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Publicado el 17 Agosto, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

JOSÉ MIGUEL PÉREZ

Pasión de fundador

Participó activamente en la creación del primer Partido Comunista de Cuba y luego, de regreso a su terruño natal, en el de Islas Canarias
José Miguel Pérez

Foto:: Autor no identificado

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

El Congreso Obrero de 1920 fue una muestra palpable del alto grado de desarrollo alcanzado por el proletariado de nuestra nación. Dos acuerdos de ese cónclave así lo evidencian: el saludo a Lenin y a la revolución socialista rusa; y la decisión de organizar una central sindical, materializada a inicios de agosto de 1925 con la constitución de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC).

Solo faltaba dar el paso superior: fundar el Partido Comunista de Cuba. Para ello un grupo de revolucionarios se reunió en una casa de la calle Calzada, en el Vedado, donde hoy se ubica la sala teatro Hubert de Blanck. Acudieron, entre otros, el viejo luchador Carlos Baliño, compañero de Martí en el Partido Revolucionario Cubano; el líder estudiantil Julio Antonio Mella y el maestro José Miguel Pérez, a quien llamaban “el Isleño” por haber nacido en las Canarias.

Por iniciativa de este último, se acordó trabajar en la educación de los militantes comunistas, mediante cursos y conferencias. Igualmente insistió en la labor política con el campesinado. También aprobaron su propuesta de combatir la explotación laboral de los niños.

En la jornada de clausura del congreso constituyente, el Isleño fue elegido miembro del Comité Central de la organización, el cual lo designó su secretario general.

José Miguel Pérez nació el 8 de diciembre de 1896 en Santa Cruz de la Palma. Allí trabajó de carpintero ebanista y estudió magisterio. La horrenda situación económica española lo obligó a emigrar a Cuba en 1921. En La Habana, impartió clases en una escuelita de la calle Reina. Un año después contrajo matrimonio con Sara Pérez, su compañera de vida y de lucha.

Según testimonio de su hija Estelfa, era alto, trigueño de piel y de pelo negro. Le gustaba jugar dominó, ir a la playa. Orador temido por los reaccionarios, tenía fama de lector infatigable, sobre todo de poesía. Tenía especial preferencia por las novelas de Henri Barbusse.

Entusiasta con todo proyecto por el bien del hombre, se le vio junto a Alfredo López en la Escuela Racionalista, creada en el Centro Obrero de la calle Zulueta, de la que fue director; y con Mella en la Universidad Popular José Martí.

A pocos días surgir el Partido, la tiranía machadista desató una feroz represión contra sus militantes. El 30 de agosto, mientras se dirigía a una reunión clandestina, José Miguel Pérez fue detenido. El régimen lo expulsó del país por “extranjero no deseable” el 2 de septiembre.

De vuelta a su tierra natal, fundó en 1928 la organización marxista leninista de las Islas Canarias. Gracias a su labor en pro de la unidad del proletariado, los gremios obreros devinieron sindicatos y pudo fundarse una Federación de Trabajadores. Cuando en julio de 1936 se produjo la asonada fascista contra la República Española, los golpistas lo condenaron a muerte. Detenido el 27 de agosto de ese año (otros testimonios aseguran que fue un día después), la sentencia se cumplió el 4 de septiembre siguiente, en un lugar conocido como el Barranco de Hierro, en Santa Cruz de Tenerife. “Muero tranquilo y en mi puesto de siempre”, escribió a su esposa Sara en la carta de despedida.

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  • Fuentes consultadas: Documentos localizados por el autor en el Archivo del Instituto de Historia de Cuba. La compilación El Movimiento Obrero Cubano. Documentos y artículos. El texto periodístico José Miguel Pérez, el primer secretario, de Pedro A. García (Granma, 16 de agosto de 2000).

Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García