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Publicado el 29 Junio, 2018 por Redacción Digital en Extraño
 
 

¿Y quién paga los gastos de la boda?

Los novios gastaron y huyeron/ cronica.com.ar)

(Foto: cronica.com.ar)

La feliz pareja contrajo matrimonio en Rumania, el 9 de mayo último, con todas las de la ley.

Antes del evento, los novios abonaron por anticipado en un confortable restaurante una parte de los 1.500 euros presupuestados; presentaron sus documentos y dieron un número de teléfono móvil, todo en regla. El resto, se abonaría una vez consumado el matrimonio, y el gasto real, siempre presumiblemente mayor para beneplácito de la gerencia del establecimiento.

El evento fue furor: asistieron unas 200 personas invitadas a la celebración. La novia lució un vestido con cristales de Swarovski. La animación estuvo a cargo de un famoso cantante local  Nadie se privó de comer, beber y bailar ad libitum, y aunque también nadie quería que aquella gozadera se acabara,  por fin llegó a su fin. Fue el momento en que los gerentes del restaurante, que se habían mantenido al tanto de que no faltara ni fallara nada, consideraron conveniente pasar la abultada factura que multiplicaba varias veces la idea original del presupuesto.

Boda divertida, pero ¿quién paga la cuenta?/phidiepwedding.com

(Foto: phidiepwedding.com)

Entonces, con el mejor buen humor, los recién casados agradecieron el excelente servicio, sin queja alguna, y explicaron que era el muy solvente padre del novio quien debía pagar, solo que no podía hacerlo en ese momento porque había bebido demasiado, y prometieron, no faltaba más, que todo sería abonado en las primeras horas del día siguiente, tan pronto el acaudalado suegrito se e despejara un poco la cabeza. Y, claro, los del restaurante aceptaron de buena fe y sin sospecha alguna.
Pero pasó el tiempo, y pasó…  sin que nadie viniese a saldar la deuda por un total de ¡8.266 euros!
Antes de arrancarse los pelos de la cabeza intentaron contactar con los recién casados, pero al teléfono no salía nadie y en la supuesta dirección tampoco. Acudieron a la Policía, y tras las investigaciones pertinentes a partir de los documentos que se habían presentado, se supo que los novios efectivamente radicaban hacía mucho tiempo en esa localidad, de Viveiro, pero que nunca habían poseído un domicilio fijo. !Qué noticia a esa hora para los atribulados acreedores!
Y aunque parezca increíble, tampoco se pudo conseguir información útil con los invitados: nadio vio, ni oyó, ni dijo nada.
La historia concluye con la sospecha de que hubiesen podido huir de  Rumania, y que por ello la Policía Nacional habría pedido cooperación internacional para localizar a los recién casados y sus familiares.
Y a ti qué ¿calificativo se te ocurre para esta parejita de sinvergûenzas?

Redacción Digital

 
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