0
Publicado el 4 Agosto, 2020 por Prensa Latina en Deportes
 
 

'Papá Montero'

A 130 años de Adolfo Luque, el ‘Habana Perfecto’ del béisbol en Cuba

De temperamento fuerte, brusco e impetuoso, el Habana Perfecto trasciende hasta los días actuales por su potente brazo de lanzar y singular inteligencia para dominar todos los detalles del juego de pelota. Sus éxitos en el box lo colocan al frente de los lanzadores cubanos con 300 victorias durante más de dos décadas de trayectoria activa, hazaña que compila los torneos nacionales (106) y las Grandes Ligas de Estados Unidos (194).
Adolfo Luque, bésibol

(Prensa Latina)

Por Yodeni Masó Aguila

Dueño de un lanzamiento de bola curva, con control y hacia la zona baja. Adolfo Luque Guzmán encumbra hoy a 130 años de su nacimiento la historia del béisbol en Cuba.

Oriundo de esta capital, Luque procede de una familia blanca de clase acomodada. Hombre correcto que hablaba inglés y español, fue apodado por los cronistas deportivos de la época como el Habana Perfecto.

Su estreno en los diamantes beisboleros ocurrió en 1912 vistiendo la franela de los Carmelitas del Fe en la Liga Profesional de Cuba, aunque la mayor parte de su leyenda la escribió con el club Almendares.

De temperamento fuerte, brusco e impetuoso, el Habana Perfecto trasciende hasta los días actuales por su potente brazo de lanzar y singular inteligencia para dominar todos los detalles del juego de pelota.

Sus éxitos en el box lo colocan al frente de los lanzadores cubanos con 300 victorias durante más de dos décadas de trayectoria activa, hazaña que compila los torneos nacionales (106) y las Grandes Ligas de Estados Unidos (194).

Al escenario estadounidense llegó en el verano de 1913, contratado por el equipo Long Branch y en su debut logró 22 éxitos ante solo cinco descalabros.

En la temporada siguiente ingresó en la organización de los Bravos de Boston para iniciar una carrera en ascenso en ese país que le permitió integrar además las novenas del Jersey City, Toronto, Louisville, Cincinatti, Brooklyn y los Gigantes de Nueva York.

Luque es de los pocos peloteros cubanos en sentir la presión de una Serie Mundial: la primera, en 1919 con el Cincinnati ante los Medias Blancas de Chicago; la otra en 1933, justo a la edad de 43 años, cuando condujo a los Gigantes de Nueva York a la victoria contra los Senadores de Washington.

Tras el retiro fue entrenador y director de equipos tanto en Cuba como en el extranjero. ‘Papá Montero’ como lo bautizaron igualmente fue el manager que más campeonatos obtuvo en el circuito nacional después de Miguel Ángel González con ocho títulos, siete con los Alacranes del Almendares y uno con los elefantes de Cienfuegos en la campaña de 1945-46.

Luque también fue piloto ganador con los ‘Pericos’ de Puebla, en la Liga Mexicana Mayor, y durante ocho años fue entrenador de pitcheo para los Gigantes de Nueva York.

Adolfo Luque muere el 3 de julio de 1957, víctima de un ataque cardíaco en su querida Habana. Con su muerte el pasatiempo nacional perdía al atleta, entrenador y director que hizo del béisbol su más grande pasión. (Prensa Latina)


Prensa Latina

 
Prensa Latina