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Publicado el 1 Agosto, 2020 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

RECORDANDO (37): ¡Otros apuntes (Panamá 1970)!

Volviendo a… ¿Por qué fueron bautizados como “los Juegos de Cuba” los Centroamericanos y del Caribe de 1970?
Miguelina Cobián. (Foto: Archivo de BOHEMIA)

Miguelina Cobián. (Foto: Archivo de BOHEMIA)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Una cosa lleva a otra. La semana pasada Panamá renunció a la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2022 (se busca nueva plaza) y el Mundial Femenino de la Fifa sub 20. Se argumentó que los recursos destinados para dichos torneos serán dirigidos para atender la emergencia por el coronavirus. Y con la mala noticia se nos dispararon evocaciones sobre la extraordinaria faena lograda allí por los cubanos en la edición de 1970.

Volvamos a recordarlos…

El dominio fue tan nítido que fueron bautizados domo “Los Juegos de Cuba: hubo eventos en que ganamos las tres medallas.

En el atletismo, en el cual por primera vez se utilizó la pista sintética de tartán, Miguelina Cobián volvió a ser grande, al conquistar los 100, los 200 e integrar el relevo de 4×100.

Los boxeadores ganaron cinco de oro: Francisco Oduardo, Enrique Regüeiferos, Rolando Garbey, Luis Valier y José Luis Cabrera.

Uno que se marchó sin medalla fue el mosca Rafael Carbonell, quien por un caprichoso sorteo enfrentó en su primera pelea al venezolano Francisco Morocho Rodríguez, campeón olímpico en México 1968.

Las excepciones en el dominio cubano las protagonizaron México (natación, clavados, voleibol femenino, judo…); Colombia (ciclismo, en el que Martín Cochise Rodríguez ganó tres medallas de oro) y Panamá (torneo masculino de baloncesto).

Un poco más…

Los pesistas ensartaron 32 de las 36 medallas posibles.

El béisbol se adueñó de la corona, con siete victorias y un revés, acontecido ante República Dominicana. El lanzador derrotado, valga la curiosidad, fue Braudilio Vinent, una excepción para un astro implacable en eventos internacionales.

Los voleibolistas no perdieron un solo set.

Y los futbolistas pudieron llegar a lo más alto del podio, tras una larga espera desde los de La Habana 1930 (¡40 años!).

Entre lo más curioso estuvo el salto cualitativo de los polistas, otra vez invictos, al igual que en San Juan 1966, donde se sacudieron de un pésimo desempeño en Kingston 1962. Anotaron 139 goles, y solo permitieron uno.

Más de 20 años después entrevisté en La Habana al autor de aquella curiosa anotación, el puertorriqueño Irving Betancourt. Me dejó la impresión, sentado al borde de una piscina entre amigos polistas cubanos, de sentir pena y alegría.

Y si no me fallan los recuerdos digo más: Irving Betancourt sentía que aquello fue lo más importante de su carrera.

  • (Fuente principal: Los Juegos regionales más antiguos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Enrique Montesinos)

Rafael Pérez

 
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