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Publicado el 4 Marzo, 2019 por ACN en Medio ambiente
 
 

De cuando en Viñales cayeron piedras del cielo

El impacto de las piedras de diferentes dimensiones en la zona de Viñales provocó variadas reacciones, de temor, curiosidad y hasta de pequeños incidentes entre vecinos de propiedades colindantes.

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Maritza Padilla Valdés

Una potente explosión a la que siguió un rastro de humo en el cielo, el estremecimiento de paredes y ventanas y la caída de algunos cuadros colgados de la pared, fueron los primeros signos que alertaron a los pinareños, de que algo inusual estaba ocurriendo.

El impacto de las piedras de diferentes dimensiones en la zona de Viñales provocó variadas reacciones, de temor, curiosidad y hasta de pequeños incidentes entre vecinos de propiedades colindantes.

Hay quienes afirman, quizas broma o realidad, que en el primer momento del suceso, multitud de fragmentos cayeron en una arboleda propiedad de uno de los habitantes del área, quien sin otra explicación creíble, asumió que el ¨tiroteo¨ era obra de su vecino, a quien le pidió cuentas, pero al aclararse el hecho mediaron disculpas, y tan amigos como antes.

Los más imaginativos pensaron que era obra de extraterrestres y algún que otro habilidoso, reunió algunas muestras por aquello de si tenían valor comercial, pero muy pronto la ciencia cubana se encargó de comprobar el origen del acontecimiento, que dio mayor connotación a esa zona, declarada por la UNESCO Paisaje Cultural de la Humanidad.

El caso es que el meteorito que el pasado primero de febrero estalló a varios kilómetros de altura y lanzó una lluvia de micrometeoritos sobre el Parque Nacional Viñales, fue noticia y mientras los expertos cubanos investigaron, muchos de los pinareños gracias a las nuevas tecnologías y ávidos de conocimientos, se adentraron en el tema.

La palabra meteoro significa “fenómeno del cielo” y describe la luz que se produce cuando un fragmento de materia extraterrestre entra a la atmosfera, de acuerdo con una página especializada en astronomía.

Si el meteoro no se desintegra totalmente –añade – cada fragmento que alcanza la superficie de la Tierra se nombra meteorito; en cambio la palabra meteoroide se aplica a la propia partícula, sin hacer referencia al fenómeno producido cuando entra a la atmosfera, por lo cual, hay muchísimos meteoroides y pocos meteoritos.

Una reciente información publicada por Cubadebate, señala que el meteorito de Viñales no proviene de Vesta, uno de los tres mayores cuerpos del cinturón de asteroides, como se había informado en versiones de prensa, al tratarse de un condrito ordinario brechoso.

En el propio texto, el profesor Manuel Iturralde, destacado geólogo cubano, aclaró que según los análisis químicos, petrológicos y mineralógicos del grupo de trabajo que reúne a especialistas de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) y del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el meteorito “es un condrito ordinario brechoso, con metamorfismo inducido a su paso por la atmósfera”.

Los residentes en Viñales son personas hospitalarias, sencillas, que viven orgullosas de su terruño, principal polo turístico de Pinar del Río, de gran belleza paisajística, matizado por los llamados mogotes, formaciones que algún poeta comparó con elefantes dormidos.

Ahora muchos guardan con celo las piedrecillas negruzcas caídas del cielo, para poderlas mostrar a sus futuros descendientes y contarles las tensiones vividas un día en que Viñales también fue célebre por la irrupción en su entorno de un meteorito. (ACN)


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