido diversos galardones y reconocimientos en Cuba y el extranjero, como las distinciones Teatro Sauto y por la Cultura Nacional, o el Premio Nacional de Diseño Rubén Vigón en 2018, entre otros. Desde su fundación ha sido director de la Galería El Retablo, adscripta al matancero Centro de Promoción de la Imagen del Títere.

Sus diseños atraen por un estilo y estética peculiares, cuya riqueza visual es proporcional a la funcionalidad que procuran. Aun cuando las piezas concebidas por él rebasan los centenares, las más emblemáticas se hallan en los montajes de Nokán y el maíz, Okin, pájaro que no vive en jaula, El gran festín, La zapatera prodigiosa, Federico de noche, La virgencita de bronce, Por el monte Carulé.

“Creo que el teatro, el diseño, el arte, mi trabajo, me salvarán de cualquier catástrofe. Ellos son, han sido y serán mi salvación”, ha dicho el artista, a quien con este agasajo también se sublima a lo más notable de la tradición titiritera antillana.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez