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Publicado el 13 Agosto, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

El hombre que avizoraba el futuro

Fidel rompió el mito de que en Cuba toda insurrección no podía triunfar luchando contra el ejército burgués. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Fidel rompió el mito de que en Cuba toda insurrección no podía triunfar luchando contra el ejército burgués. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fulgencio Batista fue uno de los políticos más hábiles y sagaces en las cinco primeras décadas del siglo XX cubano. Talento para el mal, sus dotes para la manipulación lo ubicaron muy por encima de la gran mayoría de sus contemporáneos. Solo un genio podía ser capaz de oponérsele exitosamente y hacerlo desaparecer de la escena nacional. Esa personalidad extraordinaria fue Fidel Castro. Algo fundamental diferenciaba a ambos: donde en el oriundo de Banes solo se percibía oscuridad, en el hijo de Birán todo era luz.

Cuando la asonada del 10 de marzo de 1952 sumió la sociedad cubana en la confusión, pues los dirigentes de los partidos políticos solo atinaron a redactar inútiles manifiestos de protesta y el movimiento obrero, dividido, se mostró incapaz de reaccionar, solo un abogado de 25 años comprendió que el momento era revolucionario y no político. Pero había que convencer al pueblo que no existía otra opción y llevó al general golpista a los tribunales. El sistema judicial, acobardado, se negó a procesar al dictador. Cerrada todas las posibilidades de una oposición legal, solo podía apelarse a la vía armada.

Creó el Movimiento con gente de pueblo, la mayoría de extracción humilde, y llevó a cabo con sus compañeros las acciones del 26 de julio, una verdadera conmoción entre la juventud de la época que supo así cuál era el correcto método de lucha contra la tiranía. Sometido a juicio, dotó entonces con su alegato de autodefensa el programa político de la Revolución que comenzaba.

Hasta ese momento, se sobreentendía que en Cuba toda insurrección podía hacerse con el Ejército constitucional o sin esa fuerza armada, pero nunca contra ella. Fidel rompió con ese mito. Se fue a México a organizar una expedición armada y constituyó un bastión guerrillero en la Sierra Maestra. Batista lanzó contra él cerca de 10 000 hombres pertrechados de tanques, artillería y aviones. Basándose en las experiencias de Antonio Maceo en Peleadero de Tapia y en tácticas mambisas usadas por Máximo Gómez en las gestas independentistas, el Comandante en Jefe rebelde derrotó tan formidable ofensiva entre finales de mayo e inicio de agosto de 1958. Cinco meses después entraba victoriosamente en La Habana.

Y como primer ministro comenzó a poner en práctica el Programa del Moncada. Buen discípulo de Lenin, sabía que una revolución sobrevive solo si aprende a defenderse. Para ello creó las milicias, entrenando y armando a estudiantes, obreros y campesinos, a citadinos y serranos. Instituyó los comités de Defensa de la Revolución con el fin de neutralizar al terrorismo contrarrevolucionario urbano. Introdujo la táctica de cerco y peine con vistas a combatir a las bandas de alzados organizadas por la CIA.

El estadista argelino Abdelaziz Bouteflika, quien lo conoció a inicios de los años 60, afirmó más de una vez que Fidel “posee la rara facultad de viajar al futuro, para luego regresar a contarlo”. Cuando el líder cubano se comprometió ante el mundo a declarar a su país territorio libre de iletrados en menos de un año, muchos lo calificaron de soñador e iluso. Y lo logró con el apoyo de un ejército de alfabetizadores. Pero no detuvo ahí su revolución educacional: organizó las campañas del sexto y noveno grado, para que quienes habían aprendido a leer y escribir siguieran superando su nivel cultural.

Hizo de su patria una potencia médica pues hoy Cuba no solo tiene asegurada la atención a la Salud, sino que sus especialistas prestan servicios en todo el orbe. (Foto: JUVENTUD REBELDE)

Hizo de su patria una potencia médica pues hoy Cuba no solo tiene asegurada la atención a la Salud, sino que sus especialistas prestan servicios en todo el orbe. (Foto: JUVENTUD REBELDE)

Antes de 1959 solo disponían de electricidad las ciudades y pueblos de nuestra nación; él llevó esa energía al 99% de la geografía nacional. Para paliar la sequía endémica en la época de seca, ideó un sistema de represas a lo largo de la Isla que hoy día aseguran el consumo humano y las necesidades de la agricultura. Cuando la mitad de los galenos abandonó el país, se propuso hacer de su patria una potencia médica: hoy Cuba no solo tiene asegurada la atención a la Salud, sino que sus especialistas prestan servicios en todo el orbe.

En las últimas décadas de su existencia, Fidel les dedicó una especial atención a los problemas del medio ambiente: “Cada día hay más problemas con la contaminación, cada día son más graves, cada día envenenan más las aguas y el aire; se calienta la atmósfera terrestre, suben las aguas, se multiplican las catástrofes naturales o grandes sequías que nos asolan”, subrayó. Pionero en la lucha por proteger la naturaleza y los recursos naturales a partir de un modelo de desarrollo sostenible, llegó a proponer que se pagara la deuda ecológica y no la externa, para que desapareciera el hambre y no el hombre.

“Soñador que ha tenido el privilegio de ver realidades que no fue capaz de soñar”, como él mismo solía autodefinirse, estuvo convencido hasta el mismo instante en que trascendió a la inmortalidad de que un mundo mejor es posible, en el cual, como él solía citar a su maestro José Martí, se profese el culto a la dignidad plena del ser humano. Ese es su gran legado, no solo para los cubanos sino también para todos los pueblos del orbe.

 


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García