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Publicado el 27 Octubre, 2020 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUEGOS OLÍMPICOS

Hazañas de cubanos (1 de 2)

Un vistazo a los celebrados en años terminados en cero
Ramón Fonst tenía 17 años de edad cuando ganó medalla de oro en la esgrima en los de París 1900. (Archivo de BOHEMIA)

Ramón Fonst tenía 17 años de edad cuando ganó medalla de oro en la esgrima en los de París 1900. (Archivo de BOHEMIA)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Si no hubiese llegado la pandemia… cuando ahora escribimos hace tiempo ya serían agua pasada los XXXII Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Se iban a disputar del viernes 24 de julio al domingo 9 de agosto. Tienen nueva fecha para el 2021: del 23 al 8, con los mismos días de la semana para el inicio y final. Vamos a utilizar el sentido figurado. Tocamos una tecla de la computadora. Y empezaron a salir un montón de curiosidades…

Esos iban a ser los quintos celebrados en años terminados en cero, como lo son los almanaques que tenemos colgados en nuestras paredes.

Una curiosidad: la cita que se nos esfumó iba a ser la segunda ocasión que Tokio iba a celebrar, y no pudo, unos Juegos Olímpicos en un año terminado en cero. La primera vez sucedió con los de 1940. Sí… ¡lo impidió la Segunda Guerra Mundial! Tres ediciones no se han podido celebrar por esas terribles conflagraciones: Berlín 1916 (Primera Guerra Mundial), Tokio 1940, Londres 1944.

La capital nipona tuvo que esperar para organizarlos hasta 1964. Y ahora confiemos que la pandemia permita montarlos en 2021…

La mirilla telescópica la dirigimos ahora hacia los de París 1900 (segunda edición, tras aquella primera en Atenas 1896), Amberes 1920, Roma 1960, Moscú 1980 y Sidney 2000.

Un jovencito, de 17 años de edad, el esgrimista Ramón Fonst, llegó a los de París 1900. Fue el único deportista cubano en ellos. En ese momento ya era reconocido en el mundo de las estocadas, de las paradas y ripostas, del atrayente sonido de los aceros…

La gran final de espada quedó fijada para el jueves 14 de junio, en los jardines de Las Tullerías. ¡A un solo golpe! El rival de nuestro compatriota sería el francés Louis Perrée (¡uno de casa!).

En sus anteriores combates Fonst había vencido a reconocidos maestros de armas como Plommet, Ed Wallace, León See, el Conde Georges de la Falaise, Thiebaut y Albert Ayat, su entrañable profesor, según leímos también en el libro Famosos y desconocidos, Cubanos en Juegos Olímpicos, de los colegas Juan Velázquez Videaux (fue periodista de BOHEMIA), Ana María Lujan y la desaparecida Irene Forbes (esgrimista de equipo nacional, autora de As de espadas, sobre el insigne campeón de las estocadas, libro que recibió el Premio en el Concurso Nacional de Biografía 1998).

No querían ver

Fue muy dramático lo de Fonst en París 1900. Vamos a repasar algunos fragmentos…

“Los dos adversarios se observan algunos instantes. Louis Perrée parte velozmente sobre Ramón Fonst, quien sorprendido, y ante la imposibilidad de parar, se agacha un poco para esquivar el golpe que pasa, pero deja clavada la punta de la espada en el pecho del oponente.

“Los aplausos no se hacen esperar. El golpe ha sido claro. No obstante, los jueves lo declaran dudoso y nuevamente se da la vez de : ¡En garde!

“Ramón Fonst permanece inmutable. Ni discute el golpe. Está seguro de que colocará el próximo. Cambia la estrategia y extiende el brazo. Allí está su acero amenazante, como si jugara al gato y  al ratón, y es entonces que, sobre una preparación de Perrée ataca por la línea de sexta y toca el antebrazo de su adversario de manera clara y precisa”.

Lo que ocurrió de nuevo parece increíble: ¿Se hubiera podido actuar igual en nuestros tiempos de grabaciones, repeticiones..?

“El jurado, después de discutir largamente, acuerda que el golpe no ha llegado ´con toda justeza´y retoman por tercera vez la posición de en guardia. Se aprecia que Fonst está molesto, frunce el ceño, pero como buen sportman acepta el veredicto y vuelve a ocupar su puesto en la pedana. El gato parece convertirse en tigre, pues no pierde la cautela y denota mayor agresividad, provoca constantemente a Perrée y amenaza su pie y antebrazo.

“Después de observarse (…) Perrée intenta un golpe decisivo, avanza un paso y alarga el brazo, momento que Fonst aprovecha de manera admirable para lanzar un enérgico battement en cuarta, seguido de un veloz golpe recto que alcanza en pleno pecho a su rival y clava la punta limpiamente. Los jueces no tienen otra alternativa que dar su voto afirmativo. ¡Tres veces ha tocado limpiamente al francés para ganar la corona! Ramón Fonst es llevado en andas pos sus admiradores. Muchos lo agasajan, entusiasmados por tal derroche de técnica, elegancia y disciplina deportiva”.

Era pelotero

No hubo cubanos en los de Amberes 1920 (edición VII). Ahí ondeó por primera vez la bandera olímpica (de color blanco con sus cinco anillos de colores), se inició el juramento, y guardó un minuto de silencio en recuerdo a los deportistas víctimas de la guerra, en cuyo honor se dispararon siete salvas de cañones. El esgrimista italiano Nedo Nadi ganó cinco medallas de oro (florete individual y equipos, sable individual y equipos, espada por equipos). El finlandés Paavo Nurmi tres (diez mil metros, campo a través individual y por equipos).

El esgrimista italiano Nedo Nadi: cinco de oro en 1920. (Foto: oasport.it).

El esgrimista italiano Nedo Nadi: cinco de oro en 1920. (Foto: oasport.it).

Hubo cubanos en los de Roma 1960, apenas un año después del Triunfo de la Revolución (nueve hombres y tres mujeres). Sí, era demasiado pronto para llegar al podio tras las nuevas políticas…

El mejor desempeño de los nuestros lo protagonizó el velocista Enrique Figuerola. ¡Cuarto lugar en los 100 metros planos! ¡Primer cubano en una final olímpica de ese tan atractivo evento!

Enrique Figuerola: meritorio cuarto lugar en los 100 metros. (Foto: Archivo de BOHEMIA).

Enrique Figuerola: meritorio cuarto lugar en los 100 metros. (Foto: Archivo de BOHEMIA).

“En aquel momento yo no solo me dedicaba al atletismo, sino más bien al béisbol, que es del cual procedo”, nos dijo ahora Figuerola para los lectores de BOHEMIA.

“Mi primera competencia internacional había sido en1959, los Juegos Panamericanos de Chicago 1959, en los cuales terminé con medalla de bronce Mis entrenamientos, repito, eran del béisbol. Después de Roma 1960 es que me integro más al atletismo. Fue una experiencia muy grande. No tenía noción de la magnitud de unos Juegos Olímpicos. En los primeros cincuenta metros estuve parejo con el alemán Armin Hary, quien fue el primer hombre en marcar diez segundos”, indicó.

“Roma 1960 me sirvió de un gran impulso. Un año después gané la medalla de oro en los Juegos Mundiales Universitarios de Sofía. Y luego la de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964”.

Fueron los primeros juegos emitidos en directo por la televisión, en los cuales la gimnasta soviética Larisa Latynina logró tres de oro, dos de plata y una de bronce, y la velocista estadounidense Wilma Rudolph, antigua enferma de polio, tres doradas (100, 200, 4×100).

Sí: los lectores tienen razón. Nos faltan los de Moscú 1980 y Sidney 2000. En tonces, volveremos con más…


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez