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Publicado el 3 Julio, 2017 por Redacción Digital en Extraño
 
 

Los forenses también se equivocan

Muerto y enterrado el hijo… aparece vivo

El padre pensó que había enterrado a su hijo y 11 días después del funeral descubrió que está vivo
Arriba, el funeral que los Kerrigan ofrecieron a Frank. Abajo,  el muerto, reaparecido vivo, con su padre.  (cabroworld.com)

Arriba, el funeral que los Kerrigan ofrecieron a Frank. Abajo,
el muerto, reaparecido vivo, con su padre.
(cabroworld.com)

No es la primera vez que aparece un muerto vivo, por error en la identificación de un cadáver. Y esta es la insólita historia de una equivocación forense con dramáticas consecuencias, aún en plenos desarrollo. Pero empecemos por el principio.

Todo comenzó, o al menos empezó a enredarse, cuando el pasado 6 de mayo, Frank Kerrigan recibió una llamada que nunca olvidará. Se trataba de la oficina del forense del condado de Orange, en California, y le informaban de la muerte de su hijo, también llamado Frank. Con 57 años, el hombre ha sufrido de problemas mentales toda su vida y vivía en la calle. La familia lo contactaba periódicamente.

En la llamada, le dijeron al padre que su hijo fue encontrado muerto junto a una tienda de Verizon Wireless en Fountain Valley y que su cuerpo ya había sido identificado en un certificado de defunción mediante huellas dactilares.

Carol Meikle, la hermana de Frank, dijo que fue a la tienda donde fue hallado el difunto, y comenzó a llorar y rezar. El informe de la autopsia detallaba que murió como consecuencia de un corazón agrandado y líquido en sus pulmones. La familia sólo vio el cuerpo días antes del funeral y
dijeron que estaba difícil de reconocer.

Los Kerrigan decidieron ofrecer el entierro más digno posible. Cerca de 50 personas, procedentes de ciudades como Las Vegas y Ontario,  Canadá, asistieron a una misa en la Catedral de la Sagrada Familia. Un doliente condujo 200 millas. En total, los gastos por funeral y entierro superaron los 20.000 dólares.

Pero 11 días después, ocurrió lo inesperado: un amigo de la familia recibió la visita de Frank Jr. e inmediatamente llamó al padre. “Tu hijo está vivo”, le dijo. “Bill (Shinker) puso a mi hijo al teléfono”, narró Kerrigan. “Él me dijo ‘hola papá’”.

Ahora la familia Kerrigan, aunque contenta porque el hombre no había muerto, todavía está en estado de shock y busca respuestas.

Contrataron a los abogados Douglas y Brian Easton, de Easton & Easton, LLP, para presentar una demanda alegando que el forense fue negligente.

En la demanda -que busca una compensación de dos millones de dólares- la familia también alega que no hubo coincidencia de huellas
dactilares y que la identificación fue hecha de una vieja foto de una licencia de conducir.

La demanda, que se presentará la próxima semana, también alega que Frank fue tratado de manera diferente porque era una persona sin hogar
y mentalmente enferma. “No se le dio la dignidad y la debida diligencia en el proceso que un ciudadano normal del Condado de Orange
obtendría”, dijo Meikle, la hermana de Frank.

Se desconoce la identidad del individuo enterrado en el panteón familiar de los Kerrigan, que considera que el error hizo que el lugar en el camposanto fuera mancillado.

La oficina del forense se disculpó por el error, a través de un portavoz, pero -en lenguaje popular cubano-, están en candela, hay errores que se pagan bien caros, y este del hijo muerto-vivo parece que será uno de ellos.

(Fuente: Yahoo Noticias)


Redacción Digital

 
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