0
Publicado el 12 Octubre, 2020 por Marieta Cabrera en En Cuba
 
 

COVID-19

Doce manzanas prohibidas

Lo ocurrido en un asentamiento poblacional de Arroyo Naranjo, entre los sucesos más lamentables que registra la capital, confirma que la disciplina es la mejor aliada en estos tiempos. La puesta en práctica de los protocolos de actuación diseñados para la prevención y el enfrentamiento a la pandemia permitió cortar la inicial sucesión de contagios y frenar la transmisión de la enfermedad. No obstante, al indagar sobre ese proceso afloran, en algunos casos, fisuras que ensombrecen la calidad del trabajo y ocasionan despilfarro de combustible, tiempo y esfuerzos personales

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.Por MARIETA CABRERA y MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Para Luis Enrique Hernández García, de 48 años, los días vividos en agosto último estarán quizás entre los más dolorosos que recuerde. Es el primer paciente con la COVID-19, o caso índice, a partir del cual ocurrió una sucesión de contagios que obligó a abrir, el 17 de ese mes, un evento de transmisión local en el asentamiento poblacional El Moro-Portocarrero, de Mantilla, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo.

Tras permanecer 11 días ingresado en el Hospital Militar Central Dr. Luis Díaz Soto (conocido como Naval), Luis Enrique recibe al equipo de BOHEMIA en la sala de su apartamento, el número 16 de la calle Miguel Biondi. Relata que en una vivienda cercana a la suya se realizó, a inicios de agosto, “una comida familiar porque era el cumpleaños de una persona y yo asistí”. Aunque, presume, “debo haberme infectado en el puesto de venta de viandas que tengo como cuentapropista”.

Lo cierto es que por esa fecha empezó a presentar fiebre de 37 y hasta 38 grados, en las mañanas y las tardes, tos leve y dolor de espalda. “Estuve así unos cinco días, me tomaba una duralgina y ya, pues creía que la COVID-19 provocaba síntomas más graves”.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Desde la apertura del evento y hasta el 5 de septiembre, 36 personas fueron diagnosticadas con la enfermedad, afirma la doctora Dúlcima Casanabe. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Finalmente, el miércoles 12 decidió ir al policlínico Mantilla, de donde fue remitido al hospital Julio Trigo con el diagnóstico de síndrome febril inespecífico, a fin de que le hicieran la prueba de PCR en tiempo real. “Llegué con todos los matules para ingresar y me comunicaron que allí no hacían el PCR, pues el hospital estaba previsto para casos de dengue. Regresé a la casa y por la noche volví al policlínico. El médico de guardia me ordenó análisis de sangre y orina, los cuales fueron negativos, aunque este último dio un poco de sangramiento porque padezco de cálculos en los riñones”, cuenta Luis Enrique, quien también es diabético.

Interesado en que le realizaran la prueba, retornó al policlínico al otro día. El doctor que lo atendió lo recluyó en un cuarto como sospechoso de padecer la COVID-19 y le informó que sería trasladado a un centro de aislamiento. Era mediodía. A las cuatro de la tarde el vehículo no había llegado y la directora del policlínico, doctora Dúlcima Casanave Guarnaluce, le sugirió que fuera para la casa y esperara allí el transporte.

Entre idas y vueltas –que revelan fallas en la conducción del paciente por el sistema de salud– Luis Enrique recuerda que el sábado por la noche la directora del policlínico visitó su casa y le avisó que irían a buscarlo. “Alrededor de las tres de la madrugada del domingo 16 me condujeron para el centro de aislamiento de Casa Blanca. A las ocho de la mañana me hicieron el PCR y el martes 18, al amanecer, supe que era positivo y fui trasladado para el hospital Naval”.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Momento en que el joven Luis Enrique Hernández Suárez regresaba a casa, ya recuperado. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

De inmediato, su esposa Belkis Suárez Peñate, de 48 años, y sus hijos Luis Enrique Hernández Suarez, de 23, y Noel Castro Suárez, de 27, (en los tres se confirmaría después la presencia del virus SARS-CoV-2), además de otros familiares y vecinos, fueron conducidos a centros de aislamiento.

El propio día 18 se hizo una encuesta epidemiológica a las personas que viven a lo largo del pasillo donde se halla la casa de Luis Enrique y fueron identificados 43 contactos. “Trasladamos personas hacia diferentes instituciones hasta altas horas de la madrugada”, evoca la doctora Casanave, especialista de primer grado en Medicina General Integral (MGI).

El sábado 5 de septiembre, cuando BOHEMIA visitó el lugar, varias personas recibieron con aplausos la llegada de la gacela que traía de vuelta a casa al menor de los hijos del matrimonio Hernández Suárez, quien, al igual que su hermano Noel, estaba de alta médica.

Contento por tener a su esposa y a sus dos hijos recuperados, junto a él (el PCR hecho a su hija Jennifer fue negativo), Luis Enrique admite que sintió temor por lo que pudiera ocurrirles a ellos. “Ha sido una experiencia amarga. Casi toda mi familia se infectó, incluso falleció una pariente cercana, abuela de mis sobrinos, debido a esta enfermedad”.

No esperar que aparezca el caso, buscarlo

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

2- Solo personal autorizado entra o sale de la zona en cuarentena, donde se vela además por la desinfección de los medios de transporte. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Una cinta amarilla en la calle Giralt, esquina Santa Flora, delimita la zona roja en El Moro-Portocarrero. Ningún vecino puede entrar o salir; solo personal de la Salud autorizado; las llamadas gacelas para recoger a quienes deben ir a centros de aislamiento u hospitales o traer de vuelta a los recuperados; y los vehículos que trasladan mercancías. Los agentes del orden interior que permanecen las 24 horas del día en ese paso son exigentes en el cumplimiento de esta medida.

A las 10 y 30 de la mañana apenas algunos transeúntes caminan por la vía pública. En su mayoría son mensajeros y activistas que colaboran en la compra de alimentos para los vecinos de las 12 manzanas en cuarentena, así como los encargados de realizar la pesquisa activa para detectar personas con síntomas de infección respiratoria.

Con una sombrilla para protegerse del sol anda Anyel Cuenca Llanos, quien dirige al personal que realiza esa búsqueda de casos sospechosos en la comunidad. Para la jefa del departamento técnico de la clínica estomatológica de Mantilla su misión es hacer la tarea con calidad. No mira el reloj. Llega a las ocho de la mañana y se va pasadas las cuatro y media de la tarde, luego de que su tropa haya visitado dos veces de 90 a 100 viviendas.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Damisela Fernández visita a diario 46 viviendas, con un total de 140 individuos, entre ellos embarazadas, niños y adultos mayores con varios factores de riesgo. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

“Para chequear el trabajo pregunto a las personas cómo están, si se les tomó la temperatura en el momento de la pesquisa. Por suerte, he encontrado un equipo de trabajo excelente”, asegura.

Entre sus integrantes está Damisela Fernández Piñeiro, licenciada en Atención Estomatológica. Como quien conoce bien el lugar, se adentra por un estrecho pasillo que divide varias viviendas y cruza una zanja de aguas albañales que destila mal olor.

Las condiciones habitacionales son complejas para numerosas familias del área. Miriam Hernández Padura, quien desde hace más de 50 años vive en este barrio, asegura que “cuando llueve mucho, todo se inunda y el agua sucia entra en las casas”.

Al borde del fétido desagüe está también la vivienda de Leidys Martínez Terry, de 16 años. Ella destaca la entrega de la trabajadora de la Salud. “No se cansa. Viene todos los días, pregunta si tenemos fiebre, vómitos, diarreas…”.

En cada visita a estas personas, Damisela insiste en la necesidad de que cumplan las medidas de protección y no le nieguen los síntomas. “El 24 de agosto empecé la pesquisa. Soy responsable de 46 viviendas, con un total de 140 individuos, entre ellos embarazadas, niños y adultos mayores con varios factores de riesgo”, expresa, y afirma que en este tiempo no ha encontrado ningún caso positivo.

Cuando se abrió el evento, la doctora Nancy del Pilar Salgado Martínez, a cargo del consultorio 14, ubicado en la calle Santa Celia, cumplía servicio en el Centro de Aislamiento creado en la Escuela Nacional de Formación Aduanera, en Arroyo Naranjo.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

El personal sanitario recorre las calles en busca de individuos con síntomas de la COVID-19, una labor que la población agradece y reconoce. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

A su retorno, el 27 de agosto, la especialista en MGI asumió con prontitud nuevas tareas. La rutina de trabajo cambió: ahora los pacientes no vienen al consultorio, ella los visita en sus hogares. “Si quienes hacen la pesquisa detectan algún sospechoso de tener COVID-19 me lo comunican de inmediato. Voy a verlo, le tomo la temperatura y los signos vitales; y además le hago la encuesta epidemiológica y la remisión.

“Luego llamo al puesto de mando municipal del Sistema de Urgencias Médicas (SIUM) e informo la situación a la directora del policlínico y a la Dirección Municipal de Salud. Esa persona espera, acompañada del médico o de la enfermera, hasta que vengan a recogerla. También determinamos sus contactos, quienes son puestos en aislamiento para ser trasladados al centro correspondiente”.

Entre quienes reciben con frecuencia las visitas de la doctora del consultorio está Emilia Gertrudis Pérez Díaz, de 95 años, quien vive sola. “No salgo de la casa para nada; me traen los alimentos y las medicinas hasta el portal, y la médico de la familia me chequea la presión y la temperatura casi todos los días”.

Hilando la red

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

El rigor en la pesquisa es fundamental para cortar la transmisión del SARS-CoV-2. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Tejer la araña epidemiológica a partir de un individuo sospechoso de padecer la enfermedad es casi una investigación detectivesca y su éxito está en hallar a cada uno de sus contactos en las primeras 24 o 48 horas para separarlos de la población presumiblemente sana.

Como resultado de esa búsqueda, desde la apertura del evento en El Moro-Portocarrero y hasta el 5 de septiembre, fueron remitidos a centros de salud 103 sospechosos de la COVID-19, informa a BOHEMIA la doctora Dúlcima Casanabe, y añade que en 36 de ellos se diagnosticó la enfermedad, “todos relacionados directa o indirectamente con el caso índice”.

En esa treintena se incluyen Emilia Martínez Fonseca, de 46 años; y su esposo Roberto Hernández García, de 51, y hermano de Luis Enrique. Ella refiere que un domingo tuvo coriza y se sintió indispuesta. “Noté que había perdido el olfato y el paladar. Se lo comenté a mi esposo y me dijo que él también se sentía mal.

“Le sugerí no salir de la casa para evitar infectar a alguien, en caso de que tuviéramos COVID-19. Incluso, nuestra hija Brayaisi, de 15 años, estuvo todo el tiempo en su cuarto; tratamos de aislarla dentro de la propia vivienda”, rememora Emilia.

Cuando se confirmó que su cuñado Luis Enrique era positivo, Roberto y ella fueron trasladados inicialmente para el centro de aislamiento de Ciudad Libertad. “Sin embargo, a los dos días me llevaron para la Balear (Hospital Pediátrico de San Miguel del Padrón), donde ya estaba Brayaisi”, apunta la mujer.

Luego, cuando le hicieron la prueba de PCR y resultó positiva, Emilia fue llevada para el hospital de la Universidad de Ciencias Informáticas. “Allí me atendieron muy bien y desde que me pusieron la primera dosis de interferón empecé a recuperarme”, dice agradecida y asegura que lo más reconfortante en esos días fue confirmar que su hija no tenía la enfermedad.

Hasta la puerta de la casa

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Acercar los suministros a la población que se halla en cuarentena es esencial para que se cumplan las medidas de aislamiento social. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Vehículos de la cadena de tiendas TRD y otros pertenecientes a Comercio Interior, por citar algunos, circulan a menudo por la comunidad. Ya no se forman aglomeraciones. Los mensajeros y activistas deben garantizar la entrega de los productos a cada uno de los vecinos que viven en las 12 manzanas afectadas.

Varias carpas indican puntos de venta en el área. Alejandro Ramos Díaz, chofer de la Dirección Provincial de Servicios Comunales de La Habana, es uno de esos activistas. “Vivimos en un lugar donde la indisciplina es elevada, pero nos hemos ido organizando”, reconoce.

Durante los primeros días de la cuarentena, rememora, hubo algunas dificultades, pues la bodega quedaba fuera del área aislada. “Con la participación del Partido, la delegada y el resto de los factores de la comunidad se buscó una solución: adecuar el local de lo que será la cafetería particular de un vecino”.

De forma organizada, los mensajeros hacen la compra. En el grupo están Dayelín Carrión Beltrán, Sumaida González Martínez y Yaineris Cabrera Castillo, quienes, con los víveres ya en las bolsas, salen juntas para repartirlos, sorteando el agua de los salideros que corre también frente a la improvisada bodega.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Los mensajeros y activistas deben garantizar la entrega de los productos a cada uno de los vecinos que viven en las 12 manzanas afectadas. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Pero unos minutos antes, comentan a las reporteras que, a partir de una reunión presidida por el delegado de la circunscripción, ofrecieron su disposición para apoyar a la comunidad, pues era la única forma de que las personas permanecieran en sus hogares. “La imagen del barrio es otra”, opina Sumaida, esperanzada de que pronto saldrán de esa situación.

Miriam Hernández Padura agradece a quienes diariamente le llevan los alimentos hasta la puerta de su casa. “Nos traen todo: pollo, perritos, aceite, viandas… que se venden en las carpas”. Por su parte, Margarita Fiallo Viso, aunque reconoce el esfuerzo, se queja porque a veces se demoran en la entrega y algunos productos no alcanzan para todos.

Ganar tiempo al virus

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Arroyo Naranjo es considerado un municipio de alto riesgo epidemiológico, afirma el doctor Amayilis Jiménez. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

La movilidad de los habitantes de Arroyo Naranjo, muchos de los cuales trabajan fuera de sus límites, y la colindancia de este municipio con Boyeros, Diez de Octubre y San Miguel del Padrón, además de la provincia de Mayabeque, son realidades que influyen en la complejidad del territorio.

En opinión del doctor Amayilis Jiménez Prieto, director municipal de Salud en Arroyo Naranjo, a esto se suma la existencia de varias comunidades de tránsito y asentamientos poblacionales. “En El Moro-Portocarrero, por ejemplo, hay cuatro consultorios médicos con el personal de salud necesario; sin embargo, a partir de las dificultades que existen en el ordenamiento estructural de las viviendas y el comportamiento de las personas, el escenario se torna difícil”.

Precisamente, ejemplifica, el evento de transmisión local partió de “dos fiestas, una el día 1° de agosto y otra el 5, realizadas en una misma casa, en las que participaron 25 o 30 individuos. Esta violación de lo establecido en la Ley (debido a la cual los infractores serán procesados jurídicamente por el delito de transmisión de epidemia) puso en riesgo no solo a los más de 3 400 habitantes de dicho asentamiento, pues la cadena de contagios se extendió a dos fincas aledañas, Santa Teresa y María Purísima, y al Centro Médico Sicopedagógico La Castellana”.

A pesar de las lecciones lamentables que deja este suceso, uno de los más sonados de la capital, desafortunadamente, “queda mucho por hacer respecto a la disciplina y la autorresponsabilidad de las personas”, admite el doctor Jiménez.

El equipo de BOHEMIA lo confirmó la mañana del 5 de septiembre, cuando, antes de adentrarse en el asentamiento, visitó el área de infecciones respiratorias del policlínico Mantilla. Entre los pacientes que aguardaban estaba un adolescente de 14 años con secreción nasal, quien había ido a ese centro de salud el día anterior, al mediodía, pero a las seis de la tarde regresó para su casa porque el transporte que debía llevarlo para el hospital no había llegado.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

En la consulta de infecciones respiratorias del policlínico Mantilla es atendida la población del área de salud de igual nombre, la de mayor número de habitantes de Arroyo Naranjo. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Sin embargo, cuando a las 12 y 25 de la madrugada el SIUM asignó el vehículo y el personal sanitario salió a localizar a los pacientes, entre ellos al muchacho, la madre del menor alegó que esa no era hora para ir a buscarlo, narra la directora del policlínico.

“Eran las dos de la madrugada y varios vecinos me ayudaron a localizar al niño. Pienso que, ante una pandemia, cualquier hora es apropiada para trasladar a un paciente. Eso nos obligó a solicitar otro carro para el día siguiente.

“Ciertamente, la demora con que acuden a veces los medios de transporte del SIUM (no así los que trasladan los contactos) afecta el trabajo. Pero la población debe colaborar y cumplir lo que se le indica”, concluye la doctora Dúlcima Casanave.

Es sabido que el parque de ambulancias en la capital resulta insuficiente y tiene varios años de explotación. Esto exige un uso aún más eficiente de dichos medios a partir del cumplimiento riguroso de los protocolos por parte de quienes definen la institución hacia la cual debe ir una persona que requiera ser ingresada o aislada, para evitar derroche de combustible, tiempo y esfuerzos personales.

Lo ilustra el caso de Yanelis Mesa Ipsán, con 37 semanas de embarazo y contacto de un caso positivo, quien esperaba en el policlínico para ser reubicada en otro centro de aislamiento porque “el médico que me atendió en la instalación del Cotorro, a la cual fui llevada inicialmente, me informó que allí no existían las condiciones para ingresar a una gestante a término”.

Las manzanas en cuarentenas soncomomanzanas prohibidas.

Tomado de cubadebate.cu

De la precisión y rapidez con que se actúe en cada caso depende en gran medida la llegada del momento en el que logremos contener la enfermedad. Cuando así ocurra, las calles de El Moro-Portocarrero recuperarán el bullicio propio de un barrio periférico, sin que por ello sus moradores deban olvidar las enseñanzas de la pandemia.

Breves rasgos de una localidad extensa

Arroyo Naranjo es un municipio periférico ubicado en el centro sur de la provincia La Habana. Posee una extensión de 83.3 kilómetros cuadrados y ocupa el nueve por ciento del territorio provincial, así como el cuarto lugar por su extensión.

Cuenta con una población de 205 000 habitantes, distribuida en siete áreas de salud. El municipio dispone de siete policlínicos, 186 consultorios del médico y la enfermera de la familia, una clínica estomatológica y tres hospitales, entre otras instituciones de Salud.

El área de salud Mantilla, con 44 537 habitantes, es la de mayor población del municipio. Incluye cuatro consejos populares: Callejas, Calvario-Fraternidad, Víbora Park y Mantilla.

Hasta el 27 de septiembre, Arroyo Naranjo registraba cinco eventos de transmisión local (Mantilla, La Castellana, Párraga, Eléctrico y Proserval), los cuales fueron dados por concluidos en esa fecha, según informó a esta revista el doctor Amayilis Jiménez, director municipal de Salud.

Agregó que desde el repunte de la pandemia en el país, a mediados de julio, se habían contabilizado en el municipio habanero 32 focos y, hasta el 27 de septiembre, permanecían activos nueve.

 

 


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera