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Publicado el 3 Marzo, 2020 por Delia Reyes Garcia en En Cuba
 
 

INVERSIÓN EXTRANJERA

Malabares en los negocios

Los contratos con capital foráneo van calando en la Isla antillana como vía expedita para impulsar el desarrollo económico y social, a pesar del bloqueo impuesto por el Gobierno estadounidense e insuficiencias internas que requieren soluciones al más corto plazo. Sobre estos temas BOHEMIA dialoga con Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera
Malabares en los negocios.

Déborah Rivas Saavedra, directora de Inversión Extranjera del Mincex, insiste en las garantías que tiene el inversionista extranjero, entre estas, los años de gracia para el pago de impuestos, y recientemente la posibilidad de hipotecas para amortizar deudas. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Por DELIA REYES GARCÍA e IGOR GUILARTE FONG

Dicen que cuando el almirante Cristóbal Colón llegó a la mayor de las islas del Caribe se le desorbitaron las pupilas ante la belleza sin par de aquella tierra desconocida por los europeos. Luego pasaron siglos de intensa expoliación y saqueo de los recursos naturales, masacre de la población autóctona, procesos de transculturación a partir de las oleadas de inmigrantes que llegaron, unos a la fuerza, como fue el caso de los africanos e incluso los asiáticos; y otros con apetencias coloniales y neocoloniales.

Después de enero de 1959, rotas las cadenas de la opresión, la nacionalidad desplegó sus alas. De todo ese ajiaco, como aseguró el etnógrafo Fernando Ortiz, brotó una identidad cultural que a golpe de luchas, desgarramientos y sincretismo fue nutriendo la forma de ser de los cubanos.

Quienes visitan hoy la Isla encuentran un pueblo instruido, afable, emprendedor, solidario. Para Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), “estas virtudes conforman la idiosincrasia de una nación que a golpe de sacrificios y resistencias deslumbran y hasta enamoran a los más escépticos. Y precisamente estas cualidades distintivas de Cuba y su gente atraen la mirada y el interés de muchos empresarios en el mundo.

“El alto nivel educacional, la seguridad ciudadana, la estabilidad social y jurídica, las políticas públicas que están bien definidas en todos los sectores de la economía, los incentivos fiscales, nos distinguen del resto de los países de la región. Pero lo que queremos hacer con capital extranjero, no es cualquier cosa, porque como ha insistido Raúl, no se trata de vender el país.

“En otros lugares, por ejemplo en los negocios de minería, no pagan al fisco y las empresas extranjeras se llevan todo el dinero. La inversión extranjera (IE) en Cuba es fundamental hoy para impulsar el desarrollo económico y social del país. Los ingresos que genera nutren el presupuesto del Estado y luego se redistribuyen en los gastos sociales y territoriales.

“Los inversionistas foráneos tienen al inicio, como lo dicta la Ley 118 de la Inversión Extranjera de 2014, un período de gracia de ocho años, y en el caso de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) es por 10 años, pero luego todos sí tienen que pagar impuestos sobre las utilidades, entre un 15 y un 12 por ciento, respectivamente. Además, aportan el uno por ciento de contribución para el desarrollo local. Y en el caso de los que explotan recursos naturales deben abonar un cinco por ciento adicional. Los inversores extranjeros también pagan el salario de los trabajadores a la entidad empleadora. Al final la IE es privada, los inversionistas se llevan sus dividendos, pero Cuba recibe todas las inversiones, los ingresos por sus ventas, los encadenamientos productivos que deben generarse, sus productos y servicios, impuestos y otros”.

Al cierre de 2019 en la Isla antillana había más de 270 negocios operativos, con un crecimiento considerable desde 2014 cuando se dictó la Ley 118 de Inversión Extranjera, y se ha logrado desde esa fecha hasta el cierre de 2019 comprometer capital por más de 8 000 millones de dólares.

Malabares en los negocios.

La Zona Especial de Desarrollo Mariel concentra la mayor parte de los negocios en activo de la cartera de negocios de Cuba. (Foto: ARCHIVO DE BOHEMIA).

“De no ser por los Lineamientos del VI y VII congresos del Partido, la nueva normativa, las políticas públicas aprobadas para los distintos sectores de la economía, y la voluntad política expresa de la máxima dirección del Gobierno y el Partido, no estuviéramos en la situación que tenemos hoy. Hemos avanzado, hay que reconocerlo. Pero aún es insuficiente en relación con lo que el país requiere de la IE”, valora Rivas Saavedra.

Sin teque

La Empresa Mixta Havana Club Internacional S.A. exporta a más de 120 países, excepto a los Estados Unidos, donde las producciones Made in Cuba tienen prohibida la entrada. Aunque no pueda penetrar en este mercado tan cercano, se puede asegurar que es una empresa exitosa. Sin embargo, los ingresos y beneficios para todos pudieran ser mayores si esta entidad no tuviera que importar la botella de vidrio, las etiquetas y las tapas plásticas para las distintas variedades de rones.

Pero Havana Club aún está importando estos insumos. Una gran traba para desarrollar en Cuba negocios que tributen al encadenamiento productivo de ese negocio de tan prestigioso ron cubano, es el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra nuestro país. Se siguen negociando proyectos con capital extranjero para producir envases y embalajes, botellas de vidrio, de aluminio, entre otros, pero se dificulta a los potenciales socios acceder a los financiamientos para sus inversiones en Cuba.

“En el Informe a la ONU todos los años se cuantifica rigurosamente el impacto en la economía cubana por este concepto. Cuando se saca el número grande, anualmente está entre 4 000 y 5 000 millones de dólares, incluidas las afectaciones a la IE.

“El primer obstáculo que tiene la IE en el país es el bloqueo por parte del gobierno norteamericano. De esto hemos hablado durante 60 años, pero lo que ha pasado en los dos últimos años no tiene comparación con lo ocurrido antes. El presidente Trump puso en vigor el título III y retomó la aplicación del título IV de la Ley Helms Burton, arreciando la persecución económica, financiera y comercial contra Cuba y los empresarios extranjeros.

Malabares en los negocios.

Los efectos del bloqueo inciden en las inversiones foráneas y a la larga afectan los ingresos de los trabajadores. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

“También el presidente norteamericano canceló de un plumazo la entrada de los cruceros, los vuelos comerciales y chárteres a los aeropuertos del país fuera de La Habana, entre otros. Eso tiene un impacto negativo sobre la economía en general y también sobre la IE porque el turismo es el sector líder, es el que tiene más modalidades de negocios con capital extranjero, ya sean contratos de administración y comercialización hotelera como empresas mixtas.

“La falsedad de que el bloqueo es contra el Gobierno cubano es insostenible. Los trabajadores del sector no estatal, propietarios de hostales, carros de alquiler y coches de tracción animal, artesanos vendedores, entre otros, se han visto afectados en sus ingresos. La disminución del monto de las remesas deprime el consumo de las personas, e impacta igual en la IE, porque varios de los productos que se venden en el país son producidos por empresas mixtas.

“Por tanto, no se puede hablar del bloqueo como teque, no. Hay que ver como el recrudecimiento de esa política hostil daña al pueblo cubano. La persecución a los buques que traen combustible al país impacta sobre toda nuestra economía, incluyendo la red de distribución minorista. Las empresas mixtas tienen en sus almacenes producciones que no pueden mover por falta de diésel, y lo mismo hay papel sanitario, alimentos, refrescos, que no llegan a la población cubana porque están persiguiendo cada barco de combustible para multar al armador y asfixiar a la economía y al pueblo.

“El bloqueo no es virtual, es real. Porque además han recrudecido la persecución financiera, y por tanto todas las relaciones comerciales y las transacciones bancarias se han visto entorpecidas”.

Esta irracional política por parte del Gobierno norteamericano afecta a la economía insular, y por tanto a los intereses de los inversores extranjeros, pero también priva de derechos incluso a quienes en propio suelo norteamericano quisieran establecer negocios con Cuba. En este contexto, el país está urgido de afinar el tiro hacia la IE y eliminar en el menor tiempo las trabas internas que aún persisten.

 

SIN CAMISA DE FUERZA

En Cuba hay una política pública clara para la Inversión Extranjera (IE). Hay normativas y también prioridades. Por eso, valora Déborah Rivas Saavedra, “no es en cualquier sector. Por ejemplo, en la gestión de las comunicaciones y en el mercado minorista no precisamos IE”.

Las telecomunicaciones son estratégicas para la defensa nacional, y en el caso del mercado interno se garantiza el equilibrio macroeconómico del país. Hoy todas las inversiones se mueven en el circuito mayorista. Mientras los impuestos sobre las ventas y los servicios de la circulación mercantil engrosan directamente el presupuesto del Estado.

No obstante estas adecuaciones, “el interesado en invertir puede hacerlo en lo que desee, aunque su propuesta no esté contemplada dentro de la cartera de negocios. Esta cartera no es una camisa de fuerza”, sostiene Rivas Saavedra.

Malabares en los negocios.

Las Telecomunicaciones y el Comercio Minorista no están dentro de las opciones para la inversión extranjera. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

 

Puertas adentro

Recientemente un inversor extranjero requirió una licencia en el país para poder continuar su proyecto. Pero al acudir a la autoridad encargada de emitirla, casi muere de un infarto porque querían cobrarle medio millón de CUC. Una cifra exagerada que jamás se contempló en los costos de inversión. Como resultado, gran demora en  los estudios correspondientes y en la preparación de esa inversión.

Por suerte, ese monto posteriormente fue rectificado, y de medio millón que se pedía por tal licencia, bajó a unos 13 000 CUC. Ante tales hechos, Déborah Rivas manifiesta que “todo el mundo tiene que pensar en cómo facilitar las inversiones extranjeras, es una tarea de todos”.

A juicio de la directiva, “el principal obstáculo interno que tiene la IE en el país es la falta de agilidad para concretar los proyectos con capital extranjero en un grupo importante de empresas y sectores. Cuando viene alguien interesado por un negocio que incluso está en la cartera de oportunidades, todavía transcurre mucho tiempo, desde que se identifica el proyecto hasta que se concreta y comienza la inversión. Esos plazos todavía son muy dilatados, y entonces se puede hasta desestimular.

“Esos pasos de la negociación no están regulados, es el tiempo que se tomen las partes resolviendo permisos, licencias, y autorizaciones, en la negociación y elaboración de documentos, para presentar el expediente al Mincex. Ahí está el problema. La Ley establece un plazo de 60 días para la aprobación de los negocios, después que se presenta el expediente”.

-¿Qué resultados arrojaron entonces las normativas que se presentaron en 2018 y 2019 para agilizar los trámites de la IE?

-Propusimos y, de hecho, ya está en funcionamiento desde el 6 de enero del actual año algo novedoso: la Ventanilla Única de la Inversión Extranjera (Vuinex). Con esta consideramos que nos enfocamos en el centro del problema, porque tiene como misión justamente acortar los tiempos de trámites y facilitar las inversiones en Cuba. Es lo que se denomina un incentivo de segunda generación.

“Los incentivos de primera generación son fiscales, arancelarios, para que el inversionista pague menos por determinados impuestos, obtenga bonificaciones, pueda comparar con otros países de la región y diga: aquí tengo mejores rendimientos.

“Pero estamos buscando otros incentivos de segunda generación para facilitar la inversión. Que el interesado venga a un solo lugar, lo atendamos correctamente, y en un plazo de tiempo –que se establecerá en el Reglamento de la Vuinex mediante un Decreto, en fase final de conciliación– agilice todos esos permisos que demoraban meses. Adicionalmente, debemos velar porque el proceso negociador cuente con un cronograma corto”.

Malabares en los negocios.

En la Ventanilla Única estarán presentes las principales autoridades que deben emitir permisos y licencias para agilizar los trámites de la IE. Entre estos IPF, Citma… (Foto: CORTESÍA DE LA ENTREVISTADA).

-¿El problema está en la falta de agilidad de los empresarios cubanos o en los mecanismos de aprobación?

-Hay las dos cosas, porque conocemos negocios que en tres meses se han cerrado. Depende de que ambas partes se lo propongan. En esto hay que ser proactivo, en particular la contraparte cubana que además es el mayor interesado.

“Con la nueva ley para la IE en Cuba ya llevamos cinco años más o menos, pero no es algo usual negociar con capitalistas. La práctica dentro de nuestro sistema empresarial es que el presupuesto del Estado asigna los recursos, y entonces son ejecutados. Pero en la IE el Estado no juega ningún rol en tal sentido, se trata de un negocio privado, y por lo tanto el empresario cubano tiene que espabilarse y buscar a un socio extranjero dispuesto a hacer con él un parque fotovoltaico, una planta para producir envases de aluminio, o construir un hotel para atraer turismo al país. Eso tiene que buscarlo él, y de alguna manera gestionarlo con rapidez.

“Entonces, con la Ventanilla Única, y con las nuevas normas que son para disminuir trámites y agilizar procesos en cuanto a tiempo, estamos comprometidos con contribuir a crear un clima de inversiones más favorable. Y eso sí depende de nosotros, de los cubanos”.

Asimismo, la directora de Inversión Extranjera del Mincex señala entre las dificultades internas la falta de liquidez (divisas) para el funcionamiento de los negocios, situación que entorpece sus operaciones, el pago a los proveedores y la obtención de sus rendimientos. En ello también el bloqueo tiene un impacto significativo, por la persecución a las cuentas con destino a Cuba.

Malabares en los negocios.

Los empresarios nacionales tienen que ponerse las pilas para encadenarse a las inversiones extranjeras y buscar fuentes de financiamientos para mejorar la tecnología instalada. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Otro asunto que también impacta de manera negativa en las inversiones foráneas es la dualidad monetaria y cambiaria, estima Rivas. A la hora de realizar los estudios de factibilidad, aunque todos los negocios se contabilizan en CUC, y la tasa de cambio de un CUC es igual a un dólar, “provoca que las fichas de costo no sean transparentes. Porque un dólar para comprar cemento en Cuba no es lo mismo que un dólar para importar cualquier insumo.

“Por ejemplo, cuando se fue a constituir la empresa mixta con los vietnamitas para producir muebles sanitarios y losas para la construcción en San José de las Lajas, en el estudio de viabilidad económica se encarecía el costo por las transportaciones de las materias primas, e incluso por los propios precios de estas últimas. Entonces hubo que hacer determinados contratos y acuerdos con esas empresas nacionales para reducir los costos, porque de lo contrario era inviable el proyecto. Resultaba más viable continuar importando una significativa cantidad de millones todos los años en muebles sanitarios de Vietnam, que producirlos en Cuba”.

-La dualidad monetaria y cambiaria ha provocado esa distorsión, y por tanto la tendencia de las empresas a importar antes que producirlo en el país y desarrollar a la industria nacional.

-Exactamente. Eso es parte de la distorsión que existe, por eso la Tarea Ordenamiento tendrá que poner en su lugar esas cosas y hacer transparentes para los inversores extranjeros todos los costos y gastos y serán mucho más viables los estudios de factibilidad. Al principio cuando el CUC tenía respaldo en divisas no había ningún problema, pero es conocido por todos que eso cambió.

No menos importante, puertas adentro y de cara a la IE, considera la directiva, es una dificultad para agilizar los negocios la falta de entrenamiento de los empresarios cubanos y las lagunas que todavía existen en el sistema educativo en temas específicos vinculados al derecho mercantil internacional, la inversión extranjera, la administración de negocios, gerencia de proyectos, técnicas de negociación,  pues “no están incluidos en nuestros diferentes niveles de enseñanza,  solo se imparte algo en Economía y en algunas ingenierías”.

 

¿QUIÉN DIJO ESO?

Aunque existe el mito de que los cubanos residentes en el exterior no pueden invertir en Cuba, Déborah Rivas Saavedra desmiente esos cuentos de camino. “Desde que se presentó la Ley 118 de la Inversión Extranjera (IE) en la Asamblea Nacional, en 2014, el titular del Mincex, Rodrigo Malmierca, esclareció que cualquier cubano residente en el exterior tiene posibilidades de hacerlo. La IE no distingue el origen del capital, siempre que sea lícito.

“Los cubanos que viven en el extranjero, por la nueva Constitución de la República, pueden tener incluso otra ciudadanía. De hecho hoy ya tenemos algunos casos que, aunque no son directamente inversores, trabajan como representantes de la parte extranjera o gerentes comerciales. Y estamos promoviendo que más cubanos, aunque sea en pequeños o medianos negocios, inviertan en el país”.

 

Ventajas comparativas

Más allá del bloqueo, y las insuficiencias internas que requieren una mirada crítica y soluciones al más corto plazo para poder dinamizar la economía con los capitales extranjeros, el prestigio ganado por Cuba a nivel internacional no admite tachaduras.

“En los momentos más difíciles, a pesar de estar bloqueados por la mayor potencia del mundo y con problemas económicos internos, cuando hemos tenido deudas con terceros las hemos honrado. Por tanto, eso da confianza a los inversores. Es decir, Cuba se demora, pero paga. Y eso es un prestigio ganado después de tantos años y a puro pulmón.

“Las oportunidades de negocios en Cuba son amplias, con un importante potencial turístico. Porque no es solo el mercado nacional, hay otro potencial entre cinco y seis millones más de personas que pueden visitarnos anualmente. Además, Cuba ha firmado acuerdos de complementación económica o de alcance parcial con casi todos los países de América Latina, por tanto, lo que las empresas con capital extranjero produzcan en Cuba, lo pueden exportar a muchos países libre de aranceles. El potencial es mucho mayor, no es solo el mercado cubano.

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Las inversiones constructivas en el sector del Turismo amplían las capacidades de alojamiento en el país y estimulan los encadenamientos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

“Por otra parte, Cuba tiene, mejor o peor, una infraestructura completa de punta a punta del país, cubierta con los servicios de electricidad, agua potable, y telefonía. Hay un grupo de facilidades de ese tipo que están resueltas. Claro que hacen falta más proyectos con capital extranjero para construir hoteles, inmobiliarias vinculadas al turismo, infraestructuras… Por ejemplo, un nuevo contrato de asociación económica internacional trabaja hoy en el hotel Riviera de la capital”.

Cuando se trazó la política de IE las cifras estimadas como necesarias para el crecimiento del producto interno bruto del país rondaban los 2 500 millones de dólares anuales. “Esos montos son los que desde 2017 hasta finales de 2019 se han ido negociando, y hasta la fecha hay 8 000 millones de dólares comprometidos como cifra total desde 2014. Pero todavía resulta insuficiente, porque lo importante es invertir los 2 500 millones de dólares anuales con capital extranjero. Y no lo hemos logrado.

“Reitero que los resultados que tenemos hoy, contra viento y marea, hablan de la clara voluntad política del Gobierno cubano. Y esto se refleja en la Cartera de Oportunidades que aprueba el Consejo de Ministros, y que cuenta con 460 proyectos distribuidos en toda la geografía nacional, por un monto de 11 175 millones de dólares. El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez chequea las inversiones extranjeras mes tras mes. Debemos apoyar decididamente ese esfuerzo desde nuestras más altas autoridades”.

Para potenciar el apoyo a la IE se crearon en los gobiernos provinciales, por acuerdo del Consejo de Ministros, los departamentos de Inversión Extranjera, Comercio Exterior y Colaboración; y una dirección para estos asuntos, en el caso de La Habana, atendiendo a su tamaño y a la cantidad de inversiones. Fueron eliminadas las cuatro delegaciones territoriales del Mincex, y estas actividades pasaron a los gobiernos locales, encargados ahora de que los proyectos con capital extranjero se incorporen al desarrollo de cada territorio.

“En el caso de la IE para las empresas de subordinación a los gobiernos locales, sugerimos que se constituya una sociedad mercantil de capital ciento por ciento cubano, que cuente con un presupuesto específico y personal calificado para que sea la que se asocie al inversionista extranjero”.

En la Agricultura, sector urgido de capital, es de los más dinámicos, explica la directiva, “es uno de los que más proyectos tiene dentro de la cartera de negocios, y ha comenzado a concretarlos recientemente. El año pasado cerraron dos proyectos para la cría de cerdos en Mayabeque y Cienfuegos; y otro de frutas para la exportación, de la empresa Tropical Contramaestre, en Santiago de Cuba. Pero falta mucho por hacer todavía”.

Malabares en los negocios.

Foto: YASSET LLERENA

En el caso de las cooperativas agropecuarias tienen personalidad jurídica y desde 2016 se cuenta con las políticas aprobadas para asociarse al capital extranjero publicadas en la Cartera de Oportunidades. “Pueden hacerlo, pero ninguna lo ha hecho. La tierra no se transfiere en propiedad, la participación de la IE en las cooperativas puede ser directa o indirecta, y se explica cada caso”.

 

GARANTÍAS MERCANTILES

Con la aprobación de la Constitución de la República, en abril de 2019, comenzaron a elaborarse nuevas normativas para facilitar las inversiones con capital extranjero. Se trata, precisa Déborah Rivas, de un grupo de garantías mercantiles, como es el caso de las hipotecas, para dar confort a los inversores foráneos y los bancos internacionales que les concedan créditos, en los casos que ocurran atrasos en los pagos.

“Serán garantías de que ellos podrán recuperar la inversión. Al existir escasez de liquidez en el país, los inversores se preguntan: ‘¿cómo recupero la inversión?’ Las garantías facilitan la estructuración de los financiamientos para cada uno de los proyectos que las requieran”.

 

Encadenamientos

La Empresa Los Naranjos, en la provincia de Artemisa, es una entidad de excelencia que ya le suministra carne a Richmeat, planta de producción de alimentos recientemente inaugurada en la ZEDM. El 50 por ciento de sus ingresos por ventas, en moneda libremente convertible, lo puede ingresar para sufragar sus gastos.

“Esta es una de las 28 medidas –complementa Rivas– que aprobó la dirección del país para potenciar la autonomía empresarial. La empresa estatal socialista es el principal eslabón dentro de la economía, pero tiene que encadenarse también a la IE. Porque la cadena de valor que se crea permite un crecimiento armónico y proporcional de la economía.

“Otro caso es el de la empresa mixta Bravo S.A., está parcialmente encadenada, ya compra una parte de los insumos en el país, pero todavía faltan otros que debe importar. Igual le sucede a Suchel Camacho S.A., que produce perfumes, desodorantes y otros de belleza con una buena parte de materias primas nacionales, pero los frascos y otros insumos son importados.

“Si la industria nacional lograra sustituir esas importaciones, se crearían cadenas de valor más sólidas donde ganasen todos, y al final se beneficia la economía nacional. El viceprimer ministro y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, insiste en que cada proyecto nuevo de IE debe estar encadenado a la industria, con el mínimo de producciones importadas.

“De la factura de alimentos, estimada en más de mil millones de dólares, casi la mitad pudiera obtenerse en Cuba. ¿Cuánto arroz, frijoles, pollo, aceite, estamos importando todavía? Estas cosas tenemos que repetirlas mucho, para que desde la concepción de un proyecto con participación extranjera se tenga claridad de que es importarte encadenarse al resto de las industrias, sustituir importaciones y también alcanzar niveles de exportación para poder costear la inversión, y obtener los rendimientos”.

Más representativas

Malabares en los negocios.

En el sector de Energía y Minas se amortizan las inversiones y florecen otros proyectos para Fuentes Renovables de Energía. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Al hacer un balance de las distintas modalidades de los negocios con inversión foránea, se destacan los Contratos de Asociación Económica Internacional, y dentro de estos, predominan los de Administración y Comercialización Hotelera.

“Hay mucho desarrollo del Turismo que se ha hecho con capital nacional, pero los comercializadores son empresas prestigiosas, con marcas internacionales que son los que ponen el mercado externo y además administran los hoteles. También están las empresas mixtas en diversos sectores, como en las industrias Agroalimentaria, Ligera, Química y la Sideromecánica.

“La modalidad de empresas de capital totalmente extranjero ha crecido mucho desde 2014 hasta la fecha, representa alrededor del 15 por ciento de los 270 negocios operativos que existen en el país. En todas estas formas de negocios va delante el Turismo, y le sigue la Industria Alimentaria; ha crecido muchísimo el sector electro-energético con las fuentes renovables de energía, con nueve de capital totalmente extranjero, y una mixta que es Biopower S.A.

“Una de las novedades de la cartera 2019-2020 es que por primera vez, desde 2014, contiene tres proyectos en el sector de las telecomunicaciones, un centro de llamadas y otro de servicios de tecnologías de la información; y la modernización de la gráfica postal.

“Los 460 proyectos de la cartera están distribuidos por todas las provincias y municipios del país. Algunos tienen más, otros menos. Por ejemplo, Guantánamo nada más tiene cinco, debe seguir creciendo; mientras Santiago de Cuba 30. De esos 11 175 millones de dólares estimados en esta cartera, necesitamos concretar inversiones por unos 2 000 millones de dólares anuales. Esto es lo que hace falta de verdad. Por eso hay que ponerse para las cosas”.

 

ACLARACIONES SOBRE LA LEY 118

En el programa legislativo parlamentario para el futuro se incluyó una nueva Ley de Inversiones. Déborah Rivas esclarece que no se tratará de una totalmente nueva normativa, sino de posibles adecuaciones que pudieran derivarse de la unificación monetaria y cambiaria que se hará en el país y de la conceptualización de nuestro modelo económico. “No vamos a cambiar la esencia de la ley porque eso proporciona seguridad jurídica a los inversores. Pudieran modificarse algunos elementos de la normativa, pero se mantendrán las garantías otorgadas a los inversionistas extranjeros. Nunca se hará una modificación en perjuicio de los inversores. Siempre que cambien las regulaciones será para otorgar mayores beneficios a los que inviertan en el país y siempre se preservarán los beneficios otorgados a los que ya nos acompañan”.

 


Delia Reyes Garcia

 
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