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Publicado el 15 Abril, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Girón. El aire toma forma de tornado

Los bombardeos a aeropuertos cubanos por aviones de la CIA presagiaban la invasión mercenaria que tanto había alertado Fidel
El 15 de abril de 1961, los aeropuertos cubanos fueron arteramente bombardeados por aviones de la CIA. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

El 15 de abril de 1961, los aeropuertos cubanos fueron arteramente bombardeados por aviones de la CIA. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

A las seis menos veinte de la mañana del 15 de abril de 1961, la torre de control del aeropuerto de San Antonio de los Baños recibió un aviso de un punto de observación ubicado en Isla de Pinos. “Aviones sospechosos con rumbo norte han sobrevolado la zona”.  Al operador de la base aérea no le sorprendió el mensaje, ya que recibía informes semejantes casi todos los días. Además, la unidad, cumpliendo orientaciones de Fidel, estaba en estado de alerta.

No hizo falta que se diera la alarma, al oír la antiaérea, toda la base se movilizó. Desde la torre, se oyó por el radio un diálogo entre dos pilotos mercenarios. “En San Antonio todos están muertos”. “Descansen en paz”. “En San Antonio estamos vivos y todo el mundo aquí es de Patria o Muerte”, gritó el operador. “Te vamos a sacar a patadas de la torre de control”, ladró uno de los aviadores enemigos. El operador respondió: “Bajen, que tengo un FAL”.

En Santiago de Cuba, uno de los trabajadores del aeropuerto recibía a los pasajeros de un vuelo comercial, cuando vio al primero de los aparatos mercenarios volar a poca altura, pero como venía enmascarado con las siglas de las FAR, no se inquietó. “Entonces observé que dejaba caer una bomba”, relató más tarde a un periodista. Con los cristales volando sobre su cabeza, comenzó a gritarles a los artilleros: “Tírenle, tírenle a esos cabrones”.

En la pista de Ciudad Libertad, el enmascaramiento de los aviones de la CIA con las siglas de las FAR también confundió a muchos. Cuando las naves mercenarias comenzaron a arrojar sus bombas, las antiaéreas abrieron fuego. Uno de los aparatos, incendiado, se precipitó al mar.

Eduardo García Delgado, de 23 años, uno de los instructores de los artilleros, fue a buscar un FAL para repeler la agresión. “No suba, profe, venga”, le alertó uno de sus alumnos. Pero él subió. Un rocket le alcanzó en la parte posterior del cuello y un brazo. Antes de morir, escribió en una pared, con su sangre generosa, a modo de mensaje, un nombre: Fidel.

La Batalla de la ONU

Raúl Roa denunció en la ONU la agresión estadounidense a Cuba. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

Raúl Roa denunció en la ONU la agresión estadounidense a Cuba. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

A las 10:30 de la mañana de aquel 15 de abril se iniciaban las sesiones de la Asamblea General de la ONU. El tema en debate era la situación explosiva en la República del Congo. El representante de Cuba, Raúl Roa García, entonces canciller del Gobierno Revolucionario, pidió la palabra “para una cuestión de orden”. Desde el podio, denunció el bombardeo a aeropuertos cubanos por aviones procedentes de Estados Unidos o de países centroamericanos satélites del imperialismo.

El representante de la URSS pidió la palabra y expresó que era imprescindible cambiar la agenda de la jornada y debatir inmediatamente la agresión contra Cuba. El plenario aprobó por abrumadora mayoría la propuesta soviética y esa misma tarde, en sesión extraordinaria, comenzó el debate al respecto.

Mientras Roa entablaba en ese foro internacional lo que luego se denominaría “la batalla de la ONU”, Fidel daba orientaciones precisas para reforzar la defensa antiaérea de los aeropuertos cubanos ya que temía un segundo ataque, según le oyeron expresar entonces.

Simultáneamente, la radio y la televisión nacionales trasmitían el primer comunicado del Gobierno Revolucionario: “Se ha dado la orden de movilización a todas las unidades del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Todos los mandos han sido puestos en estado de alerta. Si este ataque aéreo fuese el preludio de una invasión, el país en pie de lucha resistirá y destruirá con mano de hierro cualquier fuerza que intente desembarcar en nuestra tierra”.


Pedro Antonio García

 
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