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Publicado el 10 Julio, 2020 por Redaccion Cultura e Historia en Historia
 
 

Estados Unidos en tiempos de la COVID-19

Funesta gestión gubernamental
La pandemia ya cobra en Estados Unidos un número de fallecidos dos veces mayor que el de la guerra con Vietnam. (Foto: EFE)

La pandemia ya cobra en Estados Unidos un número de fallecidos dos veces mayor que el de la guerra con Vietnam. (Foto: EFE)

Por JESÚS ACHÓN CHAO *

Los problemas presentes en la sociedad norteamericana que se proyectan de forma dramática ante la extensión de la COVID-19 por el país, han colocado a la actual administración en tela de juicio –con diversas críticas y cuestionamientos– y en particular a su presidente Donald Trump, debido a su actuación frente a la pandemia.

En honor a la verdad, esos problemas estructurales no fueron creados por su administración, ya existían como consecuencia de la formación económico-social sobre la que surgió y evolucionó esa sociedad. Incluso algunos eran perceptibles a finales del siglo XIX.

Martí advirtió en 1894 que en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan, en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Martí advirtió en 1894 que en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan, en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Al respecto, José Martí reflexionó en su texto La verdad sobre los Estados Unidos, publicado en marzo de 1894:  “Pero no augura, sino certifica, el que observa cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan, en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia y salvarse del odio y la miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen amenazantes, el odio y la miseria” (Cuadernos Martianos  III, pág. 173 y 174).

Esas y nuevas problemáticas entran en ebullición por causa de la errónea e incapaz actuación de la presente administración estadounidense ante el avance del mortal enemigo, lo cual ha generado serias desavenencias dentro del país y fuera de él.

Como bien razonara Martí hace más de una centuria, “prever es la cualidad esencial en la constitución y gobierno de los pueblos. Gobernar no es más que prever”. Pero Trump se negó a prever, pese a alertas hechas por su servicio de inteligencia, la Organización Mundial de la Salud y otras naciones afectadas. Ahora trata de justificarse y restar culpa a su proceder, parece ser que el señor presidente olvida sus declaraciones y poses minimizando al virus y el impacto que podría tener en el país.

Conclusión: no se tomaron a tiempo las medidas necesarias para enfrentar al virus y cuando, bajo la presión de lo que estaba ocurriendo, en particular en la ciudad de Nueva York, se pusieron en práctica, fue evidente que esos auxilios tardíos no eran capaces de abarcar a todos los necesitados, por las características de una nación donde la salud es una mercancía más y no está al alcance de todos; donde la cantidad de dinero invertido por el Estado es muy inferior a la que se dirige a la industria militar o a construir un muro fronterizo con México. Esto explica, entre otras razones, porqué han colapsado algunos hospitales, y las protestas y denuncias del personal de la salud, afectado por la insuficiencia de medios de protección y de otros recursos para combatir una pandemia que ya cobra un número de fallecidos mayor que el de la guerra con Vietnam.

¿Cómo es posible que en el país más rico y poderoso del mundo esté ocurriendo eso? ¿Por qué la actual administración no revierte esa situación y, por el contrario, otorga más peso a la economía que a la vida de sus ciudadanos?

Si dirigimos nuevamente la mirada hacia las características de la sociedad estadounidense ya visibles en fecha tan lejana como el siglo XIX, encontraremos indicios. Recordemos que entonces Martí alertaba: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero” (Obras Completas, tomo 21 página 16). Y en un artículo para la revista La América (marzo de 1883) expresaba: “En los Estados Unidos, los representantes suelen ser los siervos de las empresas colosales y opulentas que deciden, en pro, o en favor, con su peso inmenso en la hora de votar la elección del candidato”.

Imposible pedirle a Trump cambiar lo que es inherente a un sistema del cual él es un fiel exponente.

  • Profesor de Historia de Cuba en la Universidad de La Habana
  • Ver también: Releyendo a Martí   Principios éticos siempre vigentes

 


Redaccion Cultura e Historia