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Publicado el 26 Julio, 2020 por María de las Nieves Galá León en Historia
 
 

26 DE JULIO

Cartas del alma

Ciro Redondo y Julito Díaz formaron parte del grupo de artemiseños que asaltó el cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Sus valores humanos, fidelidad y patriotismo quedaron expuestos en misivas a familiares y amigos que hoy BOHEMIA revela
Desde la entrada del municipio de Artemisa, en la provincia de igual nombre, se rinde homenaje a los mártires del asalto al cuartel Moncada. (foto: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Desde la entrada del municipio de Artemisa, en la provincia de igual nombre, se rinde homenaje a los mártires del asalto al cuartel Moncada. (foto: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ y FELIPA SUÁREZ

Quienes conocieron a Ciro Redondo García y Julito Díaz González no dudan en afirmar que eran jóvenes alegres, jaraneros, compartidores y a la vez, sumamente maduros. Con discreción se comprometieron con los preparativos para derrocar al tirano Fulgencio Batista y solo sería conocida su participación a finales de julio de 1953, tras el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

Ciro Redondo García junto a Raúl Castro Ruz, en la Sierra Maestra, en 1957. (foto: Cortesía de SERGIO REDONDO)

Ciro Redondo García junto a Raúl Castro Ruz, en la Sierra Maestra, en 1957. (foto: Cortesía de SERGIO REDONDO)

En el juicio celebrado posteriormente, los dos muchachos fueron condenados a 10 años de prisión, de la cual salieron el 15 de mayo de 1955, en virtud de la amnistía general decretada por Batista ante el reclamo popular. De esa etapa quedaron como testigo las cartas enviadas a padres, familiares y amigos, desde las cárceles de Boniato y la de Isla de Pinos.

El amor, compromiso con la patria y sus ideales; la hermandad desarrollada con sus compañeros de lucha, fueron entre otros, pasajes que se desgranan en las misivas de Ciro y Julito, las cuales tuvimos la oportunidad de descubrir hace algún tiempo en el museo municipal Manuel Isidro Méndez, de Artemisa. Con el color amarillento que evidencia el paso de los años, algunas casi ilegibles, esos papeles son testimonio vivo de la máxima revolucionaria de ambos.

Pensando en sus madres

Luego del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el desconcierto y el dolor rodearon a varias familias artemiseñas. Algunas tuvieron que enfrentar la muerte de sus hijos, esposos, hermanos y allegados; otras, la incertidumbre por el paradero de los sobrevivientes y la angustia por la prisión después. Pero fueron las madres las que más sufrieron.

Julito Díaz

Julito Díaz fue también expedicionario del Granma y combatiente rebelde en la Sierra. (foto: Archivo de BOHEMIA/ Autor no identificado)

En varias oportunidades Ciro dirigió misivas a Clara. El 21 de noviembre de 1953 le escribió: “Mamá, lo único que te pido es que te cuides todo lo más que puedas y que salgas a dar algunas vueltas, aunque sean en el mismo pueblo, pero lo que quiero es que te distraigas algo. Ya que papá me vio y me encontraron de lo más bien”.*

También mostraba preocupación por el resto de los familiares: “Querida mamá, me han dicho que Orlando está más alto que yo ¿es verdad? Y que Efraín ya no toma cerveza (ME ALEGRO), ya que yo no puedo tomarla que no la tome él.

“Bueno mamá, vamos a ver si para el mes que viene puedes venir si te encuentras mejor de salud”.

Y describió la alegría de sus compañeros por la comida que le habían enviado ese día: “Estaban locos por el arroz con pollo, la carne de puerco y los tamales, dicen que en su vida han comido tan bien sazonada una comida. Recibí todo lo que dice la lista. Tú no sabes la sorpresa que me dio ver a papá ya que hacía tiempo que no lo veía y tú mamá podrás imaginarte los deseos tan inmensos que tengo de verte a ti y a mis hermanos y demás familiares”.

En otro escrito, el 1˚ de agosto de 1954, retomó el tema de la salud de Clara: “Madre, no me has dicho cómo has seguido de tu nuevo plan, sé que te encuentras un poquito más animada, sigue el plan de ese Dr. y verás cómo engordas y te sientes mejor”.

Carta enviada por Ciro Redondo a su madre, la cual fue censurada por las autoridades del penal. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Carta enviada por Ciro Redondo a su madre, la cual fue censurada por las autoridades del penal. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Aunque de Julio se hallaron menos cartas, solo seis, también pudimos constatar en ellas la preocupación por los suyos. El 12 de abril de 1954 le escribió a su mamá: “Con mucha alegría recibí tu carta, pero luego de leerla, me hizo vibrar el corazón como una cuerda herida, pues créeme que no he dejado ni un instante de pensar en el problema de ustedes. Yo pensé en pasarle inmediatamente un telegrama al Dr. Canciano para ver si él podía hacer algo, pero después de meditar, saqué en conclusión que él nada podía hacer sobre eso”.

En unas líneas enviadas a su prima Zenaida Camacho, el 16 de septiembre de 1953, expresó: “Yo estoy bien de salud […] muy preocupado, pensando mucho en mi gente, y extrañándolos mucho a todos ustedes y a mi pueblo”.

Los dos querían evitarles gastos a sus padres, pues sabían la difícil situación económica que tenían: “Yo no sé porque tú te pones a comprarme un reloj, ya que ese dinero lo pueden emplear en otra cosa […]”, escribió Ciro. Y como para tranquilizar a su progenitora comentó sarcásticamente: “Tengo bastante apetito, parece que me han asentado los aires de Isla de Pinos”.

Julito también tiene presente el mínimo detalle. En carta a la madre manifestó: “También me tiene preocupado la boda de Amelia porque sé que, aunque no hagan fiesta, también tienen sus gastos. Quiero que le digas a mis hermanos Eumelia y Emilio que les deseo toda la felicidad que ellos se merecen y que no se preocupen por mi ausencia que yo soy feliz sabiendo que ellos lo son. Les dices que me envíen el recortico del periódico que los mienta a ellos”.

Una de las seis cartas de Julito Díaz halladas en el museo municipal artemiseño. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Una de las seis cartas de Julito Díaz halladas en el museo municipal artemiseño. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Y añadía: “Si el doctor Elizardo viene a la boda le da un fuerte abrazo en mi nombre y le hacen saber mi agradecimiento, y el de todos mis compañeros: por su valiente defensa en Santiago de Cuba”.

Patriotismo a toda prueba

Tanto Ciro como Julito demostraron en todo momento su elevado patriotismo. Fieles a las ideas defendidas por Fidel Castro Ruz fueron expedicionarios del yate Granma y combatientes en la Sierra Maestra, hasta dar sus vidas por la libertad de Cuba. Primero cayó Julito, en el combate del Uvero, el 28 de mayo de 1957; meses más tarde Ciro, el 29 de noviembre de 1957, batiéndose contra el Ejército batistiano, en Mar Verde.

Desde la prisión en la Isla de Pinos, el 28 de noviembre de 1954, Ciro escribió a la mamá: “Sé que sufren mucho por mi ausencia, pero debes darte cuenta que como hijo de esta tierra, qué menos puedo hacer por ella, sino es buscar su libertad. No te desanimes y piensa que hubo una madre que dio a la Patria sus cinco hijos, y como si esto fuera poco, su esposo murió peleando por Cuba Libre. Ya sabes a quien me refiero. Fue la madre del Gral Antonio Maceo, ‘El Titán de Bronce’”.

En carta escrita el 14 de diciembre de 1953, a su amiga Ofelia Piedra, Ciro dijo: “De mí lo único que te puedo contar es que estoy estudiando mucho, no sé si sabrás que fundamos una academia, la cual bautizamos con el nombre de ‘Academia Ideológica Abel Santamaría’, en honor a un compañero nuestro caído en Santiago de Cuba.

“También tenemos una biblioteca, le pusimos por nombre Biblioteca Raúl Gómez García, también en honor a un compañero nuestro caído […]”.

Luego emerge su humor: “¿Dime Ofelia, dónde vas a bailar el día 31? Hay mucho embullo en esa, quieres ir como el año pasado, te acuerdas, me parece que este año voy contigo de compañero. Aunque no soy buen bailador, doy algunas vueltas […] No te ocupes dentro de nueve o diez años, iré a algún baile de nuevo en mi pueblo”.

El 24 de octubre de 1954 volvió a dirigirse a la referida amiga: “Estoy estudiando algo, pues como sabrás, a Fidel lo han separado de nosotros y él era el que nos daba clases de Filosofía, Economía Política, etc., y los compañeros que nos dan las otras clases, no se encuentran aptos para darnos esas. Tú bien sabes que, para llegar al final de nuestros ideales, tenemos que tener nuestros conocimientos algo elevados, no nuestros ideales pudiéramos decir, sino los del pueblo, lo que ellos necesitan, industrias, tierras, etc.”.

Y esta vez, Ciro fue rotundo: “Si supieras, no extraño nada los bailes, ni ninguna diversión, porque con lo que me divertí, -que fue muy poco, nada- me encuentro satisfecho. Ahora pienso en el futuro, en nuestro futuro y en lo que tendremos que luchar”.

El tema de las clases también fue abordado por Julito: “Bueno, como ustedes saben, desde que Fidel Castro fue separado de nosotros se suspendieron las clases de Economía Política y también de Filosofía ya que él era el encargado de eso. Pero ayer inauguramos el curso de oratoria del Doctor Carlos Zapata, el mismo que se está dando actualmente en la Universidad, todos los que ingresamos tuvimos que hablar por varios minutos y explicar los motivos que nos habían impulsado a ingresar en el curso, y varios ejercicios más. ¿Qué te parece la idea?”.

De incalculable valor histórico son esas cartas que reflejan la sensibilidad y los sentimientos de dos héroes de Cuba. La conservación de esos documentos resulta una necesidad para que las nuevas generaciones puedan palpar la grandeza del alma de esos hombres que no dudaron en ofrendar la vida por la Patria.

*Se respetó la ortografía y redacción de los documentos originales.

En el Mausoleo a los Mártires de Artemisa las nuevas generaciones conocen la historia de la patria. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)

En el Mausoleo a los Mártires de Artemisa las nuevas generaciones conocen la historia de la patria. (Fotocopia: AGUSTÍN BORREGO TORRES)


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León