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Publicado el 3 Septiembre, 2020 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ LA TV: ¿conexiones necesarias?

Urge ampliar el universo cognoscitivo de las audiencias con músicas que apenas se promueven en el medio televisual, el cual propicia intercambios y debates durante una mayor tiempo de permanencia en el hogar debido al distanciamiento físico por el bien social exigido por el embate de la COVID-19
Las necesarias conexiones entre las redes.

La maestra Digna Guerra, Premio Nacional de Música, ha reconocido la influencia del canto coral en el disfrute y la espiritualidad de las mayorías. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

Para las mayorías no es un secreto que vivimos en un sistema-mundo, en el cual acontecen procesos de reconfiguración, dada la convergencia de novedades y exigencias de la socialización de contenidos en beneficio de la cultura (en la más amplia acepción del concepto) y la educación, los usos de blogs, Facebook, Twitter, Youtube.

Debido a las contingencias suscitadas por la actual pandemia que afecta a países y pueblos coexisten en el panorama audiovisual experiencias aportadas por colecciones de software educacionales, laboratorios virtuales y emisiones digitales, ejemplos de que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) constituyen complementos imprescindibles del aprendizaje desde edades tempranas.

Por su parte nuestra TV tradicional de servicio público hizo énfasis durante el período veraniego en programas de amplio perfil que construyen el sentido de una vida más saludable. Lo evidencia Vale la pena (Cubavisión, miércoles, 10:15 p.m.), con guion y conducción de Manuel Calviño, doctor en Ciencias Psicológicas, quien aporta saberes para la mejor comprensión de conflictos, situaciones límites, el manejo de nuestras emociones en esta etapa compleja.

Las cercanías establecidas por quienes conducen espacios televisivos de amplia repercusión en el gusto de los públicos influyen en el ver/disfrutar, en la identidad expresiva de palabras e imágenes que transitan con elegancia y cautivan el imaginario de sujetos apegados a las redes sociales.

Una sinergia estrecha entre la imagen y el verbo se produce cuando todos los elementos se interrelacionan en el discurso narrativo no necesariamente ficcional y conforman un lenguaje verosímil, este es imprescindible en el establecimiento de nexos y puentes comunicativos, de lo contrario falla la necesaria conexión para estar juntos, compartir o disentir sobre asuntos de interés común.

La familiaridad, en su propia dimensión de ser televidente, deviene una ventana abierta a lo propio y al mundo, permite a las audiencias ampliar el universo cognoscitivo y el desarrollo del intercambio en el hogar donde ahora permanecemos mucho más tiempo.

Lo que no se visibiliza no existe. Ocurre con el bagaje del movimiento coral existente en el país. Nunca olvidamos aseveraciones de la maestra Digna Guerra en eventos y festivales organizados por la Uneac: “El hecho de cantar juntos, compartir piezas clásicas y contemporáneas, acerca más desde la dimensión colectiva, facilita el mejoramiento del espíritu. Si en la pantalla vemos, sentimos esa armonía, podemos influir en habituales y desconocedores de la magia coral”.

Igual que la literatura, el texto musical utiliza la lengua como material de construcción edificante. El mensaje es subrayado con el ritmo y las vivencias de los públicos, ambos transmiten valores éticos y estéticos de notable influencia en el proceso formativo.

Fomentar la alta cultura musical requiere del esfuerzo conjunto para unir talentos y calidad artística, a través de una perspectiva sociocultural, en las gestiones comercial y de promoción.

Por doquier suelen compartirse inquietudes relacionadas con la escucha social de algunos textos lascivos. Incluso algunos generalizan: “Ahora todo es chabacanería”. Se refieren al daño que, en detrimento de valores conductuales, ocasionan a la niñez y la juventud canciones y ritmos con expresiones banales y sonoridades de calidad deficiente.

Seguir privilegiando la jerarquía artística forma parte de la política cultural que requiere la defensa mancomunada por parte de músicos, realizadores, guionistas, directivos y toda la sociedad.

Para contrarrestar la influencia de la industria hegemónica del entretenimiento, a los medios de comunicación y a las instituciones culturales les corresponde privilegiar proyectos que nutran la apreciación de códigos novedosos. Al medio televisual, el más popular, se le exigen relatos actualizados, información, entretenimiento, disfrute. Por esto urge seguir fortaleciendo las estrategias de comunicación, estas dinamizan las conexiones necesarias en nuestra sociedad para todos los tiempos.


Sahily Tabares

 
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