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Publicado el 14 Abril, 2021 por Marieta Cabrera en Galerías
 
 

Universidad con nuevo rostro

Texto: MARIETA CABRERA
Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

La quietud que se respira en las calles desiertas sobrecoge. Ya no se escucha el bullicio de los estudiantes en su ir y venir por las amplias manzanas que conforman la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), ubicada en el oeste de La Habana. Es como si el alma de ese lugar fuera presa también de la plaga que nos azota y que tantas cosas nos ha escamoteado.

Luego de recorrer algunas de sus áreas, sin embargo, el recién llegado comprende que, aunque a un ritmo más acompasado, la vida allí sigue latiendo. Cientos de personas diagnosticadas con covid-19 ingresan a diario en el complejo hospitalario, creado a principios de febrero último en esa universidad.

Junto a médicos, personal de enfermería y técnicos de la capital y otras provincias, trabaja el personal de apoyo, entre quienes se hallan estudiantes de la UCI que laboran como voluntarios. Algunos de ellos realizan esas tareas incluso desde abril de 2020, cuando la institución docente se convirtió en uno de los mayores centros de aislamiento del país, destinado entonces a personas sospechosas de tener el nuevo coronavirus.

Vestidos con la ropa verde propia de los sanitarios, los jóvenes suelen aparecer de vez en cuando por alguna de las calles para cumplir las tareas encomendadas, bajo rigurosas medidas de bioseguridad.

Solo las ambulancias y los taxis que entran y salen, unas veces con nuevos pacientes que llegan; otras, con quienes son remitidos a hospitales más especializados, o los que regresan a sus hogares ya recuperados, interrumpen momentáneamente la quietud del recinto, que en estos tiempos muestra solo un rostro diferente.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera