0
Publicado el 29 Septiembre, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

29 de septiembre de 1933

Paquito González

La última vez que lo vieron con vida, levantaba con todas sus fuerzas la pancarta que había escrito

Paquito GonzálezSegún sus compañeros y amigos, Paquito González era un niño respetuoso, que cuidaba mucho su apariencia personal. Dicen que cantaba muy bonito y le gustaba jugar a la pelota. Ingresa en la Liga de los Pioneros en 1933. Según testimonio de Charo Guillaume, su guía en la organización, “durante la lucha contra Machado, cooperó en las colectas de ayuda a los presos políticos, distribuía propaganda, pintaba consignas revolucionarias en las paredes”. El 29 de septiembre de 1933, ya derrocado el tirano, el Partido Comunista convoca al entierro de las cenizas de Julio Antonio Mella, a quien Machado había ordenado asesinar en México cuatro años antes. Se presagiaba un clima de violencia, pues elementos reaccionarios dentro del Ejército, encabezados por el entonces coronel Fulgencio Batista, querían sabotear la ceremonia. La madre de Paquito trató de que el niño no saliera de la casa. “Yo soy pionero y mi deber es ir”, él dijo. Había hecho con un cartón una pancarta donde podía leerse: “¡Abajo el imperialismo!”. Tiempo después testimoniaría Guillaume: “Recuerdo que tenía un brazalete de la Liga de Pioneros y en el pecho un sellito con la efigie de Mella”. Cuando el Ejército comenzó a masacrar al pueblo, Charo resguardó a los pioneros en una casa, pero Paquito quiso seguir en la manifestación. La última vez que lo vieron con vida, levantaba con todas sus fuerzas la pancarta que había escrito. (P.A.G.)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García