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Publicado el 5 Octubre, 2018 por Redacción Digital en Extraño
 
 

Una pulsera descubre al asesino

Una pulsera Fitbit descubre al asesino/ Foto: Cuatro

Una pulsera Fitbit descubre al asesino/ Foto: Cuatro

Sí, no creas que leíste mal el título: el asesino fue descubierto gracias a los datos que encontró la policía en una pulsera fitbit que utilizaba la víatima. También ayudo, para cotejar los datos, una cámara de videovigilancia cercana al lugar del homicidio.

Las pulseras inteligentes son utilizadas principalmente por deportistas para llevar registro de sus entrenamientos y las reacciones de su cuerpo, pero en este caso uno de estos dispositivos se convirtió en la pieza clave para resolver un asesinato. Te cuento la historia, tal como la refiere  en Hipertextual.  

Las pulseras inteligentes son utilizadas principalmente por deportistas para llevar registro de sus entrenamientos y las reacciones de su cuerpo, pero en este caso uno de estos dispositivos se convirtió en la pieza clave para resolver un asesinato

Cuando Anthony Aiello fue arrestado la pasada semana, acusado de haber matado a su hijastra, probablemente nunca pensó que el principal delator del presunto crimen fuera una simple pulsera cuantificadora. De no ser por este pequeño dispositivo electrónico, quizá el caso aún seguiría sin contar con un potencial culpable.

Aiello fue a visitar a Karen Navarra, de 67 años e hijastra suya, el pasado día 8 de septiembre, llevándole pizza y biscotti a su casa de San José, California. Tras una breve charla en el interior del domicilio, según asegura él, Navarra le acompañó hasta la puerta para despedirle y le entregó dos rosas como muestra de agradecimiento por la comida. Sin embargo, los datos recogidos por los investigadores acerca de la escena del crimen dicen lo contrario.

Navarra fue encontrada muerta cinco días después por compañeros suyos de trabajo, presentando graves laceraciones tanto en el cuello como en la cabeza y, si bien Aiello ya entraba dentro de los principales sospechosos del asesinato por haber sido una de las personas que visitó la casa en las jornadas previas, el  pequeño dispositivo ubicado en la muñeca de su hijastra resultó determinante para realizar la acusación definitiva. Se trata de una Fitbit Alta HR, uno de los distintos modelos que manufactura la compañía de dispositivos para la salud, la cual, consultada por los investigadores del caso, cedió los datos de actividad de Navarra por si estos pudieran ofrecer algún indicio de interés sobre los hechos acontecidos el día de su muerte. Y vaya si lo han hecho.

La Alta HR es una pulsera que sirve para controlar la actividad física y cuenta, por fortuna para el equipo encargado de llevar el caso, con un medidor de frecuencia cardiaca. Observando la información recogida por el mismo, se puede apreciar que su corazón comenzó a latir a un ritmo inusualmente alto cerca de las 15:20 horas del mencionado día 8, bajando de manera rápida poco después y parando completamente sus latidos a las 15:28 horas. Conjugados estos datos con un sistema de videovigilancia de la zona, los investigadores han esclarecido que la hora en la que el corazón de Navarra comenzó la escalada de actividad coincide con el momento en el que su padrastro se encontraba en la vivienda. Respecto al último dato de actividad registrado, se ha concluido que Aiello todavía permanecía dentro de la casa, con su coche aparcado frente a la misma. Este se habría marchado aproximadamente cinco minutos después de que la Fitbit dejara de recibir la frecuencia cardiaca de la víctima.

Finalmente, en un interrogatorio producido tras su arresto el día 25 de septiembre, Aiello insistió en la versión de que su hijastra le acompañó hasta la puerta antes de abandonar el hogar. Sin embargo, tras conocer las pruebas con las que contaba la Policia, y cuando lo dejaron solo en la sala donde estaba siendo interrogado, al parecer la conciencia culpable del acusado lo traicionó y comenzó a repetir para sí mismo, pero en voz alta: “Estoy acabado”, y chirrín chirrán.

Aunque el asunto no deja de ser poco común, debo comentarte finalmente que este no es el primer caso policiaco en que una pusera fitbit aporta una información decisiva para descubir al culpable. Uno muy sonado fue el de Richard Dabate quien llamó a la Policía para denunciar que su mujer había sido víctima mortal de un allanamiento en el cual el agresor, un “hombre alto y obeso” le había disparado a la cabeza.  Sin embargo tras el análisis de la pulsera Fitbit de la víctima se demostró que su coartada no podía ser cierta y ello condujo a  la solución del caso, la detención y posterior condena de Dabate. Otra historia cuenta que, con determinados propósitos, una mujer fingió un asalto y violación en su domicilio, pero su pulsera la desmintió y terminó a cusada por mentir a la policía y falsificar pruebas falsas. En fin que las tales pulseritas, además de sus virtudes principales, pueden además devenir testigo de cargos. ¿Qué te parece?


Redacción Digital

 
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