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Publicado el 29 Octubre, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Masacre en la embajada de Haití

El coronel Piedra ordena matar a todo el que se encuentre en la mansión. Se produce una masacre que prefigura la de Humboldt 7 meses más tarde

Embajada HaitíPor Pedro A. García

En la mañana del 29 de octubre de 1956, en la sede diplomática de Haití en La Habana, entonces ubicada en avenida Séptima y calle 20, en Miramar, cuando el embajador saliente, Pierre Rigaud, le entrega oficialmente la documentación a su sucesor, Jacques Francoise, ante la presencia de Gustavo Borno, encargado interino de negocios, hay allí diez revolucionarios cubanos asilados.

Al mediodía, Rigaud y su sucesor se van a almorzar. Borno abandona la embajada una hora más tarde. Ese es el momento que los sicarios de la tiranía batistiana esperan.

Encabezados por el jefe de la Policía, Rafael Salas Cañizares, entran ilegalmente en la sede diplomática. Uno de los asilados, al toparse con el sicario mayor, es alcanzado por las balas. Desde el suelo, herido mortalmente, dispara y logra ultimar a Salas.

El coronel Piedra ordena matar a todo el que se encuentre en la mansión. Se produce una masacre que prefigura la de Humboldt 7 meses más tarde.

Los diplomáticos haitianos protestan enérgicamente pero la tiranía ni se disculpa. “Creí que este país, bajo el gobierno del presidente Batista, era un Estado de Derecho”, afirmaría indignado Gustavo Borno.


Pedro Antonio García

 
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