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Publicado el 25 Septiembre, 2017 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUEGOS MÚLTIPLES

Historias para no olvidar

Un viaje no solo para lectores jóvenes

 

Una vista de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en La Habana en 1982. (jit.cu).

Una vista de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en La Habana en 1982. (jit.cu).

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

La invitación que traemos hoy es a sumergirnos, por motivos diferentes, en algunos eventos de la categoría multideportivos que cumplen aniversarios importantes en 2017.

Pero antes de viajar en el tiempo, vamos a reflejar una noticia todavía algo calientica… Como ya es sabido, la ciudad japonesa de Tokio acogerá los Juegos Olímpicos del 2020. La nueva ahora es que la francesa de París organizará los de 2024. Y la estadounidense de Los Ángeles los de 2028. Las dos últimas aspiraban a los de 2024 y el Comité Olímpico Internacional no quería perder ninguna de esas dos sedes tan poderosas. Y, en decisión sin precedentes, dio el golpe de otorgar dos consecutivos. Una de ellas, incluso, con 11 años de anticipación.

La urbe gala los montará por tercera vez justo cuando se cumpla un centenario de haber organizado los de 1924. Antes, en 1900, se habían montado allí los segundos juegos de la era moderna. Será la primera vez que una ciudad los organizará 100 años después. Algo parecido intentó la ciudad griega de Atenas para los de 1996 (los Juegos del Centenario). Pero en definitiva la sede recayó en la estadounidense de Atlanta. Se dijo que decidió el dinero. Los helenos no se rindieron: ocho años después albergaron los de 2004.

En cuanto a Los Ángeles también será anfitriona por tercera ocasión: antes lo hizo en 1932 y 1984.

Cuba salvó unos juegos

Teófilo Stevenson ganó oro en los Centroamericanos en La Habana 1982, donde fue el abanderado de la delegación. (granma.cu)

Teófilo Stevenson ganó oro en los Centroamericanos en La Habana 1982, donde fue el abanderado de la delegación. (granma.cu)

Dentro de unos días se estarán viviendo seis años ya de la celebración de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (14 al 30 de octubre), reportados, por cierto, por un enviado especial de BOHEMIA. No vamos a detenernos mucho en ellos. Es importante recordar que Cuba logró mantener su segundo lugar histórico desde los de Cali 1971 (la muy honrosa excepción había sido el primero en los de La Habana 1991), con 10 medallas de oro más que los brasileños, tres más que cuando ellos montaron los de Río 2007.

Vamos sin demora a dos citas con aniversarios redondos en este 2017. Nos referiremos a los 35 años de los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe. Y los 30 de los X Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987. Los traemos por motivos muy especiales.

Héctor Milián: abanderado y campeón en Indianápolis 1987. (granma.cu)

Héctor Milián: abanderado y campeón en Indianápolis 1987. (granma.cu)

¿Se acuerdan los lectores de más edad que los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1982 habían quedado sin sede? ¿Qué Cuba los salvó en solo 18 meses? ¿Que en realidad detrás de ello, como el salvavidas, estuvo Fidel y su amor por el deporte?

La justa iba a ser en Mayagüez, pero a la hora de la verdad los puertorriqueños no recibieron el apoyo de su Gobierno.

No era posible construir una gran instalación en Cuba, no solo por el tiempo, sino por tratarse de una nación en vías de desarrollo, bloqueada por Estados Unidos. No obstante La Habana fue la plaza principal del certamen (efectuado del 7 al 18 de agosto); Santiago de Cuba y Cienfuegos subsedes. Vinieron deportistas de 22 naciones; los participantes aumentaron hasta 2 799. El programa tuvo 24 modalidades, y 247 pruebas individuales, casi 60 más que en 1978.

La jabalinista María Caridad Colón, primera latinoamericana campeona olímpica en Moscú 1980, resultó ser la primera mujer en estas citas que encendió el pebetero (a la larga se adueñó por segunda vez del oro), y el abanderado fue el boxeador ya fallecido Teófilo Stevenson, tres veces campeón olímpico.

No he olvidado una pincelada seguro más curiosa: el poderoso equipo cubano de béisbol no pudo alcanzar la corona, desplazado por el dominicano. ¿Hace falta escribir que ello aguó un poco nuestra fiesta por tratarse del deporte nacional? Pero hay algo que siempre debimos saber, incluso cuando no perdíamos: El mundo no es una pelota de béisbol. Y a veces nos ha parecido que lo es.

Los pesistas de casa ganaron las 30 medallas de oro, y Daniel Núñez, campeón olímpico en Moscú 1980, estableció el primer récord mundial de los juegos, en el arranque de la división de los 60 kilogramos (132.5 kg). Los de la esgrima y la gimnasia también coparon todo el oro. Alberto Juantorena, campeón olímpico de 400 y 800 metros en Montreal 1976, salió a la pista después de haber estado dos años sufriendo lesiones. Dominó en los 800, y resultó decisivo cerrando la posta de 4 x 400. Cuando recibió el batón tenía 20 metros de desventaja y ganó por 10, entonces al pasar por la meta saludó a Fidel, presente en las gradas, como era habitual en aquellos días… La tabla general de medallas, como acontecía desde Panamá 1970, fue encabezada por los cubanos, incluso de forma holgada: 173 de oro-71 de plata-38 de bronce=282. Esto los dejó bien separados de mexicanos (29-55-47=131) y venezolanos (19-39-54=112).

¿Unos Panamericanos sin Cuba?

Fidel conversa con Juan Torena. (Foto: Trabajadores)

Fidel conversa con Juan Torena. (Foto: Trabajadores)

Estuvo a punto de ocurrir. Las cosas se pusieron bien feas antes de los X Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987. Y en Cuba se pensó no asistir. Hubiera sido un duro golpe para el deporte.

Chile, donde ya imperaba el régimen asesino del general golpista Augusto Pinochet, iba a ser la sede e iba a repetir de nuevo para la séptima edición, en 1975, salvada por Ciudad de México.

La nación sudamericana no había podido ganar la sede de 1971, ante Cali, Colombia. La obtuvo para la de 1975, pero la llegada tempestuosa del dictador al poder trajo de inmediato la renuncia, lamentable carta que entonces repitió para la de 1987. Ecuador, subsede, tampoco podía organizarlos, debido a problemas económicos.

“Entre los nuevos aspirantes La Habana, capital cubana, parecía tenerlos seguros cuando se produjo una maniobra para otorgarlos a Indianápolis, otra fuerte candidata”, texto leído en el libro Juegos Panamericanos, del destacado colega fallecido hace unos meses Enrique Montesinos.

Como era de esperar, a tono con sus principios, Cuba protestó. Hizo saber que para el envío de nuestra delegación era imprescindible la presentación de disculpas. En 1986 el Comité Olímpico de Estados Unidos, y la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) presentaron excusas por escrito, y dieron garantías de apoyar la candidatura cubana para organizar los de 1991. Antes de que empezaran las competencias en Indianápolis 1987, La Habana tenía ya la ansiada y justa sede para los de cuatro años después.

Hubo récords de países: 38. Y de competidores: 4 453. Un total de 31 deportes, en el programa más abultado de la historia hasta ese momento, con 321 pruebas premiables.

Las tres primeras naciones en medallas, como era lógico esperar, fueron Estados Unidos (168 de oro), Cuba (75) y Canadá (30).

Un poderoso equipo de béisbol armado por Estados Unidos le ganó a Cuba en las eliminatorias; pero en la final hubo desquite, tras un espectacular duelo de batazos que terminó 13 x 9. Los boxeadores ensartaron 10 de las 12 coronas. Y los pesistas 25 de las 30. Lourdes Medina fue la reina de la gimnasia rítmica con tres de oro y dos de plata. Los luchadores, sumando los estilos libre y grecorromano, llevaron la batuta (10 de oro contra nueve los norteños). La corredora Ana Fidelia Quirot ganó los 400 metros planos, los 800, y bronce en el relevo de 4 x 400…

No se puede olvidar nuestra historia. Y hoy hemos querido poner un granito de arena, pensando en lectores de distintas edades


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez