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Publicado el 20 Octubre, 2020 por Redaccion Cultura e Historia en Cultura
 
 

Editorial. Salvar nuestra cultura es salvar la nación

Jornada Cultua Cubana 2020

 

La pandemia de COVID-19 es un hecho social que perturba al conjunto de los actores, las instituciones y los valores de una sociedad. Ha condicionado un escenario imprevisto, difícil, en todo el mundo lesiona la existencia, las almas de millones de personas. No obstante, en Cuba preservar la vida material y espiritual de cada humano es una prioridad del Gobierno y el Estado revolucionarios.

Ese objetivo deviene sentido del más amplio concepto de Cultura, pues trasciende los ámbitos artísticos, literarios, se sustenta en una histórica tradición de lucha que nos ilumina desde la clarinada del 10 de octubre de 1868. Esta jornada marcó el inicio de nuestras guerras de independencia con el grito primigenio de Carlos Manuel de Céspedes en Demajagua, al cual se sumaría la toma de la ciudad de Bayamo, pocos días más tarde, por el Ejército Liberta-dor.

El júbilo por la victoria dio bríos a una melodía conocida por la multitud, que pidió la letra a Perucho Figueredo, y el insigne patriota puso versos a la música creada por él. Así nació, el 20 de octubre de 1868, la marcha que devendría nuestro Himno Nacional. La fecha se instituyó como Día de la Cultura Cubana en 1980, mediante un Decreto del Consejo de Ministros, firmado por Fidel, quien lideró la defensa de la cultura como un derecho y una opor-tunidad para todos, principio basado en el fundamento de las relaciones sociales construidas por la Revolución.

Estas, entre otras esencias, nutren los valores éticos y patrimoniales, los cuales, junto con la unidad de todas las fuerzas, la consolidación de la identidad, la conciencia patriótica, son pilares que de manera desenfrenada bombardea Estados Unidos a través de una campaña mediática de manipulación y odio concebida, y pagada, contra artistas e intelectuales cubanos.

La orquestación de una supuesta plataforma de pensamiento libre oculta las verdaderas intenciones del Norte enfocado en la guerra cultural de filiación plattista que ha liderado el imperialismo yanqui en diferentes períodos. Ninguna postura del enemigo es inocente, las manifestaciones xenófobas, racistas, se mantienen en tendencias neocolonialistas diseñadas para lesionar símbolos, actitudes, estados anímicos, expresiones auténticas del ser nacional, las ideas y el pensamiento gestado durante la formación de la cultura propiamente cubana tras un arduo proceso de maduración y resistencia tenaz.

Por el contrario, el desarrollo de talentos que estimula la Revolución, la riqueza renovadora del camino recorrido, el crecimiento de las posibilidades de recepción y el disfrute de las manifestaciones artísticas, cada logro en tales empeños, visibiliza los paradigmas raigales en la patria de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Fidel Castro.

La adversidad puso a prueba la constancia de nuestros artistas. Su mensaje de amor, paz y unidad invadió la geografía nacional y más allá de fronteras por medio de las plataformas digitales. Desde casa lo mismo se pudo disfrutar de una exposición de artes plásticas, de una ópera o un ballet, como de un concierto de música bailable. Estos tiempos difíciles también fueron de éxitos, ponderados doblemente por el esfuerzo que entrañaron, y a la vez por realzar el valor de nuestra identidad.

Al afirmar que “salvar la cultura es salvar la nación”, se postula defender el arraigo de lo culto y lo popular –sin distancias ni olvido de géneros, estilos, personalidades–, los aportes en la perspectiva del futuro, el sistema institucional, la humanización de la experiencia estética, la justicia social, la solidaridad al compartir lo que te-nemos, y seguir conquistando el derecho ganado de vivir en un país libre.

No lo olvidemos, el hombre forja cultura, pero al mismo tiempo está formado por ella; la conformación de un lector/espectador activo es decisiva para comprender lo que ocurre, por qué ocurre, desmontar el relato impuesto por Estados Unidos al recrudecer el bloqueo económico y difundir patrañas contra Cuba. Estimular la inteligencia, la sensibilidad, fortalece una conciencia crítica, participante, imprescindible en tiempos de COVID-19 y en todos los tiempos.

 


Redaccion Cultura e Historia