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Publicado el 1 Octubre, 2020 por IPS en Medio ambiente
 
 

Acumulación de sedimentos, una grave amenaza para el Caribe

La acumulación de sedimentos amenaza la biodiversidad y el 60 por ciento del producto interno bruto (PIB) del área.
basura en el océano

Foto: elpais.com

SANTIAGO, 1 Oct 2020. La acumulación creciente de sedimentos en las costas del mar Caribe amenaza con creces la biodiversidad de la zona, el turismo y la pesca, e incluso con afectar el 60 por ciento del producto interno bruto (PIB) del área, el cual depende de estas actividades comerciales.

Los informes publicados en el Journal of Environmental Radioactivity recogen que, en la última década ha crecido entre un 8 y un 21 por ciento la concentración de basura en el área, si se compara con las cantidades estudiadas en estos territorios ha inicios del siglo pasado.

Ana Carolina Ruiz, académica del Instituto de Ciencias del Mar, especialista en geoquímica y geocronología reciente de sedimentos, y coautora del estudio explicó que: “Las razones del aumento son variadas. Entre ellas están los sistemas de drenaje [que descargan en el mar], la deforestación y las malas prácticas agr­ícolas”.

Añadió además que: “La tala y quema de bosques para despejar zonas para la agricultura y los monocultivos provocan que se pierda la capacidad de retención de los suelos y que estos terminen como sedimentos en las costas”.

“Esto demuestra que para conservar estos ecosistemas no se puede actuar solamente sobre el sitio costero, sino también debe hacerse en las cuencas”, advirtió Ruiz.

basuras en las costas

Foto tomada de es.theepochtimes.com

El proceso

Especialistas de la Red de Investigación Marino-Costera (Remarco), de conjunto con la Agencia Internacional de Energ­a Atómica, analizaron muestras en espacios determinados de las costas de Cuba, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Hait­, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá y Venezuela.

Las muestras fueron fechadas con plomo 210, técnica que permite estimar cuánto sedimento se ha acumulado en el tiempo. El período estudiado fue de 100 años.

El plomo 210 se forma en la atmósfera y luego cae a tierra acumulándose en las distintas capas del sedimento. Esa acumulación en el tiempo es lo que miden los cient­íficos.

La investigación constató que si bien la mayor acumulación se generó en todos los pa­ses desde los años 50, su tasa varí­a y en algunos es considerablemente más alta, como en Honduras, México y Venezuela.

Esto puede ocasionar una serie de problemas medioambientales que van desde turbiedad en las aguas hasta hipoxia (falta de ox­gíeno), precisó Ruiz. La hipoxia puede favorecer a algunas especies, como las medusas, pero también desplaza otras al alterar y volver inhabitables los ecosistemas.

Resultados y consecuencias

Además de afectar al turismo por la apariencia de las aguas, también impacta a las pesquer­as, otra fuente importante de ingresos para la región. Los sedimentos, que incluyen desechos domésticos, industriales y agrí­colas, así­ como también componentes generados por la erosión de los suelos, pueden incidir en la disminución de la captura o desplazar especies.

Los resultados del estudio permitieron también reafirmar la eficacia de algunas medidas y revelar incumplimientos.

Mientras la bahí­a de La Habana bajó su sedimentación por pol­íticas adoptadas en el 2000 sobre desechos industriales y reforestación, en Jamaica se detectó que aún se estaban utilizando agroqu­ímicos prohibidos hace años.

Sin embargo, autores e investigadores coinciden en que se requiere una segunda etapa de confirmación de los hallazgos.

“Si bien estos datos son interesantes, también lo ser­á analizar cómo se conecta la acumulación de sedimentos de distintas zonas geográficas”, dijo por teléfono a SciDev.Net Práxedes Muñoz, académica de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte e investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), ambos en Chile.

Esto permitir­á aportar una visión más extensa del fenómeno y entender cómo se cruza con el cambio climático y con las variaciones decadales o interdecadales (fases de calentamiento y enfriamiento de las aguas), como los Fenómenos del Niño-Niña, agregó la investigadora, que no fue parte del estudio.

Este tipo de análisis más amplio también posibilitar­a mejorar el manejo del borde costero, recalcó. (IPS)


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