0
Publicado el 24 Noviembre, 2020 por Pastor Batista en En Cuba
 
 

COVID-19

El enemigo vuelve a casa

Pareciera que, agazapado, el SARS-CoV-2 calculó el momento propicio, acaso el de mayor confianza colectiva, para reaparecer con brutal empuje en Ciego de Ávila y ubicar a la provincia, durante varias semanas, como la más complicada, junto a La Habana. Sin embargo, nadie dijo que todo estaba perdido. Expertos de la nación, encabezados por autoridades de Salud; lo mejor de la biotecnología cubana y más de 200 profesionales, técnicos y enfermeros de 11 provincias, llegaron a suelo avileño para ofrecer su corazón

Enemigo vuelve a casa.

Texto y fotos: PASTOR BATISTA VALDÉS

Última decena de octubre de 2020. A esta altura del calendario, tras despertar algo más sosegados y saberse sanos, es probable que infinidad de avileños sensatos –tal vez los absurdamente temerarios no–, se pregunten si lo ocurrido desde el 25 de agosto será realidad o la pesadilla más cruda vivida por el territorio en materia de salud, al menos durante los últimos 62 años.

Un rebrote de SARS-CoV-2, que quizás nadie esperaba luego de tres meses sin reportarse casos positivos al virus, torció de tal modo el panorama en las semanas siguientes que en un parpadeo la provincia equiparó y por momentos llegó a superar en la tasa de incidencia a la capital; por entonces muy complicada tanto en cantidad de confirmados como por una dispersión altamente peligrosa, a la cual tampoco escapó Ciego de Ávila, con sus 10 municipios perjudicados y la cabecera provincial “en llamas”.

Baste recordar que al cierre de septiembre, de los 491 positivos contabilizados en el mes, 345 correspondieron a la principal ciudad, totalmente cercada ya, y a sus alrededores.

¿Movilidad o inmovilismo?

Enemigo vuelve a casa.

El 9 de septiembre no solo había alta movilidad, sino también falta de distanciamiento.

Si bien algunos se apresuraron a culpar de inmovilismo a las autoridades sanitarias, gubernamentales y políticas del territorio (algo bien distante de la intensa actividad en que se vieron inmersos los consejos de defensa en municipios y provincia) la realidad se encargó de confirmar lo que, desde junio, venía alertando un equipo científico local: el altísimo riesgo que implicaba la movilidad hacia todos los puntos cardinales, como bandeja humeante para saciar el apetito de la pandemia.

A la improcedente postura de coleros y revendedores, y a la pobre percepción de riesgo (en población, organismos e instituciones) se añadía algo muy propio de la zona: unas 12 000 personas circulando –en calidad de población flotante– por espacios públicos de la ciudad de Ciego de Ávila y otras 6 000 en idéntico estatus dentro de Morón, según estudios.

Que de inicio no fueron efectivas las acciones a pesar de toda la insistencia por parte de las estructuras de dirección y de las orientaciones emitidas por el país, lo fue demostrando el curso de los acontecimientos, al punto de registrarse en menos de dos meses seis veces más contagios que de marzo a mayo, cinco veces más fallecidos, tasas récords de incidencia por cada 100 000 habitantes, mayor número de eventos, focos, áreas en cuarentena…

Enemigo vuelve a casa.

Comparación entre el brote y los dos primeros meses del rebrote. (Gráfico: ALEXÁNDER PÉREZ PADRÓN).

Cuestión de vida o muerte

Para el doctor Osvaldo Iváñez González, Director Provincial de Salud, y para todos los profesionales, técnicos y trabajadores del sector, cortar la transmisión devenía “una verdadera misión de vida o muerte, cuyo éxito no puede supeditarse solo a la medicina, porque se torna decisiva también la participación consciente de la población y de los organismos”.

En tal sentido, según explicó Tomás Alexis Martin Venegas, gobernador del territorio y por ende vicepresidente del Consejo de Defensa Provincial (CDP), “no se hizo esperar la integración en torno al acondicionamiento de una treintena de centros para aislar y dar adecuada atención y seguimiento a ciudadanos sospechosos de padecer la enfermedad o contactos de casos confirmados”.

Enemigo vuelve a casa.

Aislamiento de sospechosos y contactos, cuanto más ágil mejor.

Solo así, y con un extraordinario empeño que implica cuantiosos recursos –no siempre tenidos en cuenta por agradecidos y no agradecidos– llegó a existir en esos centros más de 1 500 personas a la vez (además de unas 7 000 en vigilancia por el sistema de atención primaria) como expresión de una voluntad estatal, que diferencia a Cuba de otras naciones con economías más fuertes y no sometidas a condiciones acentuadas de bloqueo.

La licenciada Ileana Fuentes Torres, secretaria de la Filial Provincial de la Cruz Roja Cubana, porque de la vida se trata y para salvar de la muerte fue formada, concluye 14 días de intensa labor en el centro de aislamiento situado en Ceballos 8. Luego cumple, a pie de letra, el protocolo de vigilancia y seguridad para volver a incorporarse, en un proceso de rotación continua que la familia enfrenta y sufre, pero entiende y respalda.

“Aquí no hay espacio para el descanso –comenta– trabajamos 24 horas, por una sencilla razón: para nosotros ningún ingresado es sospechoso o contacto; a todos los consideramos positivos y como tal los atendemos, hasta que el resultado del examen demuestre lo contrario”.

Cerca de ella, con inmensa añoranza por su mamá y el hogar, que en medio de necesidades materiales dejó atrás, la doctora Leidy Laura Sarduy, de 25 años, asiente con la cabeza, como condensando las vivencias amontonadas en cuatro rotaciones.

La batalla contra la muerte, lo reitera una y otra vez Carlos Luis Garrido Pérez, presidente del CDP, no se gana aislando a cientos de ciudadanos en esos centros, sino mucho antes, incluso sin tener que hacer uso de esas capacidades, si fuera posible. Pero las propias sesiones del CDP develaron, sobre todo al inicio, lentitud para ubicar y poner en rápido aislamiento a personas sospechosas o registradas como contacto.

Enemigo vuelve a casa.

Ministro cubano de Salud ayuda y alienta con su presencia en Ciego de Ávila.

Llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y comparecencias en oficinas de atención, han indicado que no en todos los casos se obró con la agilidad necesaria, del mismo modo que no siempre ni en todos los lugares se realizó la encuesta epidemiológica con la profundidad correspondiente, a tono con la gravedad del momento.

Acerca del otro peldaño, tan o más importante: la pesquisa, el propio ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, convocó a que la indagación no quede entre los formales límites de dos preguntas, muchas veces asociadas a si en la vivienda todo marcha bien o si hay algún síntoma.

En torno a ese mismo asunto había alertado nuestra revista el 29 de septiembre, en su edición digital, al considerar que el pesquisador es una figura realmente estratégica, una especie de francotirador sanitario que debe tener suficiente capacidad y sagacidad para situar el ojo “y la bala” sobre el menor indicio de sospecha. Incluso, no conformarse con una respuesta que muy bien puede estar reñida por el temor o la negativa del entrevistado a decir solo la verdad.

Los eventos que nadie organizó

Desde el podio público, siempre listo al comentario, muchos se preguntan cómo es posible que, luego del brote inicial, las experiencias de Florencia (con repercusión nacional) y Turiguanó (la más prolongada del país) no dejaran suficientes enseñanzas frente a la posibilidad de un rebrote anunciado desde fuera y dentro de Cuba.

Lo cierto es que, tras haber sido derrotado en su debut, el nuevo coronavirus volvió a plantar irreverente bandera e hizo retornar al municipio de Ciego de Ávila a la fase de transmisión autóctona limitada.

Al repunte pandémico de la ciudad cabecera le siguieron los de Majagua y Venezuela, y dos de carácter institucional: uno dentro del Hospital Provincial General Doctor Antonio Luaces Iraola, con 139 trabajadores y pacientes infectados; el otro en el Hospital Roberto Rodríguez, de Morón, con 17 casos y el evento localizado en el kilómetro 3 ½ de la carretera que conduce hacia Sanguily, con más de 200 contagios hasta la primera decena de noviembre.

Enemigo vuelve a casa.

La pesquisa no puede ser formal.

Sin duda, el de mayor trascendencia fue el del Hospital Antonio Luaces Iraola, donde hubo que decretar una cuarentena modificada con estrictas medidas de prevención y reorganización rápida de servicios, traslado de los menos urgentes hacia áreas de salud en la ciudad y los municipios, a fin de acometer en mejores condiciones las tareas de limpieza y desinfección, bajo rigurosos procedimientos de protección individual y con el concurso de trabajadores procedentes de varios sectores.

En otras palabras: la invasión del SARS-CoV-2 ponía contra las cuerdas no solo la rutina de un cuerpo de guardia demasiado concurrido durante todo el año, sino también actividades como las de terapia, parto, cuidados perinatales, urología, salas de medicina…

Al margen de lo que se pueda concluir un día en torno a las causas que condicionaron tal “explosión” allí, el doctor Julio César Nájara Pérez, al frente del hospital, integrantes de su equipo de dirección y trabajadores, saben que junto a la carencia real de recursos y de medios de protección o de su oportuna entrega, abrieron grieta otras razones como la “pobre percepción de riesgo, el exceso de confianza e incumplimientos de protocolos” que deben multiplicar su rigor en un entorno así.

De Santa Bárbara… cuando truena

Enemigo vuelve a casa.

A dos cuadras de un área en cuarentena, estos ciclistas violaban la restricción de horario dispuesta para toda la ciudad.

Pareciera que fue necesaria la avalancha de sospechosos y de contactos hacia centros de aislamiento, la creciente cantidad de personas confirmadas con la enfermedad, el ascenso de casos graves, críticos y muertes o de áreas en cuarentena, para que, por fin, muchos nasobucos dejaran de colgar como collares, la gente se recogiera en sus hogares y la indisciplina social empezara a rebobinar su propia pita.

Imágenes como la de dos jóvenes pedaleando a las 6:25 de la tarde (contra lo decretado entonces por el CDP) a pocos metros del vehículo que dos cuadras más allá fumigaría un área en cuarentena, quedaron captadas por el lente fotográfico. Del mismo modo que la ciudadana chateando por su móvil, sin nasobuco, con un niño al lado, en un banco de la llamada Calle Ancha (6:47 p.m.), como nítida expresión de negligencias que pueden lamentarse después.

Por fortuna, tales escenas se fueron haciendo menos frecuentes por la aplicación de las leyes para quienes contribuyen a propagar la epidemia y por el temor en gran parte de la población, frente a un germen, invisible a la mirada, pero listo para alojarse en nariz, garganta, minar vías respiratorias y provocar la muerte, sin el menor escrúpulo.

Enemigo vuelve a casa.

Saneamiento a fondo dentro del hospital Antonio Luaces Iraola.

Tal riesgo ha sido reiterado por el doctor Francisco Durán García, director de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), al subrayar que es difícil actuar a veces, por tantos casos asintomáticos (68.2 por ciento de los confirmados en jornadas como la del 21 de octubre) y cómo se pueden contagiar no solo personas de avanzada edad, sino también jóvenes, adolescentes y niños.

Téngase presente, por ejemplo, que de los 53 ciudadanos positivos a la enfermedad ese mismo día, 33 tenían menos de 30 años (incluyendo cinco niños) y apenas dos superaban los 60 calendarios.

Pero aquello de recordar a Santa Bárbara solo cuando truena parece muy válido, a la vez, para quienes deben hacer a tiempo con el paciente lo que está indicado y evitar que su estado empeore. De ello se percataron también expertos enviados desde La Habana por decisión de la máxima dirección de la Revolución y del ministerio correspondiente.

 Con ciencia a fondo

El grupo de expertos y especialistas arribó a Ciego de Ávila no para señalar errores ni ajustar cuentas, sino para ayudar a revertir el preocupante panorama

Enemigo vuelve a casa.

Doctora Ileana Morales en una sesión del Consejo de Defensa Provincial.

Primero llegaron la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica y un grupo de especialistas del Ministerio y de instituciones científicas. Luego, el titular de Salud junto a prestigiosas figuras de la ciencia médica. ¿Efecto inmediato?, profundo aliento para los avileños.

Con su “ojo clínico” esos “visitantes” apreciaron llagas organizativas posibles de ordenar, necesidad de una pesquisa activa más profunda y de iniciar acciones más ágiles y efectivas con los pacientes antes e incluso durante el traslado hacia los hospitales de Camagüey, como soporte para poner coto a una cadena de fallecimientos que sembró luto en varias familias y preocupaciones hasta en la más alta dirección política del país.

Como reiterarían los expertos, el asunto siempre estará en prevenir a tiempo, actuar bien, lograr que no se enferme nadie más, que los enfermos no se agraven y que los graves no fallezcan.

En línea con esto, la biotecnología cubana situó en Ciego de Ávila sus mejores productos para concretar parte de las 29 medidas sugeridas a la nación por el grupo de especialistas, y dejar claro que el éxito final dependería de los avileños.

Enemigo vuelve a casa.

Biomodulina T para los mayores de 75 años.

Para evitar “casualidades” la doctora Silvia Retureta Milán, directora del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de Salud, se dedicó desde el primer momento a “tocar con la mano” la aplicación preventiva del Nasalferón, producto líder de la industria biofarmacéutica, a unos 4 300 trabajadores de la Salud, según estimados preliminares. Se comenzó por los hospitales Antonio Luaces Iraola y Roberto Rodríguez, donde, además, lo recibieron pacientes y acompañantes, como medida preventiva, y el personal que laboraba en centros de aislamiento, entre otros.

También empezó a suministrarse la Biomodulina T –aplicada antes en 155 hogares para ancianos de toda la geografía nacional–, a casi 9 200 avileños con más de 75 años y a emplearse el Factor de transferencia para quienes oscilan entre 60 y 74.

A tales aplicaciones sumaron el Hebertrans para fortalecer el sistema inmunológico de unos 900 niños con determinada vulnerabilidad. Asimismo, se realizó allí por vez primera en Cuba una prueba serológica con pacientes y acompañantes a fin de detectar anticuerpos específicos de la covid-19, muestra de cómo la ciencia médica profundizó en Ciego de Ávila y cómo ese territorio deviene vértice de experiencias que se han venido acumulando de forma gradual en distintas partes de la nación.

“Este es mi país, del que tan mal habla el enemigo imperial”, comentaría Nieves Corrales Pérez, quien por sus 22 años al frente del CDR 1, zona 13, conoce hasta donde el jején puso el huevo en asuntos de edad, estado de salud y características de cada familia. Eso le permite cooperar al dedillo con la licenciada Yurisán Espinosa Ponce y con los estudiantes Ángela Marín Gallardo y Abel Álvarez de la Paz, ambos de sexto año de Medicina.

Enemigo vuelve a casa.

Personal médico de 11 provincias retorna para seguir propagando vida.

De igual forma, más de 200 médicos, enfermeros y técnicos, procedentes de 11 provincias se entregaban en cuerpo, conocimientos y experiencia para frenar al virus.

Como diría luego en una suerte de improvisada crónica el doctor Julio Yamel Verdecia Reyes, director del Hospital Lenin, de Holguín, una llamada telefónica, a casa, semanas atrás, los había hecho preparar la “mochila de campaña” para partir enseguida.

Otro doctor “importado” allí: Fernando González Isla, director de Asistencia Médica del Minsap, añadiría que todos los convocados en el país dijeron sí y seguían dispuestos a permanecer el tiempo necesario. Ni uno solo pidió regresar antes a su casa.

Ciego se abriga en los brazos de Camagüey

Desde la llamada “primera etapa” (a partir de marzo) habíamos oído hablar de las hazañas médicas y humanas en Camagüey.

Los lectores recordarán a la pequeña Sabrina de la Caridad Laffita, del municipio de Venezuela, salvada de la muerte junto a su mamá y a su abuela por médicos y enfermeros del Hospital Militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Camagüey.

Enemigo vuelve a casa.

Camagüey salvando vidas las 24 horas del día.

Vivencias e historias así se multiplican en cientos de avileños atendidos en la prestigiosa institución médica o en el hospital Clínico Quirúrgico Amalia Simoni, previsto también para el tratamiento a pacientes contagiados con el mortal virus.

Dueña de toda la tranquilidad del universo y de las mejores atenciones médicas, Yolanda Reyes Quintana, enfermera de la sala de cardiología del Hospital Antonio Luaces Iraola, exhala un amplio suspiro e, intentando buscar palabras hermosas y justas, afirma:

“En esta sala moderada de alto riesgo, al igual que en la H, donde estuve antes, nuestros hermanos del Hospital Amalia Simoni han atendido de manera excelente tanto mi problema de contagio viral como el reforzamiento pulmonar detectado aquí; por eso quiero agradecer eternamente todos esos cuidados, el tratamiento, así como la comunicación constante con mi familia y vecinos, a quienes aprovecho para reiterarles que extremen todas las medidas; este virus es muy fuerte, no cree en nadie… y mata”.

De igual gratitud es portadora la jovencita Elizabeth Rodríguez Iraola, víctima también del SARS-CoV-2, junto a su abuelo, madre y hermano, quienes a principios de octubre constaban entre los 240 avileños ingresados en los dos hospitales camagüeyanos.

Tal vez ninguno de ellos imagine el tremendo rigor y la tensión con que actúan esos mismos hombres y mujeres de bata verde, en cuyos rostros cualquier vestigio lógico de agotamiento es desplazado por la sonrisa espontánea, por la frase ocurrente o por el gesto de aliento, expresiones válidas también para quienes en la comisión de expertos examinan día por día el estado de cada paciente y la conducta que se debe seguir, a partir de información ofrecida por enlaces ubicados en cada sala y de la valoración del historial, exámenes complementarios, rayos X, datos clínicos, antecedentes, fecha inicial de los síntomas, diagnóstico…

Enemigo vuelve a casa.

La comunicación puede llegar clara, incluso a los más pequeños de casa.

De esa fina malla no escapan los casos críticos y graves, embarazadas, neonatos, puérperas, pacientes con sintomatología moderada aunque considerados de alto riesgo por la edad y las morbilidades asociadas, así como el resto de los ingresados.

“De otro modo no pudiéramos tener los resultados que hoy acumulamos, tanto en la preservación de vidas humanas frente al rebrote como en el cuidado de nuestro personal médico. Lo evidencia que, desde el inicio de la pandemia, por aquí han pasado más de 1 200 profesionales de la salud y ni uno se ha contagiado”, afirma el teniente coronel Taurino Simón Cruz Padilla, director del Hospital Militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja.

Tanto él, como el doctor Eduardo Rivero Peláez, al frente del Amalia Simoni, tienen absoluta claridad en torno al imperativo inviolable de cumplir en cada momento con los protocolos y la experiencia médica. La realidad, sin embargo, hace pensar que no siempre en Ciego de Ávila se actuó a tono con ese rigor.

Salvar de la muerte en Camagüey será mucho más viable si el paciente llega con un diagnóstico oportuno, evaluación a tiempo de riesgos asociados e incluso acciones preventivas o terapéuticas correspondientes a la etapa inicial de la enfermedad para evitar deterioro y las complicaciones de la fase inflamatoria.

Algo tan aparentemente sencillo como el traslado (unos 110 kilómetros) demostró tener también una incidencia directa en el estado y evolución ulterior del enfermo. La eficaz integración entre Ciego de Ávila, los hospitales agramontinos y el Ministerio de Salud Pública permitió superar las dificultades que en este sentido pudieron existir y en nada alteraron la extraordinaria sensibilidad con que ambas instituciones abrigaron a cientos de avileños.

Un laboratorio en casa

Enemigo vuelve a casa.

Laboratorio de Morón en fase de despegue. (Foto: OSVALDO GUTIÉRREZ)

Deferencia nacional hacia Ciego de Ávila fue también la instalación en el Hospital Roberto Rodríguez, de Morón, de uno de los cuatro nuevos laboratorios de biología molecular con que Cuba continuará ampliando y fortaleciendo esa red.

Dotado de moderna tecnología, el centro dio sus primeros pasos el 2 de octubre, tras haber sido acondicionada desde el punto de vista constructivo un área de la institución médica moronense, en apenas dos meses y 11 días. En esa etapa, como explica Tatiana Artiles Herrera, al frente ahora del colectivo, se capacitó a una parte del joven personal en Villa Clara y en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), de la capital.

La obra, nacida en el momento de mayor tirantez como consecuencia del virulento rebrote, no solo resulta de gran valor para los avileños. A ello se refirió el ministro de Salud cuando, al inaugurarla, comentó las posibilidades que también abre para territorios vecinos, así como para seguridad y confianza de la actividad turística en polos e instalaciones a lo largo de la cayería norte, en el centro de Cuba.

En ese sentido coincidió con Vivian Kourí Cardellá, vicedirectora primera del IPK, acerca de la oportunidad que ofrece dicho laboratorio para un diagnóstico más rápido, tratamiento oportuno de los casos positivos, a la vez que hace posible enfrentar otras enfermedades, con empleo de tecnologías muy caras que generalmente son patrimonio de países desarrollados.

De hecho, el montaje del equipamiento automatizado para la extracción de muestras (en fecha posterior al despegue) permitió superar las 300 pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, según las siglas en inglés) que podían realizarse antes y continuar avanzando, con la intención de totalizar unas 1 000.

Tal y como comentaban en días pasados Miguelito y Cary, un matrimonio de longevos, “al menos por esa vía la provincia puede ahorrar recursos, al no tener que mandar muestras para Villa Clara o para La Habana”, además de que el resultado es más rápido”.

Más alimento contra el virus

Si de algo han estado convencidos quienes dirigen Ciego de Ávila es de que, sin covid-19 y mucho más con presencia de esta, hay que seguir produciendo alimentos.

Lo que alguien definió jocosamente como “no podemos permitir que nos mate el virus, pero tampoco el hambre”, sigue marcando pautas de prioridad en un territorio que siempre ha alimentado bien a su población, con frutos de tierra propia y que, además, se ha echado encima, en buena medida, la tarea de contribuir a la satisfacción de necesidades en otras zonas del país.

Enemigo vuelve a casa.

Mercado móvil directo a zonas en cuarentena.

Por ello, a la reactivación de centros de elaboración para multiplicar raciones, venta de comida en restaurantes y cafeterías para llevar a casa, servicio a domicilio y otras alternativas a tono con el necesario distanciamiento social, la provincia suma el empeño por sembrar todo lo posible, tanto en primavera como en “frío”, aparte de poner más ojo y mano aún en la infraestructura industrial, incluida la red de minindustrias, asentadas básicamente en la zona de Ceballos.

“La gente está que compra todo lo que llega a la placita y a los mercados”. La frase, de nadie en particular ahora, pero de muchísimos avileños a toda hora, tiene su sentido.

Según Antonio Gross Morales, director comercial de la Empresa Provincial de Acopio, a golpe de malabares se ha logrado mantener “distribución similar y a veces superior al de otros momentos, aunque es insuficiente frente a la demanda”.

Datos de la misma fuente en el periódico Invasor indican que de julio a septiembre se comercializaron, dentro y hacia fuera de la provincia, 13 120 toneladas de productos agrícolas (1 315 más que en igual período del año pasado).

Como de costumbre, el sector cooperativo y campesino responde a pesar de seguir afectado por la escasez de recursos e insumos vitales para poder incrementar volúmenes, al menos en cultivos de mayor rigor desde el punto de vista tecnológico.

En tal contexto, han tenido gran repercusión los mercados móviles, idea iniciada por el municipio de Baraguá para llevar viandas, frutas, vegetales y otros productos hasta zonas alejadas, de difícil acceso o a áreas aisladas por razones de cuarentena. La opción ha beneficiado a miles de habitantes de la cabecera provincial tras incorporarse equipos diseñados para esa actividad en Baraguá y Morón.

“Esto ayuda a resolver un gran problema; hay que estar encima de un tractor, como yo, o vendiendo plátano, yuca, boniato, calabaza, frutas y otras cosas que traemos para ver cómo la gente lo agradece. Es momento de ayudarnos y estar unidos frente a ese bicho que no entiende con nada ni con nadie”, asevera Eduardo Contreras, operador de la Empresa Pecuaria Ruta Invasora.

Muestras de tal gratitud han llegado al Portal del Ciudadano Avileño y a su perfil en Facebook, cuya permanente interacción con la población genera gran flujo de mensajes, opiniones, inquietudes, respuestas e información. En medio de la covid-19 ha sido muy útil hasta para contrarrestar rumores infundados como el que le atribuyó en un momento dado más de 100 personas contagiadas a un evento que, según resultado de las pruebas, apenas reportaba en ese instante 16 positivos.

Matar la fiera con inteligencia

Enemigo vuelve a casa.

Nasalferón a pacientes y acompañantes.

Acucioso observador del virus, el doctor Eduardo Zalacaín Petgrave, subdirector de Epidemiología del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología en Ciego de Ávila, no confía en el SARS-CoV-2 ni un tantito así, como recomendaría el Che para el no menos letal imperialismo. Y, aun cuando octubre no trazó el panorama de septiembre, la vida siguió concediéndole razón pues nuevos casos en zonas como Vivero Café, 9 de Abril, La Piñera y Maidique indicaron que no se puede bajar la guardia.

La recomendación entalla perfectamente al tímpano de espirituanos y pinareños, muy tensos en las últimas semanas por la aparición de focos y eventos que marcan lamentable retroceso en lo avanzado ya.

Esta guerra, a la que habrá que acostumbrarse, no solo se gana con recursos, sino también, y sobre todo, con disciplina, cordura, e inteligencia.

Hombres como el doctor Durán harían enorme falta en todas partes. Pero igualmente personas con voluntad como la propia Silvia Retureta y los jóvenes Andy Raúl Palmero López, reserva científica del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros; Francisco Salmón Moret, informático; y la psicóloga Yenni Acosta Barrios.

Ellos forman parte del equipo de estudio que ha adelantado pronósticos sobre el posible comportamiento de la covid-19 en el territorio e información útil para prever acciones, determinar recursos, tomar decisiones… sobre la base de un modelo que, sin imaginarlo, coincide con el que en la capital encabeza el Dr. Raúl Guinovart Díaz, Decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Los avileños deciden

Enemigo vuelve a casa.

En manos de los avileños está seguir haciendo bien lo que corresponde.

Después de un intenso contacto con hospitales avileños, pacientes y familiares, personal de salud, centros de aislamiento, áreas en cuarentena, personas sospechosas, directivos e instalaciones médicas de Camagüey dedicadas exclusivamente al combate contra la pandemia, la doctora Ileana Morales Suárez, directora Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud, mira al auditorio y, sedimentando el criterio de quienes le han acompañado, afirma:

“Tenemos absoluta certeza, y así se lo informaremos a nuestro Presidente de la República, de que la provincia cuenta con todas las condiciones para aplicar el plan de medidas, hacerlo bien y revertir la situación que presenta.”

Más de un rostro respira aliviado. Otros, los menos, quizás reflejan una leve mezcla de ansiedad con incertidumbre. Septiembre sigue perfilándose como el peor mes para el territorio. Y llega a serlo. Irreverente, el SARS-CoV-2 no parece ceder terreno. ¿En qué sustenta, entonces, su afirmación la doctora?

“Hay voluntad para enfrentar y resolver el problema. Se aplicarán intervenciones complejas, intensivas y en corto tiempo, mediante acciones organizacionales, preventivas, terapéuticas, de diagnóstico, investigaciones virológicas, estudios poblacionales y medidas de apoyo psicológico, entre otras”.

Los sectores o segmentos más vulnerables –comenta en cordial intercambio con la prensa– están bien definidos, hay recursos, experiencia acumulada dentro y fuera del país; lo que se investigue y determine será de gran valor para la nación e incluso algunos profesionales podrán hacer sus tesis doctorales acerca de estos temas… Habría entonces que aprovechar cada minuto, lograr una mayor percepción del riesgo, en general y hacerlo todo bien.

¿Opinión cinco semanas después?

Frente al mismo CDP la doctora Ileana destacará cómo se han venido concretando las medidas orientadas, la visualización de los primeros resultados.

De cualquier modo, noviembre no aconseja relajamientos. La provincia totaliza más de 800 positivos, 730 de ellos desde el rebrote. Mucho ojo, entonces, para quienes tienen la responsabilidad de llevar hasta el final cada medida. La doctora Ileana es cristalina al enfatizar algo que subrayó desde el principio: “… el mejor plan del mundo puede tener los peores resultados si su implementación no es correcta”.

Enemigo vuelve a casa.

¡Remate! (Caricatura: OSVAL).


Pastor Batista

 
Pastor Batista