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Publicado el 14 Septiembre, 2020 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUEGOS CENTROAMERICANOS Y EL CARIBE

 Valiente rescate

Recordando aquella fiesta en La Habana 1982

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Una vista de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en La Habana en 1982. (jit.cu).

Una vista de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en La Habana en 1982. (jit.cu).

Nos parece necesario empezar hoy recordando un “bombazo deportivo”.

El pasado 24 de julio Panamá renunció a la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2022. Se explicó que los recursos destinados en ese país para realizarlos serían dirigidos a combatir la pandemia que durante meses ha golpeado al mundo.

No hay nada definido, pero hay muchas posibilidades de ser salvados en otra nación. Han expresado interés en acogerlos la ciudad boricua de Mayagüez (celebró los de 2010) y la colombiana de Barranquilla (realizado en 2018, los más recientes).

Se imponen dos recordatorios más:

Primero: Nuestra delegación no asistió a los de Mayagüez 2010, porque, según se explicó, no tuvo garantías de trato igual a las de otras naciones. Segundo: Esa urbe renunció a la organización de los de 1982 (por falta de apoyo gubernamental). Y fueron salvados casi a última hora, en poco más de un año, por Cuba.

Fidel fue el gran impulsor de los preparativos para aquellos juegos y también un destacado animador con su presencia constante y entusiasta en las instalaciones.

Entonces, una idea lleva a otra: Recordar los de La Habana 1982.

Opinan dos históricos

Uno de los que vivió muy de cerca aquella fiesta inolvidable, entonces como secretario técnico de la Comisión Nacional de Atletismo, es el conocido exvelocista Enrique Figuerola, ganador de la primera medalla olímpica de un cubano tras el triunfo de la Revolución: plata en los 100 metros planos en los de Tokio 1964.

“Fueron unos juegos brillantes”, dijo para los lectores de BOHEMIA horas antes de que esta revista saliera para la imprenta.

“Se le dio a Cuba la posibilidad de organizarlos, tuvimos la posibilidad de mantener la continuidad de ellos, pues Mayagüez había renunciado a la sede un año antes. Se mostró nuestra solidaridad. Las delegaciones visitantes se sintieron muy bien. La organización fue casi perfecta. La actuación de nuestros atletas muy buena. Y se crearon las bases para que acogiéramos los Juegos Panamericanos de La Habana 1991”, nos comentó Figuerola.

Lázaro Betancourt (padre), quien llegó a Tokio 1964 con muy buenas posibilidades de ser finalista en los 110 metros con vallas, un histórico no solo del atletismo sino del deporte cubano, ofreció también unas declaraciones para los lectores de BOHEMIA.

“Los Juegos de La Habana 1982 resultaron un éxito para Cuba. Logró mantener la continuidad, en peligro luego de la renuncia de Mayagüez. Nuestro país había organizado competencias mundiales en la década de los 60, como de ajedrez y de esgrima. En 1974 el primer mundial de boxeo. Es decir: tenía ya un prestigio como organizador. Y volvió a demostrarlo”.

No se olvida

Uno de los sucesos más inolvidables ocurrió en el estadio Pedro Marrero, durante la final del relevo masculino de 4×400 metros. En el último tramo los jamaicanos, que alinearon a Bertrand Cameron, uno de los mejores corredores de entonces en los 400, llevaban una ventaja al parecer decisiva de unos 30 metros.

Fidel conversa con Juan Torena. (Foto: Trabajadores)

Juantorena con Fidel. (bohemia.cu)

Entonces le tocó el turno a Alberto Juantorena. No era ya en lo físico aquel espectacular ganador de dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 (en 400 y 800). Pero sí, como siempre, en los deseos y en una voluntad indoblegable.

“Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida […] Fidel estaba ahí en la tribuna”, nos contó casi 15 años después.

-¿Qué le dijo después de la carrera?

“Nosotros, los cuatro corredores, habíamos hecho el compromiso de regalarle a Fidel la medalla de oro de ese evento porque al otro día era su cumpleaños. Es decir, aquella noche era 12 de agosto. Le metí tanto cuero a los muchachos, como decimos los cubanos, que salieron disparados.

“¡Coño! Cuando lo saludé con el batón me vinieron muchas fuerzas. Me embargó un sentimiento de alegría increíble. De haber podido cumplir con él, con los muchachos y conmigo mismo. Aquello fue del carajo.

“Cuando hablé con él se refirió al gesto que hice en son de victoria para saludarle. Me dijo: ‘¿Por qué tú andabas con el palito así? En ese momento perdiste tiempo y podían darte alcance, porque mirabas para el público cuando corrías’. Le conté lo de nuestro compromiso y ya cuando me sabía ganador hice todas esas cosas. En definitiva pensé que me iba a felicitar y casi que me regañó. Pero, claro, me dio un abrazo”.

Y la verdad: ocurrieron cosas muy interesantes…

Los dejamos con un resumen:

-Los juegos fueron del 7 al 18 de agosto. La Habana fue la plaza principal. Y como subsedes Santiago de Cuba y Cienfuegos.

-Hubo en porfía 2 799 deportistas de 22 naciones. Es decir: creció el número de atletas, pues en 1978 habían sido 2 605.

-Las acciones se vieron en 24 modalidades.

-Se disputaron 247 pruebas individuales (casi 60 más).

-Una novedad: no hubo cercas alrededor de la Villa Centroamericana, ni divisiones entre las áreas reservadas para damas y varones. Y no se produjo ningún incidente.

-En cuanto a la tabla de medallas, tema siempre muy estudiado, los cubanos mantuvieron su incremento en la cantidad de doradas ganadas (173 en esa ocasión, 53 más que las 120 en Medellín 1978).

-La jabalinista cubana, María Caridad Colón, campeona en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, se convirtió en la primera mujer en este tipo de juegos que portó la antorcha para encender el pebetero. Ah… y ganó su segunda medalla de oro.

-Los dominicanos nos aguaron un poquito la gran fiesta: sus peloteros quedaron en primer lugar.

-Los equipos cubanos de polo acuático y el masculino de voleibol fueron imbatibles por quinta ocasión seguida.

Daniel Núñez: récord mundial. (twitter.com)

Daniel Núñez: récord mundial. (twitter.com)

-Hubo una nota espectacular en el levantamiento de pesas: Daniel Núñez estableció récord mundial en arranque (136 kilogramos), y entre todos los cubanos conquistaron las 30 de oro.

-Una de las curiosidades la aportó la cubana Hilda Ramírez: compitió durante cinco juegos consecutivos en el atletismo, siempre como medallista, en estos se apareció en el softbol.

-La estrella fue la nadadora mexicana Isabel Reuss: ¡seis de oro!

-El tenista haitiano Ronald Agenor logró el primer título de su país en Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Sí, un recuerdo lleva a otro. El almanaque de 2020 nos dispara uno más: La Habana organizó los de 1930. ¡Hace ya 90 años! Entre lo inolvidable se encuentran las bellas crónicas de Pablo de la Torriente Brau. Quizás volvamos para invitarlos a hacer ese viaje.

Fuentes consultadas: Los libros Los Juegos regionales más antiguos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Enrique Montesinos y Fama sin dólares, de Rafael Pérez Valdés y Oscar Sánchez Serra.


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez