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Publicado el 19 Septiembre, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

19 de septiembre de 1925

Enrique Varona

En medio de un paro, cuentan, un teniente del Ejército le pone la pistola en la nuca y lo conmina a pactar con la patronal. “Dispare, que yo no firmo eso”, fue su respuesta. Por ello deciden asesinarlo en plena vía pública de la ciudad de Morón el 19 de septiembre de 1925

Enrique VaronaEs cerca de las ocho de la noche cuando, acompañado por su esposa, Ana Lugo, su hija Nieves y unos sobrinos, parte de su casa hacia el teatro Niza.

Avanzan por la calle, pero tienen que subirse a un portal para vadear una laguna que se había formado en la esquina.

Con pocas zancadas el asesino acorta la distancia que lo separa de su víctima, mientras esta dialoga con su cónyuge: “Nos vamos a divertir mucho”.

Le dispara a quemarropa. Se oyen gritos de auxilio y entre el vocerío se distingue la voz de Nieves: “Mataron a papaíto”.

Enrique Varona González nace en Consolación del Sur, Pinar del Río, en 1888.

Buscando mejores condiciones de vida, se va con su familia para Santa Clara, donde trabaja como aparcero, y desde 1917, ya en Morón, como mecánico de la casa ingenio en el central Patria, primero, y luego en los talleres del Ferrocarril del Norte de Cuba, donde se hace también maquinista.

En 1922 fue elegido presidente de la Unión de Trabajadores y Empleados de su centro laboral y transforma un gremio desalentado, mal organizado, en un paradigma del movimiento obrero cubano, al lograr la unidad de acción de sus afiliados con los estibadores y ferroviarios de Cienfuegos y de varias regiones de Oriente.

Organiza sindicatos en varios centrales de la antigua provincia de Camagüey.

Establece contactos y programa acciones conjuntas con Alfredo López y la Federación Obrera de La Habana.

El presidente Machado y las compañías yanquis pronto comprenden que no es hombre de miedos.

En medio de un paro, cuentan, un teniente del Ejército le pone la pistola en la nuca y lo conmina a pactar con la patronal. “Dispare, que yo no firmo eso”, fue su respuesta.

Por ello deciden asesinarlo en plena vía pública de la ciudad de Morón el 19 de septiembre de 1925. (PAG)


Pedro Antonio García

 
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